lunes, junio 25, 2018

Sobre Tus Alas

Y si el destino decide separarnos
Cerrar tus alas, ahogarme en soledad,
Sabrás que en mí, perdura la esperanza
de reencontrarnos, muy lejos de este mundo,
Sobre tus alas, para volverte a amar...

jueves, junio 14, 2018

Creí que te había olvidado


Creí que te había olvidado pero hoy supe que no fue así. Lo supe mientras mi piel se erizaba al escuchar los acordes de tu voz.
No fue intencional pero sucedió. Como tantas otras veces tu voz me sorprendió de pronto y se coló sin permiso en cada tramo de mi mente. Y así fue que sin pensarlo, o mejor dicho, cuando pensaba que ya no había nada tuyo dentro de mí, el más mínimo susurro de tu canto, tu más breve melodía, la hebra mas fina de tu talento me devolvió esa sublime y tan extrañada sensación: la de conocerte, la de saberte parte de mí.
No sé porque dudé y con mis dudas casi destruí este lazo que nos une desde hace ya…tanto tiempo. Es que entre tú y yo no hubo promesas, ni juramentos pero siempre existió esa cadena invisible, leal e indestructible que amasamos con las miradas sostenidas, el aliento eterno, la pasión consumada.
Nada de amores pero mucho de amantes. Amantes de la vida, del mar reflejando nuestros sueños, de emociones nuevas en canciones viejas, de pisadas fuertes en caminos difíciles.
Incondicionales tú y yo. Los mismos de ayer que no esperan nada pero siempre están: juntos, cerca, fieles.
Creíste haberme olvidado pero pronto sabrás que no es así.  Cuando salgas al ruedo como en cada regreso, altivo y brillante derrochando ese fuego que arde en la hoguera de nuestros corazones. Ahí sabrás que aún somos parte de ti como siempre lo has querido.
Y en tu mirada radiante que se pierde en la inmensidad de un horizonte de aplausos voy a sentirme pequeña, tan pequeña como un punto escondido pero expectante.
Sufriré la desidia de tus ojos lejanos, porque no serán míos los destellos que se abrirán paso entre la gente, tu gente. Y no me pertenecerá siquiera el susurro de tu mente que dará gracias a Dios por un nuevo milagro.
Pero a la vez me invadirá la magia de tu sonrisa, que será para mi como para tantas y seré feliz en la alegría de saberte satisfecho, reflejado en tu rostro ese momento que es la esencia de lo que has venido a hacer a este mundo.
Porque ahí, justo ahí en el tiempo que va desde que caminas hacia los acordes que te llaman hasta el preciso instante en que posas tus ojos sobre la muchedumbre. Exactamente ahí cuando tu cara de hombre se pierde y aparece en su lugar reflejado el rostro de ese niño que nunca quisiste abandonar. Es ahí cuando tu vida se manifiesta y cobra sentido. Es ahí cuando vives, sueñas, amas…eres.
Ese momento, tan tuyo y tan nuestro. Cuando el escenario no alcanza. Ni la música, ni los gritos son suficientes para aplacar tanta euforia. En ese instante sabrás, sabré, sabremos, que no hay razón ni motivo para creer en el olvido.

martes, junio 12, 2018




¿Por qué no regresas? ¿No te has dado cuenta que soy una mitad desecha, solitaria? Yo siempre esperaré por ti, mi amor, sé que regresarás prontamente... y ese día mi alma volverá a irradiar vida, los pájaros entonarán cantos festejando nuestro retorno, El Sol volverá a ser Rey. Y yo... seré feliz.

jueves, junio 07, 2018

Sueños Breves, Nuestra historia de amor (Capitulo 16)

...Y me quede soñando
con una historia breve...

Sueños Breves, Nuestra historia de amor

XXII


"Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras solo el aroma de los cereales que amo.

Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angol, a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.

Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entre con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía como era. De pronto

Mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome , y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.

("Cien sonetos de amor" Pablo Neruda)

