Apenas una espuma
y el murmurar del agua
en ronca percusión
de resaca y porfía.
Cierta gaviota en vuelo
desviste las distancias
que pretendo entender.
Brilla el sol
en todo el pentagrama
como un mágico arpegio.
Gira la espera
en torno a cada paso
con su incesante ronda
de dóndes y porqués.
Nadie responde.
Néstor Morris
Emboscado en mi escritura, cantas en mi poema Rehén de tu dulce voz, petrificada en mi memoria. A. Pizarnik
lunes, octubre 31, 2005
jueves, octubre 13, 2005
Lloras
"Lloras"
Cuando te sientes sola
y el tiempo se demora
cuando tus esperanzas
mueren y me añoras
lloras
Cuando tu cuerpo me ama
tan solo en pensamientos
y apretando la almohada
crees sentir mi aliento
Lloras
Y lloras
cansada de esperar, lo inesperado
hastiada de fingir entre sus brazos
y por obligacion se lo has callado
Y lloras
sabiendo que era él, quien ha llegado
pensando que soy yo lo inesperado
y te quedas dormida, recordándome.
Y cuando en el espejo
te miras parte a parte
y sientes mis caricias
creyéndome tocarte
lloras
Y lloras
cansada de esperar, lo inesperado
hastiada de fingir entre sus brazos
y por obligacion se lo has callado.
Y lloras
sabiendo que era él, quien ha llegado
pensando que soy yo lo inesperado
y te quedas dormida, recordándome.
Ricardo Montaner
Cuando te sientes sola
y el tiempo se demora
cuando tus esperanzas
mueren y me añoras
lloras
Cuando tu cuerpo me ama
tan solo en pensamientos
y apretando la almohada
crees sentir mi aliento
Lloras
Y lloras
cansada de esperar, lo inesperado
hastiada de fingir entre sus brazos
y por obligacion se lo has callado
Y lloras
sabiendo que era él, quien ha llegado
pensando que soy yo lo inesperado
y te quedas dormida, recordándome.
Y cuando en el espejo
te miras parte a parte
y sientes mis caricias
creyéndome tocarte
lloras
Y lloras
cansada de esperar, lo inesperado
hastiada de fingir entre sus brazos
y por obligacion se lo has callado.
Y lloras
sabiendo que era él, quien ha llegado
pensando que soy yo lo inesperado
y te quedas dormida, recordándome.
Ricardo Montaner
miércoles, octubre 12, 2005
Te llegará una rosa
Te llegará una rosa cada día
que medie entre los dos una distancia
y será tu silente compañía
cuando a solas, te duela la nostalgia.
Te llegará una rosa cada día
augurándote tiempos de ventura;
compañera total del alma mía,
propietaria de toda la ternura.
Quisiera ser un mago fabuloso
para trocar las rosas por estrellas.
Dejarlas en tu almohada sigiloso,
Que iluminen tus sueños todas ellas.
Te llegara una rosa y la mañana
será para vivirla entre comillas;
tu alma escapará por la ventana
de tu orilla volando hasta mi orilla.
Aquellos que no tienen fantasía
no podrán entender, es muy complejo
que acorta la distancia cada día
recibir una rosa, desde lejos.
Te llegará una rosa y día a día,
será como quitarle al calendario
las hojas que nos falten todavía
para dejar de ser dos solitarios.
Alberto Cortéz
que medie entre los dos una distancia
y será tu silente compañía
cuando a solas, te duela la nostalgia.
Te llegará una rosa cada día
augurándote tiempos de ventura;
compañera total del alma mía,
propietaria de toda la ternura.
Quisiera ser un mago fabuloso
para trocar las rosas por estrellas.
Dejarlas en tu almohada sigiloso,
Que iluminen tus sueños todas ellas.
Te llegara una rosa y la mañana
será para vivirla entre comillas;
tu alma escapará por la ventana
de tu orilla volando hasta mi orilla.
Aquellos que no tienen fantasía
no podrán entender, es muy complejo
que acorta la distancia cada día
recibir una rosa, desde lejos.
Te llegará una rosa y día a día,
será como quitarle al calendario
las hojas que nos falten todavía
para dejar de ser dos solitarios.
Alberto Cortéz
Arder en tu propio fuego
Hay quienes no pueden aflojar sus propias cadenas y sin embargo pueden liberar a sus amigos.
Debes estar preparado para arder en tu propio fuego:
¿cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas?
Así habló Zaratustra. (del Libro "El día que Nietzche lloró" de Irvin D. Yalom)
Debes estar preparado para arder en tu propio fuego:
¿cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas?
Así habló Zaratustra. (del Libro "El día que Nietzche lloró" de Irvin D. Yalom)
Ángel

Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer, le dijo a Dios:
- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra pero ¡Cómo vivirá alguien tan pequeño e indefenso como yo! - Entre muchos ángeles escogerás uno para ti que te estará esperando: él te cuidará. -
Pero aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír. ¡Eso me basta para ser feliz! -
Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tu sentirás su amor y serás feliz. -
¿Y cómo haré para entender cuando la gente me hable si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres? - Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar. -
¿Y cómo haré cuando quiera hablar contigo? -
Tu ángel te juntará las manitas y te enseñará a orar. -
He oído que en la Tierra hay hombres malos, ¿Quién me defenderá? -
Tu ángel te defenderá aún a costa de su propia vida. -
Pero estaré siempre triste porque no te veré más, Señor. -
Tu ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres y el niño presuroso repetía suavemente:
- Dios mío, si ya me voy dime su nombre. ¿Cómo se llama mi ángel? -
Su nombre no importa, tú le dirás MAMÁ.
Autor desconocido
jueves, octubre 06, 2005
Efímero
Es tan efímero el instante
en que te posas en mi alma.
Cuando aleteas tu canto,
cimiento de mi morada.
Es tan sutil el disparo
de tu mirada certera,
que construye sus caminos
en el rugir de mis latidos.
Se abren como capullos
bañados de primavera,
mis ojos negros, cautivos,
refugio de tu simpleza,
Es tan lejano el anhelo
y aún asi lo percibo...
¿sabrás que sin ti no vivo?,
¿sabrás que hoy aqui,te espero?.
Es tan inmenso el milagro
y tan pequeño el destino.
¿Cómo podrían mis manos
alcanzarte, sin soñarte?.
Se cierra como capullo
sorprendido en el otoño,
mi sueño, simple retoño.
Peldaño de tu grandeza.
en que te posas en mi alma.
Cuando aleteas tu canto,
cimiento de mi morada.
Es tan sutil el disparo
de tu mirada certera,
que construye sus caminos
en el rugir de mis latidos.
Se abren como capullos
bañados de primavera,
mis ojos negros, cautivos,
refugio de tu simpleza,
Es tan lejano el anhelo
y aún asi lo percibo...
¿sabrás que sin ti no vivo?,
¿sabrás que hoy aqui,te espero?.
Es tan inmenso el milagro
y tan pequeño el destino.
¿Cómo podrían mis manos
alcanzarte, sin soñarte?.
Se cierra como capullo
sorprendido en el otoño,
mi sueño, simple retoño.
Peldaño de tu grandeza.
Tu que nunca serás...

Sábado fue y capricho el beso dado,
capricho de varón, audaz y fino,
más fue dulce el capricho masculino
a este mi corazón, lobezno alado.
No es que crea, no creo, si inclinado
sobre mis manos te sentí divino
y me embriagué; comprendo que este vino
no es para mí, mas juego y rueda el dado...
Yo soy ya la mujer que vive alerta,
tú el tremendo varón que se despierta
y es un torrente que se ensanche en rio
y más se crespa mientras corre y poda.
Ah, me resisto, más me tienes toda,
tú, que nunca serás del todo mío.
Alfonsina Storni
miércoles, octubre 05, 2005
¿ Y ha de morir contigo el Mundo Mago?
¿ Y ha de morir contigo el mundo mago
donde guarda el recuerdo
los hálitos mas puros de la vida
la blanca sombra del amor primero?
la voz que fue a tu corazón, la mano
que tu querias retener en sueños,
y todos los amores
que llegaron al alma, al hondo cielo
¿ Y ha de morir contigo el mundo tuyo,
la vieja vida en orden tuyo y nuevo?
¿Los yunques y crisoles de tu alma
trabajan para el polvo y para el viento?
Antonio Machado
donde guarda el recuerdo
los hálitos mas puros de la vida
la blanca sombra del amor primero?
la voz que fue a tu corazón, la mano
que tu querias retener en sueños,
y todos los amores
que llegaron al alma, al hondo cielo
¿ Y ha de morir contigo el mundo tuyo,
la vieja vida en orden tuyo y nuevo?
¿Los yunques y crisoles de tu alma
trabajan para el polvo y para el viento?
Antonio Machado
miércoles, agosto 24, 2005
Nostalgias
Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.
Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustiade sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad
veré caerlas rosas muertas
de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...
Tango
1936
Música : Juan Carlos Cobián
Letra: Enrique Cadícamo
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.
Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustiade sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad
veré caerlas rosas muertas
de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...
Tango
1936
Música : Juan Carlos Cobián
Letra: Enrique Cadícamo
miércoles, agosto 10, 2005
La Traviata

Ópera en tres actos, con música de Giuseppe Verdi (1813-1901), con libreto de Francesco Maria Piave, basado en el libro de Alejandro Dumas (hijo) "La dame aux camélias". Fue estrenada en el Teatro de la Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853.
La acción tiene lugar en París a mediados del siglo XIX. El primer acto en agosto, el segundo en enero y el tercero en febrero.
