sábado, mayo 27, 2006

Sutil promesa

Sé que piensas en mi y te invade la nostalgia.
Que el frágil aleteo de esa gaviota lejana,
que tus ojos ansiosos persiguen cada mañana;
te trae los recuerdos de la prosa que esculpí,
cincelada y férrea en la faz de tu memoria.

Sí... aún piensas en mi y el vacío es tu destino.
Lo dice la poesía que emana de tu boca.
Los versos que delatan la historia que tuvimos.
Si me perdíste algún día, ¡créeme no lo he sabido!.
¿Cómo se olvida un lugar al que jamás hemos ido?

En el brillo de tus ojos me descubrí un instante,
tan vasto el horizonte de tu mirada triunfante
que apenas te dejó ver, a la que aún no olvidaste.

No hay vanidad que reemplace el dolor de la nostalgia.
No hay gloria que diluya la espesura de tu alma.

Ahora piensas en mi y te hiere la distancia.
Hasta aquí emigra tu alma con cada pensamiento.
Si estás cerca, yo no lo sé.
Si estás lejos, yo no lo siento.
Es un susurro este amor, que aún se mantiene despierto.

Me piensas, no lo niegues, ¡no te atrevas a negarlo!.
¿Qué sentido tendría ocultar lo que soñamos?
Si nos pensamos eternos, si nos creamos dorados.
Desgarra tu garganta el sonido de esta ausencia.
En cada mano que roces se colará mi presencia.

Tatuada llevas la rosa que perfumó este poema.
Su cáliz guarda el amor, el tallo... sutil promesa.

viernes, mayo 26, 2006

La última que ví



"El Código Davinci"
Interesante!

Canto a tu distancia

Yo he de sentir en mi escollera
el miedo,
golpear por mis costados,
cuando partas.
Levantarás el ancla
enganchada en mi limo caliente,
y arrancarás un tiempo de latido
y soltarás amarras.
Escucharé que partes,
tu sirena, una espiral opaca,
silenciará la lumbre de mi cuerpo.
Escalofrío de nieve,
me quedaré distante con el rostro en nostalgia
de los muelles.
Será un desmayo largo, y estremecido al fin,
como un abrazo.
Eco en blanco,
yo no sabré hasta dónde
te llevarán las aguas y los vientos.
Sólo sabré que desgarraste
del minuto inicial de mi comienzo,
desde el impulso que generó mi germen,
desde la huella de mi pie viniendo.
Tierra firme,
me dormiré en las rocas de la orilla,
y alguna vez retornarán las olas
ondulando un mensaje de regreso.
Romperán sobre mí en voces tuyas
y tu espuma
ha de nevar mi noche,
y una caricia ausente, sigilosa
transitará mi sombra.
Yo he de saber entonces,
que en alguna parte
te has quitado tu ropa de viajero
y aquietaste tu mar
para evocarme.
Yo sentiré tu mano abierta al tiempo,
y el resignado olvido de tu carne,
y tu misterio.
Te sentiré fluyendo entre las horas ásperas,
y ha de traerme el aire
la canción acostada que me cantes,
ávido pasto,
por un suelo de cal que resquebraja.
Inhallado rumor,
ausente imagen,
fibra mordida en la oxidada punta de la lanza,
he de crecer al cielo
por captarte,
dispersaré en girones por el viento,
y anclaré en tus pupilas,
y has de saber entonces,
que yo parto.


Matilde Alba Swann
Poetisa Platense

Una guerra prolongada termina también destruyendo la victoria

Un guerrero de la luz respeta la principal enseñanza del I Ching: “La perseverancia es favorable”. Él sabe que la perseverancia no tiene nada que ver con la insistencia. Existen épocas en las que los combates se prolongan más allá de lo necesario, agotando sus fuerzas y debilitando su entusiasmo. En estos momentos el guerrero reflexiona: “ Una guerra prolongada termina también destruyendo la victoria”. Entonces retira sus fuerzas del campo de batalla y se concede una tregua. Persevera en su voluntad, pero sabe esperar el mejor momento para un nuevo ataque. Un guerrero siempre retorna a la lucha. Pero nunca lo hace por obstinación, sino porque nota el cambio en el tiempo.

"Manual del guerrero de la luz", Paulo Coelho

miércoles, mayo 17, 2006

Un día, sin ningun aviso previo, el guerrero descubre que lucha sin el mismo entusiasmo que antes.
Continúa haciendo todo lo que hacía, pero cada gesto parece haber perdido su sentido. En este momento,
él solo tiene una elección: continuar practicando el Buen Combate. Hace sus oraciones por obligación, o por miedo, o por cualquier otro motivo, pero no interrumpe su camino.
Sabe que el Ángel de Aquel que lo inspira está dando un paseo. El guerrero mantiene la atención concentrada en su lucha e insiste, aún cuando todo parece inútil. Al poco tiempo el Ángel regresa, y el simple rumor de sus alas le devolverá la alegría.

"Manual del guerrero de la luz" Paulo Coelho
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