Perdido en los vaivenes de su memoria le costó reaccionar cuando oyó los pequeños golpes en la puerta. Sabía que quien golpeaba traía hasta él su ilusión tan esperada. Como un mensajero Real, cabalgando urgente hacia la morada de su Majestad para llevarle el perfume de su amada, salpicado en las letras de una carta de amor prohibido.
Avanzó ansioso hacia la puerta y en un solo movimiento desplazó la incertidumbre, para hallar en su lugar, el fuego intenso de esos ojos que ya vivían dentro de su ser. No vio más que la luz de su mirada destellando en su rostro y supo al instante que: Conocerla era absolutamente irrelevante, porque aquel momento solo servía para confirmarle un amor, que había nacido hacia mucho tiempo atrás.
_¡Que nadie nos moleste!_ Ordenó y el gigante amable comprendió de inmediato.
_¡Tranquilo, yo me ocupo!_ Le dijo, para cerrar la puerta tras esas palabras, prohibiéndole al mundo ser testigo de lo que allí comenzaba.
Ella dio unos pasos mientras él no le quitaba la vista de encima. Lo primero que hizo fue recorrerla, lentamente y notó que ella lo sabía y escapaba a su mirada caminando en silencio, alejándose del escrutinio de sus ojos.
Ella procuraba perder su vista en los detalles que aquel ambiente le ofrecía y se maravillaba con los objetos que embellecían el lugar, pero todo esto no era más que un truco, su manera de esperar a que él dijera algo, cualquier cosa que rompiera aquel silencio que se volvía eterno, según los segundos avanzaban.
Giró para enfrentarlo cuando el tiempo se le hizo demasiado difícil de transitar y se encontró con que él aún la recorría, como estudiándola y no fue capaz de soportarlo.
_¡Decepcionado!_ le dijo y no estaba preguntando, sino afirmándolo. Él arqueo sus cejas y sonrió apenas.
_¡Sorprendido!....gratamente sorprendido_ Ella sonrió y él no pudo más que acompañarla, embriagado en el brillo de sus labios, los que comenzó a desear locamente.
Parecían caminantes de rutas opuestas. Sus mentes vagaban recorriendo sensaciones tan diferentes, que resultaba difícil comprender que ambos estuvieran viviendo la misma situación.
Mientras ella se perdía en sus eternos miedos, él parecía estar siendo partícipe del milagro de la Creación. Un mundo naciendo ante sus ojos, tan fascinante y desconocido que se le hacía imposible no sentirse atraído.
Ella creía, imaginaba que en su simpleza, nada tenía para ofrecerle y él por el contrario, sentía que nunca antes había recibido ofrendas tan sublimes, como las que ella le otorgaba con su sola presencia.
Le ofreció asiento, algo para beber y comenzó la plática, mientras las notas de un viejo Soul enmarcaban el sonido de sus voces, las que estrenaban allí, ese día, desterrando el silencio de sus palabras.
"Just the way you are" sonaba en el ambiente y a pesar de que había disfrutado esa canción miles de veces, a Micky nunca le pareció tan perfecta como ahora.
Lo sensual de aquella melodía se fundía insinuante en los gestos de la mujer que tenía el placer de observar.
Cada parpadeo de sus ojos, cada movimiento de sus manos, cada palabra pronunciada todo estaba cargado de la más sutil y sublime sensualidad y lo que le pareció más maravilloso, es que ella no lo sabía. Todo era tan natural, tan poco premeditado, que la redimían de toda culpa por lo que en él estaba provocando.
Había tanta desprotección en sus rasgos y tanta fragilidad en su voz que todo su ser se elevaba ante ella buscando protegerla, queriendo cuidarla como nunca lo había hecho con nadie. Micky podía sentir que ella llegaba a su vida para modificarla en todo sentido y se veía de pronto cumpliendo un rol que nunca antes le había tocado cumplir.
Siempre se sintió un niño buscando amparo, refugio en los brazos de cada mujer que paso por su vida. Ya sean grandes amores o solo amantes de ocasión de todas siempre pretendía lo mismo: protección, resguardo, aquel beso tierno, aquella caricia tibia que la vida le arrebató un día sin avisar. Ahora, fente a la fragilidad de Alma, podía sentir que el tiempo de madurar estaba llegando. Que aquel niño desamparado se perdía en el pasado para darle lugar al Hombre, un hombre de brazos fuertes para cuidar y proteger sin medida a la mujer que ama.
Sentados en un elegante e inmenso sofá, apenas si ocupaban un tercio del mismo, porque la cercanía se les hacía precisa, necesaria, después de tantos meses de vivir en la distancia. Casualmente recostados sobre el respaldar sus miradas se enfrentaban sin remedio y sus manos casi se tocaban, rozándose con los movimientos que ejecutaban para acompañar la charla.
De pronto ella apoyó su mano y él no dudó en tomársela y concluyó ese gesto con una mirada que la estremeció de un modo insoportable.
Nada de lo que allí sucedía era como ella lo había pensado. Durante meses albergó la idea de que un encuentro entre ambos acabaría con el idilio soñado que compartían en sus mensajes, pero ahora no solo se sorprendía con el agrado que él le demostraba, sino que hasta podía sentir que algo muy fuerte se propagaba entre los dos. Se sentía extraña, confundida.
El tiempo se detuvo. Fue solo un segundo, lo que duró un beso que Micky suavemente depositó en la mano que sostenía. Ya no había excusas que detuvieran sus sentimientos porque todo estaba allí, tan real y concreto como las miradas que no dejaban de dedicarse, mezcla de miedos y pasión, de dudas y deseo. ¿Qué debía esperar de aquel gesto?, Alma no tenía una respuesta, solo emociones que ya no podía detener.
Él se acercó un poco, solo un poco para enloquecerse una vez más con el aroma de su piel, que no olía a fresias ni a jazmines, que no se parecía a nada ni a ninguno. No quería dejar ni un solo rastro de su esencia y se embriagaba con las sensaciones que aquel perfume dejaba en su memoria.
Ella bajó la mirada temiendo ser descubierta, porque su boca ya no podía resistirse y se entreabría deseosa del contacto que no quería dejar de imaginar.
El destino se divertía con ellos, poniéndolos frente  a frente y protagonizando una historia diferente, a punto de consumar un beso que para ellos podría ser principio o final, sin la más mínima certeza de lo que les esperaba.
_Mírame_ Suplicó, pero ella no respondió. A cambió una lágrima se presentaba surcando su mejilla.
_¡Alma!...¡Mi Alma!_ Pronunció su nombre y fue como ofrendarle en un suspiro toda la fuerza que anidaba en su interior. Tomó su rostro y ya no pudo esperar su consentimiento. Le robaría un beso a esa boca aunque fuera lo último que hiciera en esta vida.
Pero el miedo además de hiriente suele ser inoportuno e interrumpiendo la invadió por completo, evitando el roce de sus labios y el comienzo de aquella historia de amor.
_ Lo siento.... yo....._ Ella se levantó y secando las lágrimas que ya no podía disimular, comenzó a buscar sus cosas para escapar raudamente.
Micky apresuró sus movimientos para rodearla con sus brazos, anhelando detenerla, buscando retornar al segundo en casi se apoderaba del fuego que habita en su boca.
_¡No te vayas!, no todavía_ Pidió en un dejo de su voz. Ella solo quería escapar
_Será mejor así_ intentó desprenderse de sus brazos pero él no lo permitió.
_¿A qué le tienes tanto miedo?. Se trata solo de un beso_
_Un beso es siempre el comienzo de algo y yo siento que, no puedo comenzar nada contigo_ El llanto ya era evidente. Micky secó cada lágrima con sus propias manos intentando caricias que calmaran su dolor. Luego le buscó la mirada para llegar hasta el fondo de su alma, allí donde vivía el amor que él sentía, ya le pertenecía y se dispuso a enfrentar todos y cada uno de los miedos que le impedían conquistarla.
_¡Entonces será un final!, el final de una larga espera, la culminación del encuentro que nos debíamos_ Ella se apartó un poco, aún no se convencía.
_¿Y luego qué?_ él entendió su pregunta, no la asustaba el amor, sino todo lo que ese sentimiento podría generar.
_Luego no quedará nada de lo que vivimos hasta ahora y entonces podremos comenzar desde el principio, a escribir otra historia, una historia real, verdadera... Nuestra historia de amor_

