miércoles, mayo 30, 2018

Sueños breves, "La incondicional" ( Capitulo 9)



Madrid, España, 15 de Octubre
Querido Luis Miguel:
Quizás esta carta jamás llegue a tus manos, pero mi corazón necesita expresar en palabras todo lo que siente por ti.
Es tan grande mi amor que mi vida toda gira en torno tuyo, no hay día en que no te imagine, ni noche en que no te sueñe.
Cada palabra que has pronunciado permanece en mi mente como el más sagrado de los mandamientos y aguardo ansiosa el día de tu concierto para enamorarme una vez más de tus canciones como cada vez que tengo la suerte de presenciarlos. Me gustaría contarte mucho sobre mi pero, no quiero aburrirte, solo quiero que sepas que a diario hago cosas en tu nombre porque me siento tu "incondicional", si hasta me puse a estudiar piano para poder interpretar tus temas....
Ojalá y el destino me permita algún día dedicarte una canción y que tu hicieras lo mismo para mí, ¿crees que sea posible?
Ya me despido, te dejo todo mi amor y mi admiración.
Te amo, Evelyn


Dobló cuidadosamente la carta y la guardó en un sobre que roció previamente con su perfume preferido. Esa tarde se reuniría con las chicas del club de fan's y juntas marcharían hasta el hotel en busca de la oportunidad de verlo como lo hacían cada vez que el pisaba suelo madrileño.
Se preparó para la ocasión como si fuera la cita de su vida con su príncipe azul y no se despego de la pequeña carta ni por un segundo ya que su mayor ilusión era entregársela en mano propia y temía olvidarla en algún rincón de la casa.
Llegó puntual y ya en el lobby la esperaban algunas de las muchachas. Juntas planearon la estrategia para abordar a la Coordinadora de clubes de fan's que se encontraría con ellas en cualquier momento.
El objetivo principal era lograr que les permitieran el acceso a la Suite presidencial donde Luis Miguel descansaba y poder robarle algunos instantes de su tiempo con el único propósito de saludarlo y quizás tomarse algunas fotografías con él.
Sabían que no iba a ser fácil. En la primera etapa de la Gira solo habían tenido la maravillosa suerte de verlo en persona, un grupo de chicas en San Diego, Usa y algunos miembros de un fan club de Rep. Dominicana. En el resto de las ciudades nadie había logrado acercarse a él, ni siquiera en México, su país.
De uno de los ascensores descendió Stephany, la Coordinadora y con una gran sonrisa recibió al grupo de muchachas que aguardaban impacientes su llegada.
Hablaron amablemente y ninguna de las cinco jovencitas se animaba a pedirle que las llevaran con Luis Miguel. Hasta que Evelyn que se destacaba por su carácter extrovertido y decidido, dio el primer paso.
Disculpa el atrevimiento pero, ¿crees que exista alguna posibilidad de verlo?_
_ Lo siento chicas, eso no va a ser posible, Micky está muy ocupado y además no hemos programado nada con los clubes de fan's_ Stephany sonrió a modo de disculpa y se despidió de ellas con la promesa de verlas al día siguiente para  obsequiarles algunas fotos autografiadas.
Las muchachas regresaron decepcionadas a sus casas, excepto Evelyn que decidió permanecer un momento más allí, porque algo le decía que no todo estaba perdido y siguiendo a su corazón se encaminó segura hasta el bar del Hotel. Pensaba en la forma de hacerle llegar su carta. Ideó mil maneras de escabullirse y llegar así a su habitación pero desistió de todas ellas al darse cuenta que la seguridad en aquel sitio era infranqueable y que nada de lo que ella intentara daría resultado.
Con la mente divagando pasó más de dos horas en aquel sitio y ni siquiera se dio cuenta que ya se había hecho de noche. Al notar esto decidió llamar a su casa para que vinieran por ella, ya que el trayecto era bastante largo y temía hacerlo sola. Pidió otro jugo de naranjas al mesero y se recostó en la silla a esperar. No hizo más que acomodarse cuando divisó a lo lejos, en uno de los ascensores laterales un pequeño tumulto de gente entre los que reconoció a los guardaespaldas de Luis Miguel.
Se levantó de inmediato y apurando el paso llegó hasta donde estaban ellos. Al acercarse comprobó que los gigantescos hombres le impedían ver a la persona que estaba entre medio de los dos, de quien Evelyn ya sospechaba se trataba de su ídolo.
Abriéndose paso entre los que pugnaban por acercarse, algunas muchachas y unos fotógrafos entre otras personas, se hizo un huequito que le permitió quedar justo al lado de uno de los guaruras.
Caminando con grandes trancos atravesaron el lobby del hotel hasta llegar a una de las puertas de acceso. Justo allí se detuvieron. La gente se había amontonado de tal forma que les era imposible continuar hasta alcanzar el automóvil que los esperaba sobre la calle principal.
Evelyn no pronunciaba palabra. En otras ocasiones, cuando había tenido la chance de verlo en algún evento o en la entrada de los diferentes hoteles se había desgañitado gritando su nombre con la esperanza de que él la viera y así robarle un saludo o una sonrisa. Ahora era diferente, ella no buscaba su mirada, solo quería entregarle su carta y pensó que había una sola manera posible de lograrlo.
Estiró su mano todo lo que pudo mientras estaban detenidos tratando de abrirse paso entre la gente y con un ligero movimiento introdujo la pequeña carta en uno de los bolsillos que tenía la chaqueta de Luis Miguel.
Entre tanto alboroto, él no notó lo que Evelyn había hecho, tampoco la gente que lo custodiaba que trataban en vano de no permitir que continuaran fotografiándolo. Cuando supo que la carta ya estaba en su lugar se alejó para evitar que siguieran empujándola como lo estaban haciendo. Caminó unos pasos hacia atrás y pudo ver como los dos grandes hombres se metían entre la gente y casi alzando al pobre de Micky lo introducían al auto que los sacó de allí a gran velocidad. Parada sola en medio de la acera ostentaba orgullosa una gran sonrisa, producto de su hazaña y la esperanza de que él leyera las frases que había escrito con todo su corazón.


Primera noche en Madrid, la "Plaza de toros" lucía un lleno total. El concierto estaba en su máximo esplendor y Micky se veía más guapo que nunca.
En la tercera fila Evelyn seguía con minuciosa atención cada tramo de aquel show. Era su noche mágica y soñaba en secreto que su carta había llegado hasta él y en algún instante de ese concierto algo le diría que la había leído, que había comprendido todo su amor y devoción.
Las luces permanecían apagadas desde que Micky escapara por uno de los laterales para hacer su último cambio de vestuario. De pronto se encendieron y en medio del escenario, un imponente piano de cola hacía su aparición sorprendiendo a todos los allí presentes.
Evelyn sintió que la vida podía ser maravillosa y sin quitar la vista de aquel piano percibió cómo las lágrimas corrían ligeras por su rostro.
Micky atravesó el escenario y ubicándose en el imponente instrumento comenzó a tocar los acordes de una canción que ya era un Himno para todos quienes lo admiraban.
En medio de un silencio absoluto producto de la sorpresa y la fascinación, las notas de "La incondicional" se elevaban para sobrevolar el aire de aquella noche mágica y regresar en las voces de miles y miles de personas que no dudaban en entonarla con todo el amor y la emoción de la que pudieran ser capaces.
Sus manos se desplazaban sabias por las teclas blancas y negras otorgándole a  su imagen un aire altivo, supremo y quién lo observaba podía descubrir en él al músico brillante y dedicado que vivía en su interior.
Comenzaban a sumarse el resto de los instrumentos que conformaban su banda  y poco a poco la música fue única protagonista en aquel lugar, en una nueva demostración del arte y la grandeza que cubren al más importante de los artistas contemporáneos.
Llorando a mares, Evelyn imaginó que aquel instante le pertenecía. Que lo que él estaba haciendo sobre el escenario esa noche era para ella, y tenía como precedente la carta que le había entregado de la manera más loca e increíble.
Ahora soñaba que su hazaña había valido la pena. Que él había leído sus palabras y las había interpretado de la manera más maravillosa, y que esta canción, tocada allí en el imponente piano era la forma que él había encontrado para agradecérsela.
¿Pero quién podía asegurarle que aquello fuera cierto, que las cosas habían sucedido así realmente?. Sonrió al darse cuenta que quizás todo fuera producto de la casualidad, o del destino y sonrió aún más cuando descubrió que no le importaba. Aquel era su sueño hecho realidad y le agradeció a Dios por estar allí, viviéndolo.