ACTO I.- Comedor en casa de Violeta. El telón se alza sobre el lujoso salón de Violeta, una cortesana' en el que se está celebrando una reunión festiva. Violeta da la bienvenida a Flora y a otros amigos, entre los que se encuentra el barón Douphol, antiguo admirador de la anfitriona. Entra ahora Gastón, otro amigo, con Alfredo, que es presentado a Violeta como alguien que la admira desde hace mucho tiempo. Violeta se muestra con él ligera, como de costumbre, pero en el fondo el joven le ha impresionado. Cuando Alfredo, requerido por los demás invitados, encabeza un brindis ("Libiamo, libiamo ne lieti calici") ("Bebamos en las alegres copas"), Violeta se levanta y entona la segunda estrofa, a lo que el coro de invitados se les une alegremente.
Se oye música de baile procedente de un salón contiguo. Cuando los invitados se disponen a bailar, Violeta sufre un ataque de tos. Pide a los presentes que vayan a bailar y no se preocupen, pero cuando se mira en un espejo y ve la palidez de su rostro, se da cuenta de que uno de sus invitados ha permanecido junto a ella. Es Alfredo, que confiesa a Violeta que la ama desde hace más de un año. Gastón llama a Violeta desde el salón contiguo y ella se despide tiernamente de Alfredo.
Regresan los invitados y se disponen a marcharse. Sola, Violeta piensa en Alfredo: "E strano" ("Es extraño"), y después, "Ah, fors'e lui..." ("Ah, quizás es él..."). Parece vislumbrar una vida nueva y más limpia en lo que Alfredo le ofrece. Pero finalmente - porque no está segura de que este tipo de vida sea posible para ella - se declara "siempre libre" ("Sempre libera"): no puede aspirar más que a una vida social dominada por el placer.
ACTO II.- Cuadro I. Salón de una casa de campo en las afueras de París. Pero Alfredo la ha conquistado, evidentemente. Él y Violeta se han instalado en un hotelito cercano a París, en la campiña. Alfredo, solo, canta su nueva existencia feliz:"De miel bollenti spiriti" ("De mi espíritu fogoso"). Pero cuando entra Annina, la sirvienta de Violeta, le dice que ha estado en París, por encargo de su señora, vendiendo las alhajas de Violeta para pagar las deudas de la idílica vida que llevan los dos amantes. Alfredo, avergonzado, sale inmediatamente para París con el propósito de resolver la situación económica, que él desconocía.
Entra en escena Violeta, que ha recibido una carta de su amiga Flora invitándola a un baile que se celebrará esa misma noche. Llega ahora Giorgio Germont, padre de Alfredo, que viene con el intento de acabar. aquellas relaciones, sobre todo, porque cree que Violeta está arruinando a su hijo; pero descubre que, por el contrario, es Violeta la que está vendiendo todo lo que posee para mantener a los dos. Giorgio, no obstante, pide a Violeta que se sacrifique, renunciando a Alfredo, para no frustrarse el proyectado matrimonio de la hermana de Alfredo, "Pura siccome un angelo" ("Pura como un ángel"), y que la situación de su hijo es una desgracia para la familia. Así, pide a Violeta que abandone a su amante, pero que no le diga por qué lo hace. Ella, al principio, se niega a romper con su amado, pero finalmente, llena de tristeza, consiente en ello, pidiendo a Germont que diga a su hija que alguien se ha sacrificado por su felicidad: "Dite alia giovine" ("Dígale a la joven...").
Violeta escribe una nota a Alfredo, en la que le dice que lo abandona, sin más explicaciones, de tal modo que él pueda pensar que se ha portado falsamente con él. Germont, cada vez más conmovido por la nobleza de espíritu de Violeta, la abraza como haría un padre. Después, sale de escena.
Violeta llama a Annina, y está a punto de entregarle la nota para Alfredo, cuando aparece éste. Violeta le pide que la ame tan apasionadamente como ella le ama a él: "Ammami, Alfredo", y se marcha. Alfredo no sabe lo que ha sucedido hasta que un mensajero le hace entrega de una carta en la que Violeta le dice que lo abandona. Lleno de angustia, ve entrar a su padre, que intenta consolarlo y le propone que regrese con él a su Provenza natal: "Di Provenza il mar, il suol" ("De Provenza el mar, la tierra..."). Pero Alfredo sospecha que Violeta se ha marchado con Douphol, su antiguo admirador. Y al ver la carta que Flora envió a Violeta, decide ir a la fiesta, encontrarse con Violeta y tomar venganza.
Cuadro II.- Salón en casa de Flora. La fiesta de máscaras está en pleno apogeo. Unos invitados van disfrazados de toreros, otros de gitanos, mientras suena una música apropiada a estos disfraces. De repente entra Alfredo y se une a un grupo de jugadores de cartas. Aparece Violeta, del brazo del barón Douphol. Alfredo, que está ganando en el juego, hace alusiones insultantes que no pueden referirse sino a Violeta. Se produce una gran tensión entre Alfredo y el barón y el duelo parece inevitable.
Sola con Alfredo, Violeta le pide que la deje, por la propia conveniencia de él. Esto hace aumentar la furia de Alfredo, que alcanza su punto culminante cuando ella le dice - sin revelarle la verdad de lo ocurrido - que ama al barón. Alfredo llama a los invitados, insulta a Violeta y les hace testigos -lanzando a Violeta una bolsa con dinero - de que ha pagado totalmente su deuda con ella. Mientras todos los invitados se muestran indignados por la conducta de Alfredo, entra Giorgio Germont y descalifica la acción de su hijo. En el concertante final se oye a la desdichada Violeta afirmando que sigue enamorada de Alfredo.
ACTO III.- Dormitorio de Violeta. Violeta vive sola con su fiel Annina; está gravemente enferma y apenas tiene dinero para sobrevivir. Se encuentra en cama cuando, muy de mañana, recibe la visita del médico que tranquiliza a la enferma, pero confiesa a Annina que le quedan muy pocas horas de vida. Se marcha Annina y Violeta vuelve a leer la carta que ha recibido del padre de Alfredo en la que le dice que ha revelado a su hijo el sacrificio de su amada y que Alfredo se ha puesto en camino para pedir perdón a Violeta. Mientras lee la carta, la orquesta interpreta la melodía de la canción con la que Alfredo se declaró al final del primer acto. Ella lamenta su enfermedad y recuerda los bellos momentos del pasado ("Addio, del pasato bei sogni ridenti").
Por la ventana entra a raudales el bullicio del carnaval, que se celebra en la calle. Vuelve Annina y da entrada a un visitante: Alfredo. Los enamorados se funden en un abrazo en el que todas las pasadas amarguras se han olvidado. Alfredo dice a Violeta que la llevará fuera de París ("Parigi, o cara, noi lasceremo"). Pero después de estos momentos de intensa alegría, Violeta se siente mal y envio a Annina en busca del médico, dándose cuenta de que su muerte está muy próxima. Entra en escena el padre de Alfredo. Violeta entrega a su amado un medallón, diciéndole que se lo dé a la mujer con la que se una en matrimonio. Annina llega con el médico y todos presencian la súplica de Violeta a Alfredo.
Súbitamente cesa la agitación de la enferma. Y reviviendo los momentos felices de su amor, Violeta muere.
domingo, julio 31, 2005
martes, julio 26, 2005
Indestructible
Bien ves, si me estás mirando,
Que desde que te perdí
mi vida se va pasando
piadosamente pensando
en ti
Que incólume, sin desgaste.
¡ Oh ideal!, has de vivir
en el alma en que anidaste,
y que lo que edificaste
ni Dios lo querrá destruir
Amado Nervo
Que desde que te perdí
mi vida se va pasando
piadosamente pensando
en ti
Que incólume, sin desgaste.
¡ Oh ideal!, has de vivir
en el alma en que anidaste,
y que lo que edificaste
ni Dios lo querrá destruir
Amado Nervo
Deseo saber
Deseo saber, Mi Rey, si tu nombre se esconde
en el sueño que persigo.
Pórque si es así, ten por seguro,
que jamás te abandonaré.
No podrás deshacerte de mis palabras de aliento,
pórque ellas se constituiran en ti,
como la sombra que proyectas a tu paso.
No tendrás forma de escaparle a mis ansias de cuidarte,
y procurar nada perturbe, la paz que con tanto esfuerzo
consigues día a día.
Desearás no escuchar ya mis sabios consejos,
marcándote los límites entre la adulación y la alabanza.
Y rogarás a Dios ya no saber de mis regaños,
cuando traspases la línea que te separa de tu realidad.
Si confirmas esta sospecha, Mi Rey,
debes saber que estarás adosándole a tu vida,
las Alas de un Ángel que solo vuela,
cuando oye tu voz y tu nombre...
en el sueño que persigo.
Pórque si es así, ten por seguro,
que jamás te abandonaré.
No podrás deshacerte de mis palabras de aliento,
pórque ellas se constituiran en ti,
como la sombra que proyectas a tu paso.
No tendrás forma de escaparle a mis ansias de cuidarte,
y procurar nada perturbe, la paz que con tanto esfuerzo
consigues día a día.
Desearás no escuchar ya mis sabios consejos,
marcándote los límites entre la adulación y la alabanza.
Y rogarás a Dios ya no saber de mis regaños,
cuando traspases la línea que te separa de tu realidad.