domingo, junio 03, 2018

Sueños Breves, El Rey (Capitulo 11)



Los aplausos aún resonaban estruendosos en su cabeza. Alguien lo cubrió con una toalla blanca mientras descendía con prisa los peldaños hacia el inmenso Garaje, donde lo esperaba un auto negro con vidrios polarizados, elegido especialmente para sacarlo de inmediato del Teatro sin que sus Fan's se percataran del hecho.
A pesar de las pericias del experimentado Chofer apenas avanzaron unos cuantos metros cuando el vehículo debió detenerse, para no atropellar a un grupo de  frenéticas muchachas que sin reparo se abalanzaron sobre el mismo, a fin de obtener la imagen tan soñada.
Micky resopló con fuerza. Ya deseaba estar en el hotel, metido en su cuarto, dándose un baño, detestaba que el trayecto se le hiciera más largo de lo que debía ser. Observó a las muchachas que gritaban desesperadas exigiéndole un gesto, un saludo, una sonrisa. Las esculcó detenidamente una por una y pensó que cualquiera podría ser "ella", su dulce secreto, su oculta amiga, la mujer que cada vez con más frecuencia aparecía en sus pensamientos para adosarle las alas que lo tenían volando, por sobre todas las cosas.
Las había altas, bajas, rubias, morenas, gorditas, demasiado flacas, jóvenes, algo maduras; era como estar frente a un gran espectro de posibilidades. Cualquiera podría ser ella, se repetía, ¿cómo podría reconocerla?.
Llegó al Hotel y no hizo más que ingresar en la Suite cuando se descubrió riendo, pensando en lo extraño de la situación; ¿sería posible que se estuviera enamorando de una mujer a la que jamás había visto?.
Ella llegó a su vida cuando menos la esperaba, como sucede siempre con el amor, que llega para sorprendernos cuando menos pensamos en él, cuando menos lo necesitamos.
Ella llegó cuando él no pensaba más que en deshacerse del dolor que lo martirizaba día y noche y no encontraba en nada consuelo para su fracaso, uno más y la lista ya se le hacía demasiado extensa para sus cortos años.
Ella llegó cuando él quiso poner en palabras su sufrimiento y sin que pudiera notarlo, casi sin darse cuenta, ella transformo esas frases dolorosas en poemas de amor, e historias de sueños e ilusiones.
Ahora caía en la cuenta de que no sabía de ella más que lo que alguna vez le dijera y no le había dicho mucho por cierto, porque al igual que él, ella no gustaba de hablar sobre su vida. A decir verdad, ella siempre buscaba escaparle a las preguntas que él le hacía, así, descuidadamente.....
Tampoco sabía nada sobre su origen, ni a que se dedicaba. Él jamás se lo había preguntado y ella tampoco lo había mencionado. Es que de pronto comprendió que no habían hecho