martes, mayo 22, 2018

Sueños Breves, Las puertas del Cielo o del Infierno (Capitulo 14)


...Y me quede soñando
con una historia breve...

Sueños Breves, Las puertas del Cielo o del Infierno

Cerró la puerta de la Suite Principal dejando dentro a un hombre diferente, cargado de una excitación que hacía tiempo no le veía. Caminó por el largo corredor directo a los ascensores y en ese trayecto pensó que debía memorizar ese día y esa hora; algo le decía que aquella fecha sería recordada siempre como el comienzo de una nueva etapa, una nueva vida para quien esperaba del otro lado de aquella puerta.
No necesito demasiadas explicaciones cuando Micky le ordenara eufórico y con la mirada encendida que fuera por ella.
_¡Espérala y en cuanto llegue me la traes de inmediato!_ Le escucho decir y le pareció que más que una orden era una súplica, un ruego de quien solo vive para aquel instante, el preciso momento en que sus sueños se concretan.
Tenía ese rostro grabado en la mente y sonrió a medias pensando que nadie en aquel Concierto, aquella noche, olvidaría jamás sus ojos vivaces, enmarcados en un cuerpo sencillo, recibiendo la misteriosa rosa blanca que tantas anhelaron a lo largo de aquella Gira.
No hubo quien no le clavara la mirada, fulgurante, envidiosa y la maldijera mil veces por estar allí, protagonizando ese instante que todas y cada una desearon y que nadie imaginó, algún día se haría realidad.
El hombre descendió su inmensa e intimidante figura del ascensor privado y con paso lento y seguro llegó hasta la entrada principal. Acomodó la solapa de su elegante traje negro y esperó. Con la mirada atenta y los sentidos abiertos requisaba cada rincón del lujoso Hotel y no perdía detalle de cada persona que ingresaba al lugar, revisándolos de arriba a abajo no solo para hallar a la muchacha sino también en un acto involuntario que lo llevaba siempre a mantenerse alerta, como si el peligro rondara cerca suyo, todo el tiempo.
La vio llegar y le pareció difícil imaginar que aquella muchachita tan simple, tan común, podría ser la mujer que le quitara el sueño a Luis Miguel. Pero por otro lado, pensó también, no era raro que quien lograra llegar hasta su corazón fuera alguien que poco tuviera que ver con su mundo, aquel "mundo raro" que solo le daba a cambio de sus logros un inmenso mar de soledades, inundando a diario su existir.
Ella se detuvo y lo reconoció de inmediato, pero le dedicó una leve sonrisa y se refugio en su timidez, deambulando su mirada entre las gentes que circulaban por todo el lugar. Entonces el gigante con gesto adusto se acercó hasta ella y
agachándose un poco le pronunció el nombre que le habían dicho, en voz baja, como en secreto, anunciándole que estaba allí para llevarla a su destino.
Encontró respuesta en un gesto afirmativo e indicándole con su mano el rumbo a seguir caminó tras la muchacha, protegiendo aquel frágil capullo de rosa, tan pálido como la blanca flor que ella aún sostenía entre sus manos.
Subieron al ascensor y al cerrarse la puerta pudo sentir un suspiro, prueba de los nervios que consumían a aquel manojo de delicadas líneas y suaves facciones. La observó de soslayo y vio como entrelazaba sus manos con fuerza.
No le pareció bonita, tampoco podía decirse que era fea, era.... diferente, muy diferente a las mujeres que estaba acostumbrado a ver cerca de Luis Miguel.
Sus ojos oscuros no brillaban radiantes, resaltando gracias a un perfecto maquillaje, pero su mirada guardaba una intensidad que la volvía ardiente, vivaz, y le daba  a la palidez de su rostro una razón para saberlo vivo.
Sus rasgos tenían la impronta de una vida consumida y destacaba en ellos el fulgor de su sonrisa, único vestigio de una alegría que se podía imaginar lejana, pero aún latiendo en su interior. Busco entre las ropas las curvas de su cuerpo y se sorprendió al darse cuenta de que le costaba encontrarlas.
Bajo unos jeans y una playera oscura apenas podía distinguirse el relieve de su figura. No había nada que resaltara demasiado debajo de su vestimenta y una delgadez que al hombre le pareció extrema, solo contribuía a deslucir aún más, aquel cuerpo menudo. Sin embargo en su conjunto, aquella mujer podía considerarse atractiva, pensó y notó que había algo en sus movimientos, su mirada, sus gestos, su sonrisa que la volvían interesante, atrayente. Alguien de quien se desea saber un poco más...
Concluyó que una cosa era segura: No debía ser mero deseo lo que atraía a Micky hacia aquella mujer, sin duda algo profundo lo llevaba hacia ella y lo más probable es que se ocultara tras esos ojos intensos y solo viera la luz frente al hombre que la había descubierto.
Ella levanto la vista y halló al gigante moreno observándola y solo atinó a sonreír esta vez con todos sus dientes, expresando una alegría que se asomaba urgente, conforme ascendían, piso tras piso hacia lo que para ella serían seguramente: Las puertas del Cielo.