Si confirmas esta sospecha, Mi Rey,
debes saber que estarás adosándole a tu vida,
las Alas de un Ángel que solo vuela,
cuando oye tu voz y tu nombre...
jueves, julio 14, 2005
Dentro de mi Corazón
Aquí muy dentro de mi corazón estas viviendo
en cada verbo que pronuncias en tu tiempo
te estoy sintiendo.
aquí muy dentro de mi corazón ten por seguro
tienes una habitación
el día que quieras solo tienes que ocuparla
sin ninguna explicación.
aquí muy dentro de mi corazón existe un arbol
floreciendo un ruiseñor que esta cantando
y en su trino va diciendo que sin ti me estoy muriendo.
aquí muy dentro de mi corazón hay una hermosa melodía
que con nostalgia esta sonando
que hace tiempo esta esperando por tenerte todavía.
aquí muy dentro de mi corazón hay un suspiro
cada vez que pienso en ti,
aqui muy dentro, dentro muy adentro de este tonto corazón
aquí muy dentro de mi corazón existe un arbol...
Armando Manzanero
en cada verbo que pronuncias en tu tiempo
te estoy sintiendo.
aquí muy dentro de mi corazón ten por seguro
tienes una habitación
el día que quieras solo tienes que ocuparla
sin ninguna explicación.
aquí muy dentro de mi corazón existe un arbol
floreciendo un ruiseñor que esta cantando
y en su trino va diciendo que sin ti me estoy muriendo.
aquí muy dentro de mi corazón hay una hermosa melodía
que con nostalgia esta sonando
que hace tiempo esta esperando por tenerte todavía.
aquí muy dentro de mi corazón hay un suspiro
cada vez que pienso en ti,
aqui muy dentro, dentro muy adentro de este tonto corazón
aquí muy dentro de mi corazón existe un arbol...
Armando Manzanero
Ballet: El Lagode los Cisnes
Ballet en cuatro actos. Música de Piotr Ilich Tchaikovsky. Coreografía de Mario
Gallizi basado en los originales de Marius Petipa y Lev Ivanov y Jack Carter
Acto l: Primer cuadro
El joven príncipe Sigfrido celebra su cumpleaños. Una fiesta tiene lugar en los
jardines del Palacio. Nobles acuden para ofrecerle regalos y rendirle homenaje.
La Reina Madre entrega al príncipe una magnífica ballesta ( arco de caza), y le
recuerda su obligación de contraer matrimonio. Ha invitado a cinco princesas al
baile que se ha dispuesto en su honor. Entre ellas Sigfrido deberá elegir a su
esposa.
Sin embargo aún prefiere ser libre y vivir despreocupadamente.
Al retirarse la Reina, Wolfgang, su preceptor, invita a los Nobles para distraer con
sus danzas al exigido príncipe. Este, ya animado, se une al espontáneo baile de
su corte. Entonado por la bebida, Wolfgang evoca su juventud aunque ya no
pueda bailar. Cae la noche y los invitados se retiran: Una bandada de cisnes
sobrevuela los jardines. Sigfrido fascinado, toma su arco y junto a sus amigos,
se interna en el bosque tras el rastro de los cisnes.
Segundo Cuadro
El grupo llega a orillas de un lago. A su vera, el Castillo del mago Von Rothbart.
Sigfrido ve surgir de las aguas un blanco cisne que ha de transformarse en
bellísima joven. Es Odette, princesa encantada, quien ante el ser humano
experimenta extraña inquietud. Antes de que pueda advertir al príncipe los
peligros que le acechan, irrumpe el mago que presiente un entendimiento entre
ambos jóvenes y el fin del maleficio que echó sobre Odette. Sigfrido intenta
atacarlo, pero aquella se interpone, y le implora desista, ya que la muerte de
Von Rothbart implicaría su propia desaparición y la de los cisnes del lago.
Fascinado por la belleza de Odette, el príncipe acepta y jura amarla eternamente.
La princesa comprende que ha llegado el hombre que podrá liberarla del
hechizo. Los cisnes desaparecen volando hacia la luz del amanecer.
Tercer Cuadro
El salón del Castillo esta dispuesto para el baile. Anunciadas por los Heraldos
aparecen cinco princesas con sus preceptores. Sigfrido danza con ellas, pero
sus pensamientos están lejos... La Reina, preocupada por su indiferencia, invita
a las princesas a bailar para él, cuando se anuncia inesperada visita:
Es Von Rothbart, como noble caballero, quien presenta a su hija Odile, que simula
ser Odette.
Vienen acompañados de séquito que danza para la corte.
Ante el engaño, el príncipe cree estar frente a Odette. Feliz, presenta a Odile
como su futura esposa.
Von Rothbart exige a Sigfrido juramento de fidelidad y este lo expresa. Es el
momento en que el mago hace aparecer la visión de Odette y el príncipe
comprende el engaño. Desesperado, no da crédito a sus ojos. El mago se da a
conocer, y en demostración de su poder, hace desaparecer el Castillo, mientras
aparecen los atribulados cisnes.
Cuarto Cuadro
Los cisnes presienten inminente peligro para Odette. Esta llega desolada,
en tanto sus compañeras le infunden animo. La desdichada sabe que todo
se ha perdido y que no recuperará ni su amor ni la forma humana. Solo la l
legada de Sigfrido le impide el Suicidio. Reaparece Von Rothbart y al ver a
los jóvenes unidos, pleno de furia, desata una gran tempestad sobre el lago.
Pero aún, asistido por su mágico poder, obliga al príncipe a hundirse en las
aguas. Cree haber triunfado, pero Odette, ante la desaparición de su
enamorado, en acto de fidelidad, se arroja también al lago. Su gesto sublime
quiebra el hechizo y con ello el maléfico poder del mago. Sobre el lago
en movimiento aparecen Odette y Sigfrido, reunidos finalmente en la muerte.
Juntos van hacia la eterna felicidad.
martes, julio 12, 2005
¿Quién muere?
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige
un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.
Pablo Neruda
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige
un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.
Pablo Neruda
viernes, julio 01, 2005
El Canto de los Cronopios
Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuncia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por las ventanas, y pierden lo que llevan en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprendan mucho su arrebato y en general se encuentran algo escandalizados. En medio del coro el cronopio levanta sus brazitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para las famas y las esperanzas que estan boquiabietos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira el entorno y se pone también a aplaudir, pobrecito.
"Historias de Cronopios y de Famas" ( J Cortázar)
miércoles, junio 29, 2005
Amarte es un placer

El vino es mejor en tu boca
te amo es más tierno en tu voz
la noche en tu cuerpo es más corta
me estoy enfermando de amor
Quisiera caminar tu pelo
quisiera hacer noche en tu piel
pensar que fue todo un sueño
después descubrirte otra vez
Y amarte como yo lo haría
como un hombre a una mujer
tenerte como cosa mía
y no podermelo creer
tan mía, mía, mía, mía
que eres parte de mi piel
conocerte fue suerte
amarte es un placer, mujer
Quisiera beber de tu pecho
la miel del amanecer
mis dedos buscando senderos
llegar al final de tu ser
Bailar el vals de las olas
cuerpo a cuerpo tú y yo
fundirme contigo en la sombra
y hacerte un poema de amor
Y amarte como yo lo haría
como un hombre a una mujer
tenerte como cosa mía
y no podérmelo creer
tan mía, mía, mía, mía
que eres parte de mi piel
conocerte fue mi suerte
amarte es un placer, mujer
Juan Carlos Calderón
Conservación de los recuerdos
Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelve de pies a cabezas en una sábana negra y lo colocan parado contra la paréd de la sala, con un cartelito que dice: “Excursión a Quilmes”, o: “Frank Sinatra”.
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acaricia con suavidad y le dice: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones”, Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en la de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas estan todas en sus sitio.
"Historias de Cronopios y de famas" ( Julio Cortázar)
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acaricia con suavidad y le dice: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones”, Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en la de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas estan todas en sus sitio.
"Historias de Cronopios y de famas" ( Julio Cortázar)
sábado, junio 25, 2005
Dónde descansar
Si buscas dónde descansar,
del silencio eterno y las palabras huecas,
que lastiman cada sonido
que pretendes arrebatarle a la vida.
Si buscas donde atesorar,
los momentos de gracia y los instantes serenos.
Que cada vez son menos, y te duele darte cuenta
que una vez perdidos no se pueden recuperar.
Si buscas donde mitigar,
el vacío perpetuo y la mirada lejana,
que parecen ser la marca registrada de tus ojos
robándole la magia a tu mirar.
Debes saber que buscando,
dónde siempre has buscado,
no encontrarás aquello
que pretendes encontrar.
Porque el silencio que duele,
y los momentos que pierdes,
más el vacío en tus ojos
y la inmensa soledad.
Solo podrán descansar
en una Sonrisa Franca,
que te espera dónde nunca
te has atrevido a buscar.
del silencio eterno y las palabras huecas,
que lastiman cada sonido
que pretendes arrebatarle a la vida.
Si buscas donde atesorar,
los momentos de gracia y los instantes serenos.
Que cada vez son menos, y te duele darte cuenta
que una vez perdidos no se pueden recuperar.
Si buscas donde mitigar,
el vacío perpetuo y la mirada lejana,
que parecen ser la marca registrada de tus ojos
robándole la magia a tu mirar.
Debes saber que buscando,
dónde siempre has buscado,
no encontrarás aquello
que pretendes encontrar.
Porque el silencio que duele,
y los momentos que pierdes,
más el vacío en tus ojos
y la inmensa soledad.
Solo podrán descansar
en una Sonrisa Franca,
que te espera dónde nunca
te has atrevido a buscar.