Llegó en un taxi hasta la puerta del hotel. Descendió temblorosa y observando todo a su alrededor dio los pasos hasta encontrarse en medio del Lobby, sola, algo aturdida aún y con la rosa blanca entre sus manos.
A un costado, junto a una columna logró divisar al corpulento guardaespaldas que apodaban "Big daddy", lo miró apenas y bajó la vista para perderla entre las personas que deambulaban por aquel sitio.
No sabía si aquel hombre sería quien la llevara hasta él o si debía esperar a alguien más, Micky no le había especificado nada cuando en un segundo susurró en su oído la invitación que ahora la tenía parada allí, a la espera de que algo sucediera.
Recordó el instante en que, en medio de su canción favorita, justo cuando el solo de Saxo, interpretado magistralmente por su admirado Jeff invadía cada centímetro de aquel recinto, Micky se acercó despacio, directo hacia ella, para depositar en sus manos la radiante rosa blanca y susurrarle al oído fingiendo un beso tierno y casual.
_¡Te espero en el Hotel!_ le dijo, y se alejó sonriente, dejándola más que confundida y rodeada de miles de miradas acechantes que no le quitaban la vista, ni la envidia de encima.
Regresó de sus pensamientos cuando vio al hombre moverse y caminar hacia ella. Al tenerlo a su lado notó como se inclinaba para hablarle despacio, seguramente buscando no llamar la atención.
_¿Alma?_ Le preguntó con voz grave y segura a lo que ella respondió apenas con un movimiento de su cabeza, indicándole afirmativamente que era la persona que estaba esperando.
Se dejo guiar hacia los imponentes ascensores y hasta se sintió una Reina, cuidada y protegida cuando el gigantesco hombre le cedía el paso con gestos amables.
¿Qué sabría él acerca de ella? se preguntó. No imaginaba lo que Micky pudiera haberle dicho, o si le hubiese comentado algo al respecto de la persona que debía ir a buscar.
Quizás este gran señor solo se limitaba a cumplir órdenes y no hacia preguntas, ni cuestionamientos, pero eso no lo limitaba a pensar o imaginar.
¿Qué estaría pensando acerca de ella?, "La mujer más fea que le he conocido a mi Jefe" o "¿Qué le vio el jefe a esta muchachita tan insulsa?", serían de seguro algunos de los pensamientos que ella imaginó, estarían surcando la cabeza del moreno que tenía a su lado.
Levantó la vista y vio que la observaba, como esculcándola, de arriba a abajo y se sintió tan incómoda que solo atino a sonreír y refugiarse otra vez en los atormentados mensajes de su mente.
Decidió entonces que aquel encuentro sería el comienzo y el final de esa historia y que todo sucedería en un mismo instante, porque ya no quería dedicarle más tiempo a lo que cada segundo se volvía, un imposible.
Asocio la mirada escudriñante de quien la acompañaba con el juicio de todos quienes rodeaban a Luis Miguel e imaginó que nadie aprobaría una relación entre ellos porque nada estaba más lejos del Rey, que la simple muchachita que ahora se encaminaba hacia el hombre de sus sueños.
La belleza es una suerte de "Pasaporte", reflexionó, que te permite la entrada al corazón de las personas y le da lugar a tu alma y a tu mente para mostrarse a pleno.
Cuando una en cambio, no cuenta con esa posibilidad, ese "pasaporte",una se encuentra con que no tiene modo, ni forma, de que los demás conozcan su interior, porque la primera impresión suele ser la más valedera y la que determina a quien le corresponde la oportunidad de mostrarse tal cual es.
A una mujer bella, se la acepta casi sin pensarlo, se la escucha, se la invita a pensar y a reflexionar, se le permite emitir su opinión y decir lo que siente sin necesidad de aprobación alguna.
A una mujer no tan bella, por decirlo de otro modo, se la excluye y condena por su falta de belleza y no se le da lugar para abrirse y mostrar su interior, nadie se toma el trabajo de ver que hay detrás de una cara no tan bonita y de un cuerpo no tan agraciado.
Basándose en esta teoría ella sentía que cuando estuviera frente a él se acabaría el hechizo, el que los llevo a encontrarse un buen día, guiados por la magia de las palabras que ambos se dedicaban.
Frente a frente las palabras perderían su color y su grandeza y serían reemplazadas por la fuerza avasallante de una imagen, que en nada se parecía a la belleza de tantas frases y poemas que alguna vez los hicieran sentir, tan unidos, tan cercanos el uno del otro.
Él no podría evitar el rechazo cuando la viera aparecer en una imagen tan decepcionante y era lógico que así fuera, porque la belleza entra por los ojos y sus ojos, acostumbrados a tanto resplandor no encontrarían razón, en la oscura y deslucida lucecita que ella apenas podía irradiar.
Respiró profundo y al exhalar todo el aire dejó escapar también todos sus anhelos. definitivamente aquel sería el primer y el último encuentro de esta historia y se convencía de ello conforme iban ascendiendo, piso tras piso hacia lo que para ella ya eran: Las puertas del Infierno.

jueves, mayo 17, 2018

Nuestra (basado en un hecho real)


Mire sus ojos expectante, ¿será que entendía lo que trataba de decirle con aquel gesto?.
Él bajo la mirada y observó atento lo que le había entregado, luego clavo sus ojos en los míos y me regalo la mas hermosa de las sonrisas. ¡¡Gracias!! dijo con vehemencia y se fue tras la notas que apuraban su canto. No tuve dudas, él había comprendido y aquella sonrisa no fue mía, sino nuestra.

Todo comenzó aquella misma tarde cuando por fin tuve entre mis manos el gafete del fan club. ¡Quien lo dijera! Yo metida en un grupo de fan’s y portando su distintivo. Nadie en mi familia daba cuenta de esta repentina fascinación que me perseguía desde que lo había descubierto.
Es que no se trataba de algo convencional, no era uno de esos clubes a los que uno debe asistir una vez por mes para intercambiar fotos, organizarse para votar en las radios o participar de algún evento de beneficencia, no. Este era un club diferente. Un sitio de expresión donde la gente se reunía para decir lo que sentía.

Después de tantos años de llevar en el corazón un sentimiento que muy poca gente comprendía y que era mejor ocultar, o no dar a conocer abiertamente porque se corría el riesgo de que a una la llamaran desde fanática hasta histérica; para mi, hallar un sitio donde todo el mundo siente igual que uno y además se enorgullece de ese sentimiento había sido, algo así,  como encontrar el Paraíso.
Y por eso allí estaba, a punto de salir corriendo hacia el concierto, con los boletos en primeras filas que por primera vez había conseguido y el gafete de mi fan club que portaría con orgullo frente a todos.

Las emociones se presentaron de inmediato. A la algarabía que se vivía en las inmediaciones del recinto se sumaba la imponencia de aquel lugar. Nada menos que el Auditorio Nacional, todo un orgullo para la ciudad de México
Una vez dentro mis amigas se fueron presentando, a algunas ya las conocía, a otras las conocí ese día. En realidad fue vernos y abrazarnos por primera vez porque ya sabíamos todo una acerca de la otra, gracias a los mágicos y maravillosos mensajes que nos dedicábamos en el glorioso fan club: Nuestro sitio de expresión

A punto de comenzar el concierto mi corazón empezó a estremecerse. Nos tomamos de las manos, mis amigas y yo y solo esperábamos verlo salir, hermoso y radiante como tantas veces lo habíamos soñado.
Revisé que todo estuviera tal y como lo había  planeado. En mi mano el tulipán que con tanto amor había elegido para regalarle, en mi rostro una hermosa sonrisa que ensaye durante días para cuando lograra por fin tenerlo cerca, frente a mi el camino despejado para llegar hasta adelante e intentar tocarlo y en mi pecho, colgando justo al lado de mi corazón, el gafete del fan club para sentirme parte de algo que consideraba ya, un pedacito de mi vida.

Cuando la oportunidad se hizo presente nos abalanzamos, corriendo como niñas para llegar hasta él. Estire mi mano con todas las fuerzas que me fueron posibles y antes de que pudiera darme cuenta él estaba justo delante de mis ojos, y los latidos de mi corazón ya no pudieron detener su galope.
Lo ví agacharse para tomar mi tulipán como si de una película en cámara lenta se tratara. Sin quitar la sonrisa de mi rostro esperé que el roce de sus manos se llevara la tersura de mi flor y con ella todos los sueños que tantas noches le había dedicado.
Él sonrió agradecido y yo sentí que mi misión estaba cumplida, hasta que un gran desasosiego invadió mi alma. Mi corazón dio un vuelco y de pronto sentí que no podía irme de allí sin decirle que ya no estaba sola en mi admiración, que había encontrado un modo de compartir aquellos sentimientos que durante tanto tiempo fueron solo parte de mi soledad.
¿Pero qué hacer?, ¿cómo demostrarle que éramos muchas las almas que esa noche y todas las noches abogábamos por su bienestar, por su felicidad y por su éxito?
Podría gritarle allí mismo que no decayera, porque  no estaba solo, porque ningún mal podría aquejarlo mientas nos tuviera a todas acompañándolo.
Podría decirle que existía un sitio donde cada una de nosotras compartía lo que solo se manifestaba en nuestros sueños y que ya no teníamos miedo, ni vergüenza de hacérselo saber al mundo entero.

Su mano aún no terminaba de soltar la mía, el tulipán aún no se iba a disfrutar de la calidez  que su piel le otorgaría y entonces entendí que había un único modo de expresarle todo aquello que mi corazón quería decir.

Con dificultad y en cuestión de segundos tome el gafete del club que colgaba de mi pecho y se lo entregué, como quien entrega lo único que tiene, aunque sea poco, porque sabe que dando es como se recibe y con la sonrisa aún clavada en mi rostro esperé.
Él lo miro un momento, quizás leyó lo que decía, quizás no. Todo sucedía tan de prisa. Sus ojos parecieron seguir las letras y lo ví sonreír esperando que yo tomara  el gafete satisfecha de que él lo hubiese visto.
Pero no se trataba de que solo lo viera, yo necesitaba más, todas necesitamos más. Porque no se trata solo de obtener su sonrisa, su mirada aprobatoria, ni de esperar alguna retribución o recompensa. Se trata de que sepa, de que en verdad sepa, que puede contar con todos y cada uno de los que ferviente, ardiente y desinteresadamente seguimos sus pasos.
Porque estamos decididos a acompañar su obra, a defender cada uno de sus logros como si fueran propios y a enorgullecernos con cada uno de sus triunfos.

_ ¡Es para ti!_ grite con todas las fuerzas de mi alma. Mire sus ojos expectante, ¿será que entendía lo que trataba de decirle con aquel gesto?.
Él bajo la mirada y observó atento lo que le había entregado, luego clavo sus ojos en los míos y me regalo la mas hermosa de las sonrisas. ¡¡Gracias!! Dijo con vehemencia y se fue tras la notas que apuraban su canto. No tuve dudas, él había comprendido y aquella sonrisa no fue mía, sino nuestra.


Basado en un hecho real ocurrido el Viernes, 3 de Febrero de 2006 en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México

martes, mayo 15, 2018

Sueños Breves: "La esperanza" ( Capitulo 1)


....Y me quedé soñando
 con una historia Breve....


Sueños Breves: "La esperanza"


Dejo la taza de café humeante sobre la pequeña mesa que tenía junto a su cama. Observó una vez más las palabras frente a sus ojos. No lo entendía.
¿Porqué se empeñaba en seguir con este tema?, ¿porqué le daba consejos?.
¿Porqué lo incentivaba  a recordar una y mil veces lo que él deseaba olvidar?.
Detrás del vidrio de su ventana el mar apenas se dejaba ver. Azul y brillante como cada mañana era el marco que siempre acompañaba aquellas charlas que a veces deseaba terminar, pero que siempre y sin saber porque, permitía que regresaran hasta él.
Se dejó llevar por los pensamientos. ¿Y si fuera posible? se preguntó. No, nada podría ser posible. Nada desde aquel día que lo  perdiera todo para siempre.
Sin embargo las palabras seguían allí, apareciendo una tras otra. Llevándolo a creer en una nueva ilusión, una nueva posibilidad.
Esa misma tarde salió para España. Otra vez sus compromisos lo regresaban al viejo continente y la idea de estar allí no lo hacia demasiado feliz. Pero era necesario, tan necesario como sus ansias de estar sobre un escenario, tan necesario como la soledad a la que siempre recurría para no caer en las trampas que el destino solía ponerle en su camino.
Al llegar al Hotel el tumulto era enorme y la confusión que ocupaba su mente desde que saliera de su casa, no le permitía darse cuenta de nada que no fuera la pequeña llama que ella había instalado en su alma; con sus palabras siempre tan certeras, siempre tan cercanas a los latidos de su corazón.
Pidió quedarse solo, como casi siempre lo hacia, pero esta vez con un nuevo propósito. Tomó el teléfono y marco el numero que hacia más de  20 años había marcado por última vez.¡ Era increíble!, tanto tiempo y esos dígitos seguían en su mente tan frescos y claros como si el tiempo no hubiese pasado. Como si todo retrocediera a aquellos días de tanto dolor, tanto infierno.
Del otro lado una voz tenue, apagada le contestó sin reparos.
_Pronto_
_Aló, Tía_
_¿Quién habla?_
_Tía, soy yo, Micky, Micky, ¿me recuerdas?_
_¡Dios Mío, no es posible!. Micky, querido, ¡que sorpresa!_
La conversación siguió en un intercambio de risas mezcladas con lágrimas de emoción, recuerdos en italiano y español, sensaciones extrañas y tantos años revividos en apenas unas cuantas frases.
Todo estaba hecho. Ya no podía dar marcha atras y pensó que era el momento de probarse a si mismo, cuanto estaba dispuesto a saber, que tanto estaba dispuesto a perdonar y a pedir perdón.

Por la noche la buscó pero ella no estaba. Dejo sus palabras, las mismas de siempre esperando la respuesta que ya era su costumbre y no le mencionó nada de lo ocurrido. Ni siquiera dejo una señal de su paradero. Aunque posiblemente no hiciera falta, de algún modo ella siempre se las ingeniaba para saber todo acerca de él. Quizás por eso seguía buscándola. Él sentía que no necesitaba decir demasiado porque ella siempre lo presentía, podía leer sus pensamientos y lo más importante, ella le leía el alma...
Por la mañana, muy temprano, un operativo se montó en la puerta trasera del Hotel. Nadie debía enterarse. Solo unas pocas personas estaban al tanto y cada detalle se cuido al máximo para que nada entorpeciera sus propósitos.
Tomo un vuelo privado y en pocas horas estaba  otra vez pisando la tierra que tanto amara cuando niño. Italia, la de su abuelo y sus tíos, la que olía a hogar, a sueños de infancia y que revivía en su memoria los recuerdos más bellos que su mente pudiera atesorar.
Llegó por la carretera que bordea el pequeño pueblo y reconociendo cada centímetro de aquel paisaje se sintió de pronto recobrando todo aquello que alguna vez perdió.
En la puerta de la humilde casa lo estaban esperando. Una mujer mayor de cabello entrecano, la piel curtida por el paso del dolor y la vida misma reflejada en cada tramo de su rostro.
Descendió del auto y no tuvo que decir nada. El abrazo llego sereno, pronto y acompañado de un llanto contenido durante tantos años....
Vivió a flor de piel cada recuerdo. Escuchó con atención cada relato de esos lejanos días y espero paciente el instante de hacer lo suyo, aquello por lo que había venido, por lo que estaba allí a pesar de todo.
_ ¿A qué has venido Micky?_  La mujer podía leerlo en su cara y no tuvo miedo de preguntárselo.
_ A recobrar mi pasado, a recuperar lo que deje escapar_ Pronunció cada palabra lleno de una cruel incertidumbre. La mujer, poseedora de la sabiduría que dan los años, lo adivinó al instante. Su rostro se transformo de golpe y una dura expresión le hizo saber que los caminos se cerraban frente a él, una vez más.
_Sabes que ella no esta aquí_ su voz grave no dio lugar a dudas, el paso del tiempo había  endurecido su corazón y engrandecido el silencio. Micky no se dio por vencido.
_Lo sé, pero tú si estas aquí, y quizás ...._ no quiso seguir hablando. Esperaba con ansias que ella lo interrumpiera y le diera muestras de una luz en medio de tanta oscuridad. Pero no fue así y el mundo se le vino encima...
_No, querido. Yo no sé nada_
Sus ojos oscuros, tan llenos de paz y serenidad, se clavaron en los que desde un lejano dolor la observaban. Dudoso de lo que debía decir, envuelto en la pesadumbre de sus miedos y viejos rencores.
¿Porqué estaba allí?, se preguntó. En que momento creyó que esto daría resultado. ¿Porqué se había dejado llevar por aquellas palabras que siempre  aparecían cuando menos se lo esperaba. Para hacerlo pensar y reflexionar sobre su vida de un modo que él desconocía, que nunca antes había hecho?.
Sintió que nada tenia sentido y deseó que el mundo se deshiciera en ese instante para no estar allí; para regresar a su vida llena de obligaciones y responsabilidades que lo evadían de todo esto que ahora estaba experimentando y a lo que no deseaba enfrentarse.
Levantó la vista y sobre la vieja cocina un pequeño portarretrato, deslucido, gastado, guardaba la foto de la mujer que le había dado la vida.
Se levantó con cuidado, inseguro de sus movimientos y llegó hasta él para tomarlo con sus manos temblorosas; tratando de fijar la vista que borrosa por las incipientes lágrimas, le impedían detenerse en aquel rostro que fue su locura y su refugio durante toda su vida.
Allí estaba. Tan bella y feliz como ya no la recordaba. Con la mirada dulce y la sonrisa cálida que le brindaba cada noche antes de escuchar la melodía que en sus labios se volvía magia, para los sueños de ese niño travieso, que en ese entonces no sabia de logros ni de fracasos, de dolor ni de una inalcanzable felicidad.
Ese rostro era lo que había venido a buscar y allí, frente a esa pobre mujer, sumida en los tiempos en que todo era posible estaba su última esperanza de encontrarlo.