Andariego
Yo que fui del amor, ave de paso
yo que fui mariposa de mil flores
hoy siento la nostalgia de tus brazos
de aquellos tus ojasos
de aquellos tus amores
Ni palabras ni lágrimas me ataron
mas hoy siento la calma y el sociego
perdona la tardanza te lo ruego
perdona al andariego que hoy regresa al corazón
Hay ausencias que triunfan
y la nuestra triunfo
amémonos ahora con la paz
que en otro tiempo nos falto
Que cuando yo me muera ni luz ni llanto,
ni luto ni nada mas ahí junto a mi cruz,
ahí solo quiero paz
solo tu corazón
Si recuerdas mi amor una lágrima llévame,
por última vez en silencio
diras una plegaria y por Dios,
olvídame después.
yo que fui mariposa de mil flores
hoy siento la nostalgia de tus brazos
de aquellos tus ojasos
de aquellos tus amores
Ni palabras ni lágrimas me ataron
mas hoy siento la calma y el sociego
perdona la tardanza te lo ruego
perdona al andariego que hoy regresa al corazón
Hay ausencias que triunfan
y la nuestra triunfo
amémonos ahora con la paz
que en otro tiempo nos falto
Que cuando yo me muera ni luz ni llanto,
ni luto ni nada mas ahí junto a mi cruz,
ahí solo quiero paz
solo tu corazón
Si recuerdas mi amor una lágrima llévame,
por última vez en silencio
diras una plegaria y por Dios,
olvídame después.
Sueños de semilla
En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de potencialidades.
...Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo.
En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después.
Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.
Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. y tantas son las semillas como son los sueños secretos.
Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas... para convertirse en árboles.
Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.
Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos.
Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.
Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez enceguecedora.
Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos...
Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.
Nada hay que temer, ...una sabiduría interior las acompaña... porque cada semilla sabe.... cómo llegar a ser árbol...
Del libro " Cuentos para pensar" de Jorge Bucay
...Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo.
En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después.
Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.
Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. y tantas son las semillas como son los sueños secretos.
Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas... para convertirse en árboles.
Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.
Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos.
Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.
Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez enceguecedora.
Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos...
Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.
Nada hay que temer, ...una sabiduría interior las acompaña... porque cada semilla sabe.... cómo llegar a ser árbol...
Del libro " Cuentos para pensar" de Jorge Bucay
Dime
Dime por favor donde estás,
en que rincón puedo no verte,
dónde puedo dormir sin recordarte
y dónde recordar sin que me duela.
Dime por favor dónde
pueda caminarsin ver tus huellas,
dónde puedo correr sin recordarte
y dónde descansar con mi tristeza.
Dime por favor cuál es el cielo
que no tiene el calor de tu mirada
y cuál es el sol que tiene luz tan sólo
y no la sensación de que me llamas.
Dime por favor cuál es el rincón
en el que no dejaste tu presencia.
Dime por favor cual es el hueco de mi almohada
que no tiene escondidos tus recuerdos.
Dime por favor cuál es la noche
en que no vendrás para velar mis sueños...
Que no puedo vivir porque te extraño
y no puedo morir porque te quiero.
Jorge Luis Borges
Fama o Cronopio
Mi hija Catalina tiene doce años y una envidiable inquietud en los ojos con que lo mira todo siempre como por primera vez. Hace poco, ella y su amiga Luminitza visitaron mi oficina y mientras yo intentaba escribir, las dos se dedicaron a fisgonear por los rincones. Afanaban en silencio de un lado a otro, murmurando una vez en cuando un comentario. De pronto Luminitza se detuvo ante el marco que guarda la estampa de Julio Cortázar y frente a los ojos inteligentes del escritor que nos reenseñó la literatura en los años setenta preguntó:- ¿Quién es?
- Es un tipo al que mi mamá admira mucho. – Y como si lo supiera todo agregó: – Es como Luis Miguel para nosotros.
Lutminitza miró un segundo más los labios de Cortázar sujetando un cigarro, su cabeza juvenil, la intensa arruga entre las cejas, la mirada como una pregunta.
-Está guapo – dijo, y Catalina asintió para mi tranquilidad y estupefacción.
Siempre que alguien me parece guapo a elle le parece viejo y nadie que no tenga cara de niño juguetón y desafiante pasa por el tamiz con que elige sus adicciones. ¿Qué tendrán en común Luis Miguel el cantante y Julio Cortázar el escritor? ¿Qué tanto sé yo de Luis Miguel como para disertar en torno al fenómeno de adicción y temblores que convoca su paso, su voz? Acepté escribir algo sobre el asunto porque me lo pidió un hijo de un amigo y no pude negarme, pero yo fui adicta a otras voces y no estoy en edad de prendarme del paso efímero y encantador de un adolescente que mueve multitudes. Sin embargo me gusta Luis Miguel y le agradezco hasta siempre su voz cantando boleros, porque gracias a él puedo viajar en auto con mi hija sin litigios en torno a cuál música debe sonar. Entre lo que para mí es ruido y para ella música pop y lo que para mí es música y para ella tedio, está siempre Luis Miguel como el mejor de los acuerdos. Luis Miguel el famoso, el acosado, el niño con un espacio entre los dientes de en medio como un guiño que lo hace más simpático, canta boleros tan bien como Malena cantó tangos y nos pone a ensoñar cada cual en cada una, pero juntas.
- Este Luis Miguel es un cronopio – dije cuando volvíamos a la casa escuchándolo cantar.
- Quiero ir a verlo al auditorio – dijo Catalina.
- Ya fuimos dos veces y la última tú y tus amigas gritaron hasta que palidecí de vergüenza. Sólo les ganó la cincuentona esa que le gritaba “papacito, estás para chuparte” incluso interrumpiendo las canciones más suaves.
- Es el chiste – dijo divertida. Y sonó como para creerle –. ¿Qué es un cronopio? – preguntó.
- ¿Un cronopio? – dije –. Es muy complicado de explicar. Yo diría que lo contrario de un fama.
- Luis Miguel es famoso.
- Sí, pero una sabe que a ratos siente piedad por sí mismo. Sabe que igual aparece en una revista reluciente como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja, que tirado al borde de una playa, borracho de tres días y tres noches de pena.
-¿Y por eso se llama cronopio?
- Por eso y otras cosas como invitar a Manzanero para que le diga cómo hacer bien un disco y rogarle “no te vayas” cuando él quiere salir del escenario para dejarlo a solas con el horror de su fama. Los cronopios le tienen miedo a la fama, la padecen.
- Por eso cae bien Luis Miguel. ¿No? – me pregunta extendiendo el brazo para subir el volumen cuando escucha el principio de “No sé tú”.
- Los cronopios caen bien.
- ¿Quién inventó los cronopios?
- Cortázar. Mi Luis Miguel particular, según tú.
- ¿Era escritor el guapo de tu oficina?
- Era el escritor más querido. Tanto que hasta los escritores de su generación lo querían más que a ningún otro. No sabía provocar envidia.
- ¿Y qué decía de los cronopios?
- Nunca hizo una definición de cronopio. Escribió un libro que se llama Historias de cronopios y de famas en el que cuenta qué les pasa a unos y otros. De lo que les pasa y de cómo viven uno deriva quiénes son.
-¿Dice cómo cantan los cronopios?
- Sí. Dice que cuando un cronopio canta se entusiasma de tal manera que con frecuencia se deja atropellar por camiones y ciclistas, se cae por la ventana, y pierde lo que llevaba en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
- Eso no lo hace Luis Miguel.
-¿Quieres más bicicletas y camiones que tú y tus amigas y las diez mil gritonas que van al auditorio? – le pregunto y acepta la comparación con una de esas risas tolerantes que usa para hacerme sentir que es menos adolescente que yo –. Los famas no cantan por gusto. Y Luis Miguel canta con gusto que no puede ser fingido.
- ¿Qué más hacen los cronopios?
- Hacen cosas fantásticas. Por ejemplo pierden las llaves cuando quieren salir a la calle, saben que las dejaron en la mesita de noche y que la mesita de noche está en la recámara y que la recámara está en la casa y que la casa está en la calle y que por eso no pueden dar con la llave porque para dar con la casa hay que salir a la calle.
- Esos están como tú.
- Favor que me haces, hija.
- Estoy trabajando para que me lleves al auditorio. No seas mala, es una vez al año.
- Sale carísimo.
-¿Ese comentario lo haría un cronopio? – dice y enseguida me invade la maravilla como si yo fuera un cronopio de esos que cuando tienen hijos encuentran en ellos el pararrayos de la hermosura y creen que por sus venas corre la química completa, con aquí y allá de islas de bellas artes y poesía y urbanismo.
Por supuesto que iré al Auditorio Nacional en calidad de camión a pedirle a Luis Miguel que cante sin importarle de qué modo lo atropellan sus fans.
- ¿Me prestas un libro de Cortázar? – pide Catalina y claro que se lo presto. Por ahí busco Rayuela. La mañana me dejó nostálgica del Cortázar que leí y subrayé en los años setenta con la fe y la soltura de quien ha dado con algo que le urgía. El libro está tan viejo y amarillento como si hubiera sido de mi abuela. En un acto de amor lo mandé a empastar hace un tiempo, pero eso que le quitó si condición de baraja, lo volvió tieso y estrecho. Lo abro donde sea. Caigo en la página 538 y doy con un párrafo que subrayé con un plumón morado. Empieza diciendo: “Sigo tan sediento de absoluto como cuando tenía veinte años, pero la delicada crispación, la delicia ácida y mordiente del acto creador o de la simple contemplación de la belleza no me parecen ya un premio, un acceso a una realidad absoluta y satisfactoria. Sólo hay una belleza que todavía puede darme ese acceso, aquella que es un fin y no un medio y que lo es porque su creador ha identificado en sí mismo su sentido de la condición humana con su sentido de la condición artística. En cambio el plano meramente estético me parece eso: meramente. No puedo explicarme mejor.”