Regreso a su silla y entendió porqué estaba allí, entendió lo que ella le había dicho.
Ella, su luz y su misterio, su irrealidad y su abrigo. La que siempre estaba allí para él a pesar del tiempo, mas allá de la distancia. Siempre allí, en esas letras que pasaban raudas y seguras frente a sus ojos y supo entonces que era el momento de seguir aquel consejo, de darle valor y sentido a aquellas palabras..."Nadie puede ocultarle la verdad a los ojos de un hijo que nunca dejo de serlo. Nadie es capaz de sostenerse en silencio frente a las palabras de quien busca perdonar y ser perdonado. Allí esta tu verdad y tú debes ir por ella. Debes intentarlo una vez más. Porque si no lo haces pasaras el resto de tu vida imaginando, como hubiese sido lo que no fuiste capaz de hacer..."


_Tía, no vine a hacerte ninguna pregunta. Vine a decirte algo que llevo guardado en mi corazón desde hace mucho tiempo_
_ ¿Qué es Micky?, ¿qué quieres decirme?_
Tomo sus manos y las cubrió con las suyas. Un suave estremecimiento le despertó aquel roce, como si la verdad de pronto se presentara frente a él y estuviera  a punto de dejarse ver, esperando solo el momento de salir a la luz.
Su voz sonaba débil pero sincera y era difícil imaginar que proviniera de quien al mundo cautivara con su Arte. Casi imposible pensarlo balbuceando las frases que esperaba le devolvieran la paz a más de 20 años de pérdidas y dolor.

_Si tuviera la oportunidad de regresar el tiempo atrás, tan solo unos minutos bastarían para dejarlo todo y solo ser el niño que soñaba feliz sobre el regazo de su madre. Unos segundos serian suficientes para abrazarme a ella y no dejar que el mundo se convirtiera en lo que es hoy: el sitio en el que no encuentro un lugar donde descansar de tanto sufrimiento. Pero eso no es posible. Yo no puedo regresar a lo que fui, ni dejar de ser lo que soy ahora. No puedo olvidarme de lo que construí en todos estos años, ni deshacerme de los sueños que alimenté y que deseo seguir alimentando; porque ellos fueron los que me acompañaron supliendo tanta ausencia, tanto desamparo. Estoy aquí porque hay algo que sí puedo hacer y esta  quizás sea la única chance que tenga de intentarlo. Hoy puedo perdonarme por los errores cometidos y perdonarle a mi madre su lejanía. Hoy puedo renacer de todos mis viejos rencores y olvidándolos darle una segunda oportunidad a aquel amor que guardo limpio y firme en mi corazón. Deseo mirarla a los ojos y decirle que no puedo emprender ningún camino hacia mi felicidad, si no rescato primero los recuerdos de mi infancia y los traigo de nuevo a mi presente; para saber que una vez fui feliz y así reconocerme en ese sentimiento. Pero para eso la necesito. Me hace falta su calor y su sonrisa. La misma que se ve allí  en ese retrato, la que vive intacta dentro de mi alma. Necesito algo que me lleve hasta ella. Cualquier cosa que me ayude a encontrarla. ¿Qué debo hacer para recuperar lo que fuimos?, ¿Cómo le hago saber que aún espero por su cariño, que nunca renuncié a la esperanza de volver a verla?

La humedad en su rostro delataba la verdad de sus sentimientos y nada quedaba exento de tanta sinceridad. Si hasta las piedras que rodeaban la vieja vivienda podrían ablandarse al escuchar sus ruegos. Ese hombre no mentía. Como mentir frente a tanto dolor, como no creerle a la inocencia que amanecía en sus ojos tan tristes y hambrientos de revelaciones.
La mujer tomo su cara con las pequeñas y arrugadas manos que hasta entonces lo habían sostenido y elevándolo hasta enfrentarlo con sus ojos le dejo saber que su discurso no fue en vano. Que sus súplicas encontrarían por fin una razón de ser.

_Regresa a tu mundo querido. Sigue tus sueños y espera. Que hoy, aquí, frente a mí has escrito las próximas páginas del libro de tu vida y lo que tanto has anhelado llegará de un modo u otro. Porque has abierto tu alma y por fin hay espacio en ella para recobrar los sentimientos que perdiste alguna vez_
El la miró incrédulo. No comprendía. ¿Dónde estaban las respuestas a sus preguntas?. ¿Porqué no le decía lo que él deseaba escuchar?.
_¿Entonces no sirvió de nada?. Regreso con la manos vacías, igual que como llegue hasta aquí_
_No Micky, no es así. No llegaste con las manos vacías. Las traías cargadas de miedos y viejos resentimientos. Ahora te llevas el alma limpia, lista para albergar todo el amor que tanto has deseado. Te vas con el corazón tranquilo porque has dejado aquí, en estos muros que tanto saben sobre tí,  las dudas que te impedían ser feliz y tus manos ahora recobraron el calor que añorabas y te llevas la certeza del perdón que venías buscando._

Desandando el camino regresó al Hotel. En medio de sensaciones que no comprendía pero que lo llenaban de nuevos aires, de renovadas ilusiones.

Por la noche la buscó y ella allí estaba. Siempre dispuesta para él. Tan segura de sí misma que a veces lo intimidaba. No le mencionó lo sucedido, no hacia falta, ella podía percibirlo y él olió sus lágrimas que caían ligeras sobre las letras que le dedicaba con cada movimiento de sus dedos.
Rieron juntos hasta bien entrada la noche y les costó despedirse a pesar de que mañana volverían a encontrarse una vez más.
Él le agradeció casi en silencio sus consejos. Con pequeños detalles, palabras que parecían inertes y sin embargo eran la viva expresión de un cariño que crecía, conforme los días iban uniéndolos.
Ella se dejó mimar en esas frases tiernas que siempre esperaba recibir de su parte y lo abrigó con un abrazo que le llegaría en forma de regaño; por alguna que otra travesura que él no podía evitar. Porque su niñez no lo abandonaba y menos ahora que una nueva esperanza se presentaba frente a él y venía de la mano de ella. La que un buen día llegó a su vida, de un modo que no imaginó jamás.... 










domingo, mayo 13, 2018

"Sueños Breves", La Sorpresa ( Capitulo 2)

....Y me quedé soñando
con una historia Breve....


"Sueños Breves", La Sorpresa



No existe nada más fascinante, ni más atrayente que el misterio.
Cualquier cosa que nos provoque curiosidad, enigma, suspenso y hasta temor, siempre resulta algo difícil de eludir o no tomar en cuenta. Por el contrario, siempre por alguna extraña razón, terminamos tras aquello que nos desvela y nos llena de dudas.

Supo de él una tarde, cuando lo escuchó cantar y sintió que el mundo se le hacía pequeño ante tanta maravilla y nada de lo que hubiese visto u oído hasta ahora, podía compararse con la imagen que sus ojos registraban. Marcándola a fuego en su memoria, para no olvidarla, jamás.
Ese hombre era todo lo que ella había soñado y saberlo tan lejano e inalcanzable lo volvía aún más importante y fascinante para ella.
Él era el misterio hecho hombre, y como ya les dije, no hay nada más atrayente que el misterio.
Arianna sentía que cualquier cosa que se escondiera tras esos ojos, siempre tristes, siempre ausentes, debía ser digno de conocerse.

En el Lobby del Hotel, mientras esperaba por su acreditación, se perdía pensando en el modo en que toda su vida se había dirigido siempre por un camino que tenía una única meta: la que se trazara el día que con la más increíble firmeza, decidió hacer su sueño realidad.
Siguió la carrera de Periodismo no por vocación sino por la firme convicción de que allí encontraría una posibilidad de llegar hasta él. Las chances que se le presentaban eran mínimas, pero a Arianna no le importó. Como tampoco le importo el esfuerzo que le llevó terminar su carrera, con las mejores notas y graduándose primera en su clase lo que le brindaba más posibilidades de trabajo. Es decir más posibilidades de llegar a cumplir su preciado sueño.
Hoy como reportera de una importantísima radio de la Ciudad tenía por fin entre sus manos la oportunidad que tanto había esperado. Aquello por lo que tanto había luchado y no estaba dispuesta a desperdiciarla pero, un frío helado recorriéndole la espalda no la dejaba disfrutar de este, su momento. La sensación de no saber que hacer, ni que decir, ni como comportarse frente a él la tenían paralizada, y una suerte de levitación la hacía caminar entre nubes. Casi como si el mundo se quedara bajo sus pies, alejándola de toda realidad.

Repasó las preguntas que había estado ensayando desde hacía días: ¿Cuál ha sido la decisión más dificil que te ha tocado tomar en tu vida?, ¿Qué le reprochas a tu carrera?, ¿cuál de todas las canciones que has interpretado es tu favorita?, ¿ qué esperas para el futuro?
¡Vaya cuestionario! Pensó. Es que ella hubiese deseado preguntarle por sus gustos, sus ideas, sus sueños y todo aquello que le permitiera acceder al maravilloso mundo que lo rodeaba. Además, no deseaba molestarlo. Bien sabido era que Micky se fastidiaba sobre manera con las preguntas que tuvieran que ver con su intimidad o sus asuntos familiares y no era su intención, en la primer oportunidad que tenía de entrevistarlo, de ser la causante de un momento de mal humor para él. Ella quería agradarle. Que él le dedicara una de esas sonrisas que tanto le gustaban y porque no, quizas hasta alguna frase halagadora como solía hacer con las reporteras que le caían en gracia.
Lo cierto es que allí estaba ella cumpliendo con su trabajo y no quedaba espacio para sus anhelos personales. Aunque nadie le impedía seguir soñando con la posibilidad de acercarse a él más allá de sus obligaciones.

En la lujosa habitación Micky terminaba su rutina diaria:  bañarse, rasurarse, cambiarse, cubrirse de arriba a abajo de su loción preferida. En fin, prepararse para salir a escena, como cada día desde que iniciara la Gira.
Le esperaban una conferencia de prensa y un cóctel luego al que ya había decidido no concurrir. Salió del baño y sobre la mesa de desayuno la vio, expectante como siempre, y pensó que podía permitirse unos minutos de retraso.
La encontró sumida en sus escritos. Vagando entre los poemas y las historias de amor que tanto le atraían. Conversaron un poco sobre todo y sobre nada en particular. Aquellas charlas no tenían un rumbo fijo pero inevitablemente siempre caían en un lugar común: sus sentimientos. Los de él, aquello que le preocupaba, todo lo que sentía o dejaba de sentir. Eso era siempre el núcleo de sus pláticas.

_No tengo mucho tiempo, estoy ocupado_
_Sí lo sé, cuéntame entonces, ¿cómo va todo?_
_Muy bien, todo sigue su curso normal_
_¿Y que harás ahora?_
_Pues nada que me haga feliz. Pero ni modo, debo cumplir con mi trabajo_

Enfrentarse a la prensa era algo que en verdad lo irritaba. Detestaba el modo en que, tan soberbios y prepotentes, se empeñaban en hacerle decir todo aquello que él buscaba ocultar.
Los acontecimientos tan tristes y amargos de su vida aún hoy lo atormentaban y eran el plato fuerte que la Prensa siempre esperaba devorar, a costa de su dolor y sin importarle nada lo que él estuviera sintiendo.
Cada encuentro con los medios se volvían una tortura y a pesar de sus intentos por esquivarlos, había momentos en los que era necesario soportar sus insidiosos cuestionamientos. Su carrera así se lo exigía y él no podía negarse. Un precio que debía pagar, tal vez durante toda su vida...

_¿Por qué no los sorprendes?_ la pregunta apareció inesperadamente frente a sus ojos.
_¿De qué hablas?_
_Bueno, imagino que ellos esperan encontrar una barrera a sus preguntas, saben de ante mano que tu no les darás lo que vienen buscando_
_Pero de todas formas preguntarán, siempre es así, es como si les causara placer ver mi cara de fastidio, y se regocijaran viéndome tratando de huirle a esas respuestas_
_Pues no lo hagas... no huyas. Sorpréndelos respondiendo todo aquello que deseen preguntar_
_¿Cómo se te ocurre?. Eso sería un suicidio. Me despedazarían, jamás haría una cosa así_
_Entonces sigue huyendo, pero te advierto que vas por un camino sin final.
Un laberinto en el que nunca encontrarás la salida_
_Es el camino que debo recorrer. Así es mi vida, pequeña._
_¡No Micky, esa no es tu vida!. Tu vida es la que tu elijas. La que construyas con tus logros, con tus sueños .¿Porque vivir escapando si puedes quedarte y disfrutar de lo que has conseguido?_
_Porque ellos no me permiten disfrutarlo. Siempre estan ahí para malograrlo todo._
_ ¿Ellos?.....¿No serás tú el que no se da permiso...?_