Cierro el libro asustada. ¡Qué desafío! Morelli es el invento más terrible de Cortázar. Qué temerario de mi parte subrayar ese párrafo a los veinte años. ¡Qué ambicioso proponerse tal cosa! ¿O será que simplemente no hay que proponerse tal cosa? Yo me conformaría con dejarme tomar en serio por el sentido de la condición humana. Ya es bastante, ya es más que bastante.
- Mira qué divino salió aquí Luis Miguel – dice Catalina mostrándome al muchacho vestido de blanco con el pelo sobre la frente y en la expresión un desafío.
- Es mejor cuando no sale divino – opino volviendo a mi libro. Al rato ella regresa con el que le presté y se acomoda en la cama para leerlo junto a mí. A veces interrumpe para reírse y tachar a Cortázar de loco. Cuando al cabo de una hora lo cierra y se levanta y me dice:
-Yo creo que Luis Miguel sí es cronopio.
- A veces es cronopio – le contesto – . Tiene cara de que deja sus recuerdos sueltos por la casa.
Angeles Mastretta ( Escritora Mexicana)
- Es un tipo al que mi mamá admira mucho. – Y como si lo supiera todo agregó: – Es como Luis Miguel para nosotros.
Lutminitza miró un segundo más los labios de Cortázar sujetando un cigarro, su cabeza juvenil, la intensa arruga entre las cejas, la mirada como una pregunta.
-Está guapo – dijo, y Catalina asintió para mi tranquilidad y estupefacción.
Siempre que alguien me parece guapo a elle le parece viejo y nadie que no tenga cara de niño juguetón y desafiante pasa por el tamiz con que elige sus adicciones. ¿Qué tendrán en común Luis Miguel el cantante y Julio Cortázar el escritor? ¿Qué tanto sé yo de Luis Miguel como para disertar en torno al fenómeno de adicción y temblores que convoca su paso, su voz? Acepté escribir algo sobre el asunto porque me lo pidió un hijo de un amigo y no pude negarme, pero yo fui adicta a otras voces y no estoy en edad de prendarme del paso efímero y encantador de un adolescente que mueve multitudes. Sin embargo me gusta Luis Miguel y le agradezco hasta siempre su voz cantando boleros, porque gracias a él puedo viajar en auto con mi hija sin litigios en torno a cuál música debe sonar. Entre lo que para mí es ruido y para ella música pop y lo que para mí es música y para ella tedio, está siempre Luis Miguel como el mejor de los acuerdos. Luis Miguel el famoso, el acosado, el niño con un espacio entre los dientes de en medio como un guiño que lo hace más simpático, canta boleros tan bien como Malena cantó tangos y nos pone a ensoñar cada cual en cada una, pero juntas.
- Este Luis Miguel es un cronopio – dije cuando volvíamos a la casa escuchándolo cantar.
- Quiero ir a verlo al auditorio – dijo Catalina.
- Ya fuimos dos veces y la última tú y tus amigas gritaron hasta que palidecí de vergüenza. Sólo les ganó la cincuentona esa que le gritaba “papacito, estás para chuparte” incluso interrumpiendo las canciones más suaves.
- Es el chiste – dijo divertida. Y sonó como para creerle –. ¿Qué es un cronopio? – preguntó.
- ¿Un cronopio? – dije –. Es muy complicado de explicar. Yo diría que lo contrario de un fama.
- Luis Miguel es famoso.
- Sí, pero una sabe que a ratos siente piedad por sí mismo. Sabe que igual aparece en una revista reluciente como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja, que tirado al borde de una playa, borracho de tres días y tres noches de pena.
-¿Y por eso se llama cronopio?
- Por eso y otras cosas como invitar a Manzanero para que le diga cómo hacer bien un disco y rogarle “no te vayas” cuando él quiere salir del escenario para dejarlo a solas con el horror de su fama. Los cronopios le tienen miedo a la fama, la padecen.
- Por eso cae bien Luis Miguel. ¿No? – me pregunta extendiendo el brazo para subir el volumen cuando escucha el principio de “No sé tú”.
- Los cronopios caen bien.
- ¿Quién inventó los cronopios?
- Cortázar. Mi Luis Miguel particular, según tú.
- ¿Era escritor el guapo de tu oficina?
- Era el escritor más querido. Tanto que hasta los escritores de su generación lo querían más que a ningún otro. No sabía provocar envidia.
- ¿Y qué decía de los cronopios?
- Nunca hizo una definición de cronopio. Escribió un libro que se llama Historias de cronopios y de famas en el que cuenta qué les pasa a unos y otros. De lo que les pasa y de cómo viven uno deriva quiénes son.
-¿Dice cómo cantan los cronopios?
- Sí. Dice que cuando un cronopio canta se entusiasma de tal manera que con frecuencia se deja atropellar por camiones y ciclistas, se cae por la ventana, y pierde lo que llevaba en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
- Eso no lo hace Luis Miguel.
-¿Quieres más bicicletas y camiones que tú y tus amigas y las diez mil gritonas que van al auditorio? – le pregunto y acepta la comparación con una de esas risas tolerantes que usa para hacerme sentir que es menos adolescente que yo –. Los famas no cantan por gusto. Y Luis Miguel canta con gusto que no puede ser fingido.
- ¿Qué más hacen los cronopios?
- Hacen cosas fantásticas. Por ejemplo pierden las llaves cuando quieren salir a la calle, saben que las dejaron en la mesita de noche y que la mesita de noche está en la recámara y que la recámara está en la casa y que la casa está en la calle y que por eso no pueden dar con la llave porque para dar con la casa hay que salir a la calle.
- Esos están como tú.
- Favor que me haces, hija.
- Estoy trabajando para que me lleves al auditorio. No seas mala, es una vez al año.
- Sale carísimo.
-¿Ese comentario lo haría un cronopio? – dice y enseguida me invade la maravilla como si yo fuera un cronopio de esos que cuando tienen hijos encuentran en ellos el pararrayos de la hermosura y creen que por sus venas corre la química completa, con aquí y allá de islas de bellas artes y poesía y urbanismo.
Por supuesto que iré al Auditorio Nacional en calidad de camión a pedirle a Luis Miguel que cante sin importarle de qué modo lo atropellan sus fans.
- ¿Me prestas un libro de Cortázar? – pide Catalina y claro que se lo presto. Por ahí busco Rayuela. La mañana me dejó nostálgica del Cortázar que leí y subrayé en los años setenta con la fe y la soltura de quien ha dado con algo que le urgía. El libro está tan viejo y amarillento como si hubiera sido de mi abuela. En un acto de amor lo mandé a empastar hace un tiempo, pero eso que le quitó si condición de baraja, lo volvió tieso y estrecho. Lo abro donde sea. Caigo en la página 538 y doy con un párrafo que subrayé con un plumón morado. Empieza diciendo: “Sigo tan sediento de absoluto como cuando tenía veinte años, pero la delicada crispación, la delicia ácida y mordiente del acto creador o de la simple contemplación de la belleza no me parecen ya un premio, un acceso a una realidad absoluta y satisfactoria. Sólo hay una belleza que todavía puede darme ese acceso, aquella que es un fin y no un medio y que lo es porque su creador ha identificado en sí mismo su sentido de la condición humana con su sentido de la condición artística. En cambio el plano meramente estético me parece eso: meramente. No puedo explicarme mejor.”
Cierro el libro asustada. ¡Qué desafío! Morelli es el invento más terrible de Cortázar. Qué temerario de mi parte subrayar ese párrafo a los veinte años. ¡Qué ambicioso proponerse tal cosa! ¿O será que simplemente no hay que proponerse tal cosa? Yo me conformaría con dejarme tomar en serio por el sentido de la condición humana. Ya es bastante, ya es más que bastante.
- Mira qué divino salió aquí Luis Miguel – dice Catalina mostrándome al muchacho vestido de blanco con el pelo sobre la frente y en la expresión un desafío.
- Es mejor cuando no sale divino – opino volviendo a mi libro. Al rato ella regresa con el que le presté y se acomoda en la cama para leerlo junto a mí. A veces interrumpe para reírse y tachar a Cortázar de loco. Cuando al cabo de una hora lo cierra y se levanta y me dice:
-Yo creo que Luis Miguel sí es cronopio.
- A veces es cronopio – le contesto – . Tiene cara de que deja sus recuerdos sueltos por la casa.
Angeles Mastretta ( Escritora Mexicana)
"Otra lágrima"
Se fue acabando para mi tu vida
Y fue muriendo esa razón por verte
como callarme sin decir
no puedo amarte
o acariciar un poco al corazón
para tenerte
Voy como un grito que dolor no siente
como ese beso que perdió sus ganas
no queda sitio a donde ir
para encontrarte
No queda nada por hacer
no puedo hacer lo que no es
para inventarte
Cuando se pierde la ilusión
te mata
cuando se cansa la emoción
se muere
cuando es mas largo ese dolor
se queda el alma en el cansancio
de otra lagrima...sin fin
Esa mentira que quedo
me mata
toda esa vida que un día fue
se muere
y no hay razón para inventarme
otra esperanza que no quiere lo imposible
y acabar como esta historia que no fue
ya para siempre
Pancho Céspedes
jueves, junio 23, 2005
Payaso al fin...
Personaje que las luces iluminan
resaltando en cada esquina
de su rostro, la tristeza.
que de tanto estar ahí,
expuesta y a la vista
se convierte en las aristas
de una máscara oportuna,
que oculta el llanto, la risa
las raíces desgarradas
el dolor de una partida
la ausencia de una mirada.
Hombre ,ángel, Rey, pirata
mago, ilusionista,
personaje al fin...
Andariego de caminos sin retorno,
despertando pasiones
a su paso y por doquier.
El Gran Simulador,
eterno amante, bandido
ladrón de amores furtivos,
emperador del placer
Su magia la mascarada
de una vida de mentiras
No hay lazos, ni cadenas
que lo puedan retener
solo una lágrima negra
cruzándole la mejilla
delata su triste risa
y el amor que nunca fué
Hombre, ángel, Rey, pirata
mago, ilusionista,
Payaso al fin...
Soy la rosa que recoges
cuando caminas vencido,
por los senderos de la calma.
Arroyo seco que llenaste con tus lágrimas.
Penas de amor buscando un consuelo,
que llegó hasta ti hilando palabras.
¿Será que eres tu lo que siempre he esperado?,
preguntaste urgente queriendo escapar.
Un triste destino empañó tu suerte.
Y yo fui la vela, y yo fui la llama,
que le puso luz a tu soledad.
Soy la magia que deslumbra,
el dolor en la penumbra de tus horas muertas.
Canto melodioso de un silencio eterno.
Que se pierde a veces, que siempre regresa.
¿Dónde vas amor cuando te elevas
y el ego de tu gloria te aleja tanto de mi?
No olvides a la crisálida
que dejas pendiendo de una rama seca.
No sea que el tiempo la convierta en dueña
del cariño que desdeñas por consentir tu vivir.
Soy la mariposa que encendio tu vida.
Soplo de aire fresco que aprendio a volar.
Recuérdame amor, porque aquí te espero,
lejos del bullicio, cerca del silencio.
Abrigando los sueños que aún esperas conquistar.
"La Boheme" Opera de Puccini
Opera en cuatro actos con libretos de Giuseppe Giacosa y Luigi lllica, basado en “Scénes de la vie boheme” de Henri Murger.
Música de Giacomo Puccini.
Acto primero
Buhardilla de los bohemios, la víspera de Navidad
Los artistas y compañeros de bohemia, el poeta Rodolfo, el pintor Marecllo,, el músico Schaunard y el filósofo Colline, siempre de buen humor, se consuelan de la miseria. Rodolfo y Marcello se quejan del intenso frío. Piensan en sacrificar el cuadro que pinta Marcello o una silla para encender fuego, pero Rodolfo asume una actitud heroica: Su drama servirá para ello. Se presenta Colline, que vuelve malhumorado de al casa de préstamos, pues a fracasado en su intento de empeñar algunos libros y seguidamente llega Schaunard, trayendo abundantes provisiones. Cuenta que un rico señor le pagó una importante suma para que tocara su instrumento en competencia con un loro de su propiedad hasta que el animal muriera. Schaunard encontró la solución envenenándolo.
Los bohemios decidieron festejar la Nochebuena en el Barrio Latino. El propietario de la buhardilla, el señor Benoit, se presenta para cobrar los alquileres atrasados, pero solo recibe burlas de los jóvenes, lo que improvisando una nueva picardía invitar a beber al inoportuno visitante, haciéndole contar sus aventuras amorosas, pera echarlo rápidamente de la casa, fingiéndose ofendidos por la narración del anciano. Mientras Marcello, Schaunard y Colline se retiran en dirección al café Momus, Rodolfo queda solo, dispuesto a concluir un artículo para un periódico. Llaman a la puerta y la que viene a interrumpir su trabajo es una gentil vecina, la bordadora Mimí. La joven llega en busca de luz-ya que el viento a apagado su vela- y seguidamente se desvanece, cayéndosele su llave. Rodolfo le ofrece un sorbo de vino; al retirarse Mimí se le apaga nuevamente la luz. Juntos buscan la llave; Rodolfo la encuentra pero no lo dice y aprovecha las circunstancias para retener a Mimí. Ambos conversan en la oscuridad contándose sus esperanzas y sus sueños, sus vidas y sus ilusiones. Cuando los amigos llaman des de la calle a Rodolfo, éste invita a Mimí para que los acompañe. Deslumbrados con su naciente amor, Rodolfo y Mimí salen del brazo.
Acto segundo
La misma noche en el barrio latino de Paris
Se celebra la fiesta de Nochebuena. La animación es general y los chicos se regocijan ante la vista de un carrito de juguetes. En una mesa, frente al café Momus, cenan alegremente Rodolfo, Mimí y sus amigos. Pero Marcello se muestra agitado y nervioso al ver que Musetta, su antigua amante, llega en compañía de su nuevo protector, un viejo rico llamado Alcindoro.
Musetta no cesa de mirar a Marcello, deseando hablarle y encuentra un pretexto para alejar a Alcindoro diciendo que un zapato le molesta tanto que no puede soportarlo.
Entrega el calzado a su acompañante, quien sale en busca de un zapatero. Musetta corre entonces a los brazos de su pintor, muy satisfecha del encuentro y de la reconciliación que le brinda la casualidad.
Es la hora de la retreta y desfilan los soldados. Los Bohemios concluyen su cena y se van sin pagar, dejando la cuenta al viejo burlado, quien efectivamente llega a tiempo para recibir el reclamo del mozo y es obligado, con desagradable sorpresa, a pagara el gasto de sus propios burladores.
Acto tercero
Invierno, cerca de la Barriére d’ Enfer
Amanece. En una hostería miserable, se ha alojado Marcello, Musetta y Rodolfo. Llega Mimí en busca de Marcello para preguntarle por el poeta, quién al abandono, pobre y enferma. El pintor responde que su amigo vive allí también, y efectivamente Rodolfo se presenta, ocultándose Mimí en la penumbra. El poeta declara que desea romper definitivamente con su amante, la decisión es triste pero así lo exigen los devaneos de Mimí. Ante la incredulidad de Marcello, Rodolfo confiesa al fin que la joven sufre una incurable enfermedad. Estas manifestaciones en Rodolfo, que en vano ha intentado evitar Marcello, son escuchadas por Mimí, que prorrumpe en llanto. Su dolor la descubre. Rodolfo se arrepiente y procura consolarla. Entre tanto, Musetta a promovido un alboroto en la hostería. Sale Marcello a su encuentro y ambos reaparecen riñendo. Por fin, mientras Marcello y Musetta se separan cambiándose insultos, Rodolfo y Mimí quedan juntos en amistosa calma.
Acto cuarto
La buhardilla de los bohemios
Los jóvenes tratan de consolarse de las pasadas penas amorosas. Mimí y Musetta encontraron rica protección, pero Rodolfo y Marcello no las olvidaron. Llegan Schaunard y Colline, disponiéndose todos, con el mejor humor, a enfrentarse a la frugal cena. Prontamente la alegría de los Bohemios se interrumpe, Aparece Musetta para anunciar que Mimí viene con ella. Muy enferma, la joven desea morir entre sus antiguos amigos y junto al único hombre que amó.
Entra Mimí; apenas puede sostenerse. Los Bohemios la colocan en el lecho, pero nada tienen para ofrecerle. Musetta se desprende de sus aros y los entrega a Marcello para procurar medicinas y un doctor. Las manos de Mimí están tiesas; quisiera un manguito para calentárselas. Es su último deseo y Musetta y Marcello salen en busca de él. Deseando ayudar a sus amigos, el buen Colline decide empeñar su viejo e inseparable gabán. Entretanto Rodolfo comprende cuan sincero fue el amor que Mimí le profesó y se entrega a tristes recuerdos. Regresan los amigos con el manguito para la enferma que apenas puede disfrutar de su calor. Rodolfo contempla el sereno rostro de Mimí creyendo que duerme pero la profunda tristeza de todos le hace comprender la verdad.
Música de Giacomo Puccini.
Acto primero
Buhardilla de los bohemios, la víspera de Navidad
Los artistas y compañeros de bohemia, el poeta Rodolfo, el pintor Marecllo,, el músico Schaunard y el filósofo Colline, siempre de buen humor, se consuelan de la miseria. Rodolfo y Marcello se quejan del intenso frío. Piensan en sacrificar el cuadro que pinta Marcello o una silla para encender fuego, pero Rodolfo asume una actitud heroica: Su drama servirá para ello. Se presenta Colline, que vuelve malhumorado de al casa de préstamos, pues a fracasado en su intento de empeñar algunos libros y seguidamente llega Schaunard, trayendo abundantes provisiones. Cuenta que un rico señor le pagó una importante suma para que tocara su instrumento en competencia con un loro de su propiedad hasta que el animal muriera. Schaunard encontró la solución envenenándolo.
Los bohemios decidieron festejar la Nochebuena en el Barrio Latino. El propietario de la buhardilla, el señor Benoit, se presenta para cobrar los alquileres atrasados, pero solo recibe burlas de los jóvenes, lo que improvisando una nueva picardía invitar a beber al inoportuno visitante, haciéndole contar sus aventuras amorosas, pera echarlo rápidamente de la casa, fingiéndose ofendidos por la narración del anciano. Mientras Marcello, Schaunard y Colline se retiran en dirección al café Momus, Rodolfo queda solo, dispuesto a concluir un artículo para un periódico. Llaman a la puerta y la que viene a interrumpir su trabajo es una gentil vecina, la bordadora Mimí. La joven llega en busca de luz-ya que el viento a apagado su vela- y seguidamente se desvanece, cayéndosele su llave. Rodolfo le ofrece un sorbo de vino; al retirarse Mimí se le apaga nuevamente la luz. Juntos buscan la llave; Rodolfo la encuentra pero no lo dice y aprovecha las circunstancias para retener a Mimí. Ambos conversan en la oscuridad contándose sus esperanzas y sus sueños, sus vidas y sus ilusiones. Cuando los amigos llaman des de la calle a Rodolfo, éste invita a Mimí para que los acompañe. Deslumbrados con su naciente amor, Rodolfo y Mimí salen del brazo.
Acto segundo
La misma noche en el barrio latino de Paris
Se celebra la fiesta de Nochebuena. La animación es general y los chicos se regocijan ante la vista de un carrito de juguetes. En una mesa, frente al café Momus, cenan alegremente Rodolfo, Mimí y sus amigos. Pero Marcello se muestra agitado y nervioso al ver que Musetta, su antigua amante, llega en compañía de su nuevo protector, un viejo rico llamado Alcindoro.
Musetta no cesa de mirar a Marcello, deseando hablarle y encuentra un pretexto para alejar a Alcindoro diciendo que un zapato le molesta tanto que no puede soportarlo.
Entrega el calzado a su acompañante, quien sale en busca de un zapatero. Musetta corre entonces a los brazos de su pintor, muy satisfecha del encuentro y de la reconciliación que le brinda la casualidad.
Es la hora de la retreta y desfilan los soldados. Los Bohemios concluyen su cena y se van sin pagar, dejando la cuenta al viejo burlado, quien efectivamente llega a tiempo para recibir el reclamo del mozo y es obligado, con desagradable sorpresa, a pagara el gasto de sus propios burladores.
Acto tercero
Invierno, cerca de la Barriére d’ Enfer
Amanece. En una hostería miserable, se ha alojado Marcello, Musetta y Rodolfo. Llega Mimí en busca de Marcello para preguntarle por el poeta, quién al abandono, pobre y enferma. El pintor responde que su amigo vive allí también, y efectivamente Rodolfo se presenta, ocultándose Mimí en la penumbra. El poeta declara que desea romper definitivamente con su amante, la decisión es triste pero así lo exigen los devaneos de Mimí. Ante la incredulidad de Marcello, Rodolfo confiesa al fin que la joven sufre una incurable enfermedad. Estas manifestaciones en Rodolfo, que en vano ha intentado evitar Marcello, son escuchadas por Mimí, que prorrumpe en llanto. Su dolor la descubre. Rodolfo se arrepiente y procura consolarla. Entre tanto, Musetta a promovido un alboroto en la hostería. Sale Marcello a su encuentro y ambos reaparecen riñendo. Por fin, mientras Marcello y Musetta se separan cambiándose insultos, Rodolfo y Mimí quedan juntos en amistosa calma.
Acto cuarto
La buhardilla de los bohemios
Los jóvenes tratan de consolarse de las pasadas penas amorosas. Mimí y Musetta encontraron rica protección, pero Rodolfo y Marcello no las olvidaron. Llegan Schaunard y Colline, disponiéndose todos, con el mejor humor, a enfrentarse a la frugal cena. Prontamente la alegría de los Bohemios se interrumpe, Aparece Musetta para anunciar que Mimí viene con ella. Muy enferma, la joven desea morir entre sus antiguos amigos y junto al único hombre que amó.
Entra Mimí; apenas puede sostenerse. Los Bohemios la colocan en el lecho, pero nada tienen para ofrecerle. Musetta se desprende de sus aros y los entrega a Marcello para procurar medicinas y un doctor. Las manos de Mimí están tiesas; quisiera un manguito para calentárselas. Es su último deseo y Musetta y Marcello salen en busca de él. Deseando ayudar a sus amigos, el buen Colline decide empeñar su viejo e inseparable gabán. Entretanto Rodolfo comprende cuan sincero fue el amor que Mimí le profesó y se entrega a tristes recuerdos. Regresan los amigos con el manguito para la enferma que apenas puede disfrutar de su calor. Rodolfo contempla el sereno rostro de Mimí creyendo que duerme pero la profunda tristeza de todos le hace comprender la verdad.
Ausencia
Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos y sin sentido,
iguales a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo, yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
J L Borges
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos y sin sentido,
iguales a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo, yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
J L Borges
miércoles, junio 22, 2005
Tu Nombre, mi nombre
La brisa trajo tu nombre acunándolo en silencios,
y lo dejo dormido en la puerta de mi alma.
Con un mensaje secreto, escrito en la ilusión,
de que los sueños que añoras en mis manos anidaran.
Haz tu refugio en mi y desplaza la nostalgia.
Lava en tu mente el recuerdo como si fueran las mantas,
que te has puesto tantas veces para abrigar tu mirada,
del vacío y el dolor que a menudo te acompañan.
Expone tu corazón a mis palabras sinceras.
Y no temas a mi voz,que no sabe de alabanzas ni de falsos suspiros.
Que en mi boca no hay lugar para nada más que risas,
y todo aquello que pueda restaurarte la esperanza.
La brisa lleva mi nombre en un destello de estrellas,
para ofrecerlo gratuitoy colmarte de simplezas.
En esa luz hallarás también mi sueño de amor,
que se esconde en el silencio y se descubre solo ante Dios.
domingo, junio 19, 2005
El Sol volverá a ser Rey
El sol volverá a ser Rey, y la Luna su princesa.
Y en la penumbra naciente de esta noche,
no habrá pájaro, ni ave , ni ser alado alguno,
que pueda elevar mi corazón,
para escapar de tu silenciosa ausencia.
Cada tramo de este cielo albergando infinitudes
se desvanece ante mis ojos,
hartos ya de tanto horizonte, tanta lejanía.
En el susurro de la brisa me parece oír tu canto.
Pero nadie puede asegurar que aún permanezcas allí,
donde se quedaron mis sueñosy todos mis anhelos.
Puede el sonido de tu voz confundir mis sentidos
hasta enloquecerme.
Puede el aroma de tu piel transitar mis adentros
hasta desgarrarme de dolor.
Pero no podrán tus labios olvidar mis besos,
porque en cada suspiro se han quedado,
para recordarte siempre, a quien has abandonado.
Y en la penumbra naciente de esta noche,
no habrá pájaro, ni ave , ni ser alado alguno,
que pueda elevar mi corazón,
para escapar de tu silenciosa ausencia.
Cada tramo de este cielo albergando infinitudes
se desvanece ante mis ojos,
hartos ya de tanto horizonte, tanta lejanía.
En el susurro de la brisa me parece oír tu canto.
Pero nadie puede asegurar que aún permanezcas allí,
donde se quedaron mis sueñosy todos mis anhelos.
Puede el sonido de tu voz confundir mis sentidos
hasta enloquecerme.
Puede el aroma de tu piel transitar mis adentros
hasta desgarrarme de dolor.
Pero no podrán tus labios olvidar mis besos,
porque en cada suspiro se han quedado,
para recordarte siempre, a quien has abandonado.
El día que me quieras ( Gardel y Lepera)
Acaricia mi ensueño
el suave murmullo de tu suspirar,
como rie la vida
si tus ojos negros me quieren mirar
y si es mío el amparo
de tu risa leve que es como un cantar,
ella aquieta mi herida
todo todo se olvida.
El día que me quieras
la rosa se engalana,
se vestirá de fiesta
con su mejor color
y al viento las campanas
dirán que ya eres mía
y locas las fontanas
se contarán su amor.
La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa ,que verá
que eres mi consuelo.
el suave murmullo de tu suspirar,
como rie la vida
si tus ojos negros me quieren mirar
y si es mío el amparo
de tu risa leve que es como un cantar,
ella aquieta mi herida
todo todo se olvida.
El día que me quieras
la rosa se engalana,
se vestirá de fiesta
con su mejor color
y al viento las campanas
dirán que ya eres mía
y locas las fontanas
se contarán su amor.
La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa ,que verá
que eres mi consuelo.
Tal vez no ser es ser sin que tu seas,
sin que vayas cortando el mediodía como una flor azul,
sin que camines más tarde por la niebla y los ladrillos.
Sin esa luz que llevas en la mano
que tal vez otros no verán dorada,
que tal vez nadie supo que crecía
como el origen rojo de la rosa,
Sin que seas, en fin, sin que vinieras
brusco, incitante a conocer mi vida,
ráfaga de rosal, trigo del viento.
Y desde entonces soy porque tu eres,
y desde entonces eres, soy y somos
y por amor seré, serás, seremos
Pablo Neruda
sin que vayas cortando el mediodía como una flor azul,
sin que camines más tarde por la niebla y los ladrillos.
Sin esa luz que llevas en la mano
que tal vez otros no verán dorada,
que tal vez nadie supo que crecía
como el origen rojo de la rosa,
Sin que seas, en fin, sin que vinieras
brusco, incitante a conocer mi vida,
ráfaga de rosal, trigo del viento.
Y desde entonces soy porque tu eres,
y desde entonces eres, soy y somos
y por amor seré, serás, seremos
Pablo Neruda
"Su corazón era un castillo de púrpura situado en un pedregoso
desierto, oculto tras las dunas y rodeado de un oasis pantanoso
y de siete murallas de piedra. Solo volando se podía acceder
a él. Contenía mil cámaras, mil bodegas y mil elegantes salones
entre ellos uno provisto de un sencillo canapé de púrpura
donde Grenouille, que ya no era el Gran Grenouille, sino
simplemente Grenouille o el querido Jean-Baptiste, solía
descansar de las fatigas del día."
"El perfume" Patrick Susskind
¡No pudo ser!
Tú eras el huracán,
y yo la alta torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o que abatirme...!
¡No pudo ser!
Tú eras el océano;
y yo la enhiesta roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenías que romperte o que arrancarme...!
¡No pudo ser!
Hermosa tú, yo altivo;
acostumbrados uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!
Gustavo Adolfo Becker
y yo la alta torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o que abatirme...!
¡No pudo ser!
Tú eras el océano;
y yo la enhiesta roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenías que romperte o que arrancarme...!
¡No pudo ser!
Hermosa tú, yo altivo;
acostumbrados uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!
Gustavo Adolfo Becker
¡El fantasma soy yo!
Mi alma es una princesa en su torre metida
con cinco ventanitas para mirar la vida
Es una triste diosa que el cuerpo aprisionó
Y tu alma, que desde antes de morirte volaba,
es un ala magnífica, libre de toda traba...
Tu no eres el fantásma: ¡ El fantasma soy yo!
Amado Nervo
Amor Imperdonable
Imperfecto amor desgarras mis horas,
Indebido amor alimentas mi ilusión.
Amor incuestionable naciendo detro de mí
invencible amor, cegando mi razón.
Amor inalcanzable. Amor inquieto, insaciable.
Culminas con la noche, esperas la mañana.
Irrealizable amor que aguarda tu llegada.
Amor imposible, amor interminable.
Secreto amor, tu y yo...
Tal vez, imperdonable.
Indebido amor alimentas mi ilusión.
Amor incuestionable naciendo detro de mí
invencible amor, cegando mi razón.
Amor inalcanzable. Amor inquieto, insaciable.
Culminas con la noche, esperas la mañana.
Irrealizable amor que aguarda tu llegada.
Amor imposible, amor interminable.
Secreto amor, tu y yo...
Tal vez, imperdonable.
Nuestro Reino
"Te gustaba llamarme "Mi Rey", cuando recorría tu fresca y deliciosa llanura... Solías, en cada encuentro, elevarme hacia la tierra de los ángeles, que extasiados ante nuestro amor, tocaban las más bellas melodías. En nuestro reino todo era magia, la más simple caricia, el goce más profundo. Todo irradiaba rayos de colores. Solía llamarte "Mi Alma", porque en el cenit del placer, me la quitabas para fundirla con la tuya. Cuando la ola ardiente llegaba a su fin, nos mirábamos, exhaustos, felices, sólo nos veíamos en el espejo del corazón siendo dueños del silencio. Y en ese momento, mi mano osaba tocar la perfecta armonía de tu rostro que reía para mí. Y si tú reías... ¡Qué dichoso reía también este pobre corazón mío!..."
"Sueños Breves", fragmento
Olvidarte
Olvidarte será fácil, ya lo sé
tengo apenas que dejar de ver el mar
Y segarme ante la luz de las estrellas
no ver llegar la luna detrás de un cristal
Olvidarte será fácil, ya lo sé
tengo apenas que arrancarte de mi piel
Y cerrar a tiempo puertas y ventanas
no ver llegar la noche, ni el amanecer
Olvidarte será fácil
tengo apenas que taparme los oídos
A los cantos de las aves
Y al murmullo penetrante de los ríos
Olvidarte será fácil, te lo digo
es cuestión de no escuchar a mis latidos
Olvidarte será fácil, ya lo sé
tengo apenas que matar un sentimiento
Y tapar al sol entero con un dedo
Cambiar mi corazón por uno de papel
Olvidarte será fácil
tengo apenas que taparme los oídos
A los cantos de las aves
Y al murmullo penetrante de los ríos
Olvidarte será fácil, te lo digo
Es cuestión de olvidar que he nacido
Pancho Céspedes
tengo apenas que dejar de ver el mar
Y segarme ante la luz de las estrellas
no ver llegar la luna detrás de un cristal
Olvidarte será fácil, ya lo sé
tengo apenas que arrancarte de mi piel
Y cerrar a tiempo puertas y ventanas
no ver llegar la noche, ni el amanecer
Olvidarte será fácil
tengo apenas que taparme los oídos
A los cantos de las aves
Y al murmullo penetrante de los ríos
Olvidarte será fácil, te lo digo
es cuestión de no escuchar a mis latidos
Olvidarte será fácil, ya lo sé
tengo apenas que matar un sentimiento
Y tapar al sol entero con un dedo
Cambiar mi corazón por uno de papel
Olvidarte será fácil
tengo apenas que taparme los oídos
A los cantos de las aves
Y al murmullo penetrante de los ríos
Olvidarte será fácil, te lo digo
Es cuestión de olvidar que he nacido
Pancho Céspedes
jueves, junio 16, 2005
Habré...
¿Habré nacido en aquel verso que escribiste?
¿o será que voy muriendo cada vez que lo recuerdo?
Las horas, los minutos van borrando de mi mente,
cada detalle de tu paso por mi vida.
Ya no sé si te encontre o me encontraste,
ni siquiera si fui yo o fusite tu
quien se escapo aquel día.
lejano e hiriente es el dolor de esa partida.
¿Habré vivido tu presencia en mis poemas?
¿o será que imagine cada palabra que obsequiaste?
adorabas mi entusiasmo y mi alegría
al descubrir en mis frases cada instante de tu vida.
Ya no sé si esperarte o renunciar
ni siquiera me lastima tu silencio
porque nada dices ,porque nada siento
ausente y voraz es añorar lo pretendido
¿Habré soñado tu mirada en mis pupilas?
¿o será que nunca viste en mi lo que creía?
esperaba un mar y fuiste lágrima
tibia y ligera es la pasión de mi nostalgia.
miércoles, junio 15, 2005
Querencia
Lo sensitivo es facultad, lo sensual es deleite y el sentimiento es emoción.Lo primero que tienes que ganar de una mujer es su facultad sensorial,para despúes llegar al deleite de su sensualidad; y si tu sensibilidad loexige, si quieres ir más allá, entonces le provocas emociones que darán origen a los sentimientos. Primero es la piel, luego el corazón y por último el alma. Y te aconsejo que con el alma no te metas, si no estásdispuesto a entregar la tuya propia. El alma siempre reclamará alma ysentimientos. La piel no exige mucho: Se satisface pronto y renueva sus deseos sin pedir querencia.
Tu Voz
Emboscado en mi escritura
cantas en mi poema.
Rehén de tu dulce voz
petrificada en mi memoria.
Pájaro asido a su fuga.
Aire tatuado por un ausente.
Reloj que late conmigo
para que nunca despierte
Alejandra Pizarnik
martes, junio 14, 2005
XXII
"Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras solo el aroma de los cereales que amo.
Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa en Angol,
a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra que toqué en las tinieblas
y sonó como el mar desmedido.
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entre con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía como era. De pronto
Mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome , y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.
Cien sonetos de amor, Pablo Neruda
lunes, junio 13, 2005
"Sobre tus Alas" ( Fragmento)
“Te dejo mi ángel, para que te abrigue con sus alas, cuando el calor de mi cuerpo te falte, ¡puedes hacer con él lo que quieras!, Encerrarlo en el baúl de tus recuerdos o condenarlo a la calidez de tu pecho, otorgándole así, el más dulce de los tormentos. Te dejo también mi alma, esparcida en cada rincón de tu mundo, ¡puedes hacer con ella lo que quieras!.
Te sugiero, ¡anídala en tus sueños!, O puedes quizás refugiarla en las estrofas de una nueva canción, para que la sientas parte de ti y yo quiera cantarla a cada instante. Me llevo tu sonrisa, y la luz de tus ojos, también el roce de tus manos y la ternura de los besos que nos dimos. ¡Perdóname si estoy abusando!, Pero es que ya no puedo quitarlos de mi vida. , Porque son mi regocijo y mi dolor, y perdurarán en mí, hasta que me vuelva cenizas. Intenté alcanzar una estrella, la más brillante, y no entendí que tanta luz podía enceguecer mi camino, y me perdí en aquel intento, quedándome sin luz y sin estrella, Con las manos vacías y muy poco para ofrecerte. Ya es tiempo de abandonar esta fantasía y emprender el viaje de regreso, a mi sombría realidad. No sé si volveremos a vernos, pero yo te seguiré soñando, lejano y brillante, como la más fugaz de todas las estrellas.”
Te sugiero, ¡anídala en tus sueños!, O puedes quizás refugiarla en las estrofas de una nueva canción, para que la sientas parte de ti y yo quiera cantarla a cada instante. Me llevo tu sonrisa, y la luz de tus ojos, también el roce de tus manos y la ternura de los besos que nos dimos. ¡Perdóname si estoy abusando!, Pero es que ya no puedo quitarlos de mi vida. , Porque son mi regocijo y mi dolor, y perdurarán en mí, hasta que me vuelva cenizas. Intenté alcanzar una estrella, la más brillante, y no entendí que tanta luz podía enceguecer mi camino, y me perdí en aquel intento, quedándome sin luz y sin estrella, Con las manos vacías y muy poco para ofrecerte. Ya es tiempo de abandonar esta fantasía y emprender el viaje de regreso, a mi sombría realidad. No sé si volveremos a vernos, pero yo te seguiré soñando, lejano y brillante, como la más fugaz de todas las estrellas.”
Paraíso
Si existe el Paraíso, ¿ Dónde crees que resida?. Puedo apostar que el infierno se encuentra aquí, instalado entre nosotros, y nos acostumbramos a convivir con él.¿ Pero qué hay del sitio en donde no existe el dolor ni la muerte, allí donde es posible la felicidad y el tiempo no conoce más distancia que la eternidad?. De todos mis sueños, los que tienen que ver contigo son los que siempre me suguieren, la idea del Paraíso. Y en más de una ocasión observando la Luna me perdí en la negrura de una noche que, llorando emocionada, me regalaba en sus gotas la nostalgia del Eden que lleva tu nombre. Pero así son los sueños de quienes tenemos Alas, imaginar que todo vuelo tiene su tiempo de aterrizar. Y no hay dolor en mi, si puedo volar con tus palabras. Y no existe la muerte en mi memoria mientras tenga la ilusión de culminar mi vuelo en tu morada: Ese ardiente corazón, que es mi soñado Paraíso.