45 minutos de retraso. Típico de él, todos en aquel recinto lo sabían y nadie parecía estar molesto por la tardanza. Excepto nuestra reportera quien se enfrentaba por primera vez a los desplantes de la Estrella en cuestión.
Caminando de un lado a otro del gran salón apenas podía contener el temblequeo de sus piernas y un sudor helado le cubría las manos, las que se movían inquietas mientras hacía tronar sus dedos una y otra vez.
De espaldas recibió el anunció de que él estaba llegando al lugar. Con prisa se encamino hacia el asiento que le habían asignado, no muy lejos de la tarima en la que él se presentaría y detrás de los medios mas importantes de la televisión y algunos periodistas extranjeros.
Lo vio aparecer y la respiración se le cortó de golpe. Su corazón se aceleraba a medida que él daba sus pasos hacia el centro del lugar.
Jamás imaginó sentirse de ese modo y la idea de tenerlo tan a mano la sumía en sensaciones hasta ahora irreconocibles para ella.
Los flashes de las cámaras parecían no tener fin y su sonrisa abierta, fulgurante, se movía diligente de una lado a otro. Posando para cada uno de los fotógrafos apostados en el lugar. Nadie debía quedarse sin la imagen que él les ofrecía, tan altivo y seguro de si mismo, repitiendo los movimientos tan ensayados que eran la rutina necesaria para cada una de sus apariciones.
Arianna observaba aquel espectáculo absolutamente fascinada. Se veía tan guapo, tan perfecto, que le parecía estar soñando alguno de sus viejos sueños. Aquellos que siempre aparecían en su mente, despierta o dormida, cuando veía su foto o escuchaba su voz sonando en el aire que respiraba.
Terminada la sesión de fotos todo se dispuso para dar comienzo a la conferencia de prensa. Arianna preparó sus apuntes, y espero impaciente su turno para preguntar.
Abriendo el fuego él inició un pequeño discurso que tenía como finalidad poner a los medios al tanto de su último trabajo. Dejó todo lo referente a La Gira y sus próximos proyectos sin mencionar, para que las preguntas se centraran en eso y evitar así los temas referentes a su vida personal.

La primer pregunta le resultó amena, agradable, se refería a su nuevo look y eso era algo que a él siempre le gustaba destacar. Verse guapo, atractivo era parte de sus obligaciones y el que los demás lo notaran lo hacía sentir seguro.
Todo lo que ayudara a obtener la atención de su público era tenido en cuenta  a la hora de sus presentaciones y su gran atractivo físico, minuciosamente cuidado, no escapaba a esto.
Con una gran sonrisa dibujada en su rostro se explayaba a gusto sobre cuestiones como su nuevo corte de pelo o su perfecto bronceado y los allí presentes disfrutaban del buen humor que Micky les regalaba con cada una de sus respuestas.
A continuación llegaron las preguntas sobre su nuevo material discográfico y las presentaciones en vivo que lo llevarían a recorrer el mundo una vez más. Esto le permitió exponer grandes argumentos acerca de su trabajo y de lo que él consideraba importante recalcar para que el público supiera de su dedicación y su arte. Todo aquello que volvía su carrera valiosa y digna de ser.
Promediando la conferencia llegaron las preguntas tan esperadas por todos y tan temidas por él. No había forma de evitarlas y Micky sabía que indefectiblemente llegaría el momento de enfrentarse a ellas.
Arianna no se preocupó. Conocia hasta el más mínimo detalle de cada una de las conferencias de prensa que Micky viniera ofreciendo desde que iniciara su carrera. Prácticamente se sabía las respuestas de memoria y estaba segura que esta vez, al igual que siempre, él tendría a mano una contestación perfectamente ensayada para cada pregunta capciosa o indiscreta que pudieran hacerle. Siempre era así. No había manera de que él dijera aquello que la prensa esperaba escuchar.
A cambio siempre les ofrecía una respuesta graciosa o hilarante pero muy evasiva, es decir, con muchas palabras lograba no decir nada de lo que todos esperaban oir.
Ella sabía todo sobre él. No había detalle que no hubiese visto en algún periodico u oido en la televisión que ella desconociera. Aquello era su Biblia. Cada noticia formaba parte de sus tesoros, los que estudiaba celosamente para estar siempre segura de lo que él iba a hacer o decir.
Segura de esto Arianna se relajó y recostándose en su silla se preparó para ver como su ídolo, el hombre de sus sueños, dejaba sin argumentos a aquellos que se habían atrevido a molestarlo.

_Hola Micky, soy Carlos Estévez del Diario El Mundo de España_
_ Hola, Bienvenido_
_ Gracias. Mira tengo dos preguntas. Primero: hay muchos rumores que indican que se habría terminado la relación sentimental que estabas sosteniendo con una renombrada estrella de la música Pop, ¿Puedes confirmar esto?_ Primer disparo. Micky agudizó sus sentidos y le clavó la mirada para responder luego con su voz firme y calma.
_No es mi costumbre confirmar rumores_ Arianna sonrió divertida, "TRS" pensó. Así llamaba ella a las respuestas elaboradas que Micky sacaba de la manga como quien tiene un As preparado listo para dar por ganada la partida.
¿Qué significa "TRS"?, Típica Respuesta Suya.
El periodista no se quedó conforme y arremetió con la siguiente pregunta, obviamente sobre el mismo tema. Arianna sonrió levemente. En verdad lo estaba disfrutando. Ya podía imaginar la respuesta que  saldría de los labios de Micky, otra "TRS", seguro....
_¿Se dice que la relación terminó por infidelidad?, ¿Eres un hombre infiel?_
Micky comenzaba a fastidiarse, pensó rapidamente en la manera más fácil de salir de esto y hacer que la situación cambiara de rumbo y estaba a punto de
soltar un rotundo ¡No! como respuesta para luego girar su cabeza hacia el ángulo opuesto del recinto demostrando que no daría más explicaciones al respecto, cuando imaginó que tal vez la sorpresa podría convertirse en su mejor aliada. Esbozó una extraña sonrisa producto de sus recuerdos sobre la conversación que sostuviera minutos antes de salir al ruedo y elaboró en segundos una respuesta que nadie esperaba.
_Soy un hombre entregado al amor. Un hombre que cuando ama lo hace sin reparos, con convicción y en una entrega total hacia la otra persona.
He tenido relaciones importantes  y en todas ha habido, amor, pasión, entrega, dolor, un sin número de sentimientos que las convirtieron en  parte de mi vida. Pero lo fundamental es que a todas les dedique mi confianza plena y no siempre me ví correspondido. No sé si eso contesta tu pregunta..._

Se hizo un silencio extraño, incómodo. De pronto el hombre renuente a hablar de su vida, sus amores, se despachaba frente a todos con un discurso acerca de sus relaciones sentimentales que nadie imaginó y más de uno, incluída Arianna, se quedaba boquiabierto ante la magnitud de esa respuesta. ¿Qué estaba pasando?.

Frente a ella otro reportero extranjero obtenía el turno para preguntar. Arianna leyó en su credencial que provenía de Puerto Rico y sospecho de inmediato el tono de la pregunta.
_ Buenas Noches Luis Miguel. Soy Ronaldo Azcurra del Diario La Isla de Puerto Rico_
_Hola, ¿cómo estas?. ¡Un saludo a Puerto Rico!_
_Gracias. Mi pregunta es la siguiente: ¿No ha considerado someterse a la prueba de ADN para comprobar si es o no, hijo del hombre que reclama su paternidad?_
¡Diablos, otra vez ese tema!. Tenía que hacer algo, tenía que ponerle un punto final a todo esto. Ya estaba harto de que lo vincularan con esa persona y que pusieran en tela de juicio el origen de su nacimiento. Respiro profundo y se encomendó a Dios, porque ya no iba a quedarse callado,...¡Ya no!.
_Considero que no hay nada que comprobar. Mi situación familiar esta muy clara y yo no tengo dudas al respecto...._ Ahora si, "TRS", pensó Arianna y cuando ya estaba segura de que el tema había quedado concluido escuchó como Micky tras una pequeña pausa, retomaba las palabras y se dirigía al hombre que lo había custionado, quién lo miraba extrañado ya que él también pensó que esa había sido su respuesta final.
_Un padre no es solo el hombre que le da a uno la vida y mi padre me ha dado a mi mucho más que eso. Me ha dado valores, ideales y sueños y gracias a él y a sus consejos es que estoy hoy aquí disfrutando de 25 años de carrera. Mi familia esta formada por quienes me han acompañado durante toda mi vida y aunque algunos ya no estén, su recuerdo y su cariño siguen intactos en mi corazón y eso, créeme, no lo determina ningún exámen... Espero haber sido lo suficientemente claro en mi respuesta sobre este tema, porque en verdad me gustaría no volver a tocarlo. De hecho creo que ya todo esta dicho y no hay necesidad de volver sobre lo mismo..._ La sonrisa no se le quitaba de la cara y lejos de verse molesto o enojado su semblante denotaba una incipiente satisfacción al saberse dueño de la situación y completamente seguro de haber puesto a cada quien en su lugar.
_Gracias_ Eso fue lo que atinó a decir quien aún no se recuperaba de su sorpresa. El periodista giró su cabeza y se encontró con los ojos gigantescamente abiertos de Arianna. Sin poder evitarlo le preguntó, ¿Y a este que le pasa?. Arianna se encogió de hombros sin saber que decir. Revisó rápidamente sus apuntes mientras a la persona sentada su lado le llegaba el micrófono para la siguiente pregunta.
_Soy Mario Bonatti, de Argentina, Radio Universal_
_Si Mario, dime_
_Usted nació en Puerto Rico, pero se proclama Mexicano frente al mundo
¿Porqué reniega de su origen?_  Micky sintió un nudo en el estómago. Era increíble que a esta altura de su vida aún tuviera que dar explicaciones sobre su nacionalidad. ¿Porqué simplemente no respetaban sus desiciones?. Arremetió de nuevo, ya era tiempo de terminar con tantas vacilaciones...
_Puerto Rico es la tierra que me vio nacer, es cierto, pero México es el país que me ha dado todo en la vida. El suelo que me recibió cuando niño y me brindo un espacio para desarrollar mi carrera. Su gente me ha dado el afecto y el apoyo que necesité para crecer y formarme y es en esa tierra en donde encuentro el abrigo para cultivar mis sueños. Allí están mis amigos, mis seres queridos. Allí esta mi hogar, mi refugio y creo que en mi forma de ser, de hablar, de pensar se nota claramente cuales son mis raíces. Señores, Puerto Rico es una tierra hermosa, cálida y con un pueblo maravilloso, pero... ¡México es mi tierra, la que yo elegí!_
Los aplausos no se hicieron esperar y sirvieron como marco para aligerar el ambiente que se estaba viviendo en aquel sitio. Todo parecía tomar un rumbo diferente y nadie de los allí presentes se hubiese atrevido a afirmar que estaban  siendo parte de la conferencia de prensa de Luis Miguel. Arianna no salía de su asombro y pensaba en esto cuando descubrió que a ella le tocaba formular la siguiente pregunta. El micrófono le fue puesto en sus manos y ella no supo que hacer. La misma persona que se lo entregaba se le acercó y casi ordenándoselo le hizo saber que pesaba sobre sus hombros la continuidad de aquella situación.
_¡¡Aprovéchalo!!_ Arianna se quedó pasmada. Tenía entre sus manos la oportunidad que tanto había esperado y no tenía ni la más mínima idea de que hacer o que decir. Se daba cuenta que el tono que habían tomado las preguntas hechas por sus colegas revestían demasiada importancia como para que ahora ella se despachara con un...¿Cuál es tu canción preferida?, ¡¡Imaginense nada más!!, todos se le reirían en la cara por lo ridículo y poco oportuno de su pregunta. ¿Pero que hacer entonces?. Es que ella nunca imaginó que él acabaría dando cátedra de como enfrentar al insidioso y malintencionado periodismo de hoy en día, ni sospecho siquiera que se tomaría el trabajo de responder de un modo tan personal y expansivo a cada una de las cuestiones a las que fuera sometido,
¡¿¿¡y ahora qué??!! se preguntaba devorada por los nervios. Levanto la vista y frente a ella unos ojos verdes inquirientes,  la miraban sin compasión. A su alrededor todo el mundo esperaba su reacción pero ella no fue capaz de articular palabra y solo pudo disculparse presa del pánico y avergonzada por su falta de acción en ese momento.
_Lo siento....yo, lo siento..._. Dejó el micrófono sobre el asiento y salio corriendo del lugar, ya surcada por las lágrimas de su derrota y segura de que ese sería su primer y último trabajo como reportera.
Luis Miguel no tuvo dudas y aprovechó aquel instante para dar por finalizado el encuentro.
_Veo que no hay más preguntas. Eso es todo entonces. ¡Buenas Noches, Gracias!_  Con prisa se retiró del inmenso Salón dejando a todos en medio del fastidio general, por la torpeza de la reportera y la salida airosa del hombre que habían venido a despedazar y resultó triunfante frente a cada uno de ellos.
Atravesó el corredor hacia los grandes ascensores rodeado de su séquito de guardaespaldas y cuando casi estaba llegando, apoyada sobre una columna, divisó a la muchacha que hacia un minuto escapara corriendo sin saber que decir. Hizo un leve movimiento con su mano y todos detuvieron la marcha. Giró sobre sus pies y se encaminó directo hacia ella, que sollozando, no reparó en su llegada.
_ ¿Puedo ayudarte?_ Le preguntó mientras bajaba su cabeza esperando ver el rostro bañado de lágrimas que tenía frente a sus ojos. Arianna reconoció su voz y no quiso enfrentarse a él, así que casi sin mirarlo le dio una respuesta que pudiera salvarla pronto de aquella situación.
_Estoy bien, gracias,... solo algo decepcionada_ No pudo evitar decir eso, después de todo así se sentía exactamente.
_ ¿De mí?_ Preguntó él de inmediato. Ella lo miró entonces y se sintió morir en la belleza de sus facciones. Aturdida exclamó casi llorando.
_ ¡Es que nada resultó como lo imaginé!_
_ ¡Nada es como uno lo imagina!_ Aseguró Micky al tiempo que le tomaba el rostro para levantarlo con sus manos y así calmarle el llanto. Ella sonrió apenas. Se sentía demasiado avergonzada como para reparar es sus intenciones de rescatarla de aquel mal momento. Micky le acercó un pañuelo que extrajo de su bolsillo y pensó que quizás había un modo de remediar todo lo sucedido.
_ ¿Café?_ le dijo sin más preámbulos. Arianna no comprendió.
_ ¿Perdón?_
_Digo, si te gustaría tomar un café. Te debo una respuesta, ¿no?. Claro que antes necesitaría saber cuál era la pregunta que debiste hacerme_ Arianna sonrió inocente. ¡Que bonito detalle!. Se sintió halagada aunque temió hacer el ridículo una vez más.
_ ¡No lo sé!, quizás no te guste mi pregunta_ Micky la miró divertido.
_Quizás a ti te sorprenda mi respuesta..._


A la mañana siguiente ella, su oculta amiga, revisaba sus notas como cada día. Era muy temprano para ella, y mucho más aún lo era para él. Sin embargo lo vio llegar radiante y de muy buen humor y no dio crédito a lo que sucedía.
_¡¡Buenos días, Mi Reina!!_
_¡¡Vaya!!, ¿qué haces tú tan temprano?_
_Tenía ganas de hablar contigo_
_ ¡Bueno, me sorprendiste!_
_ ¿De veras?, es que últimamente.... estoy lleno de sorpresas..._








  



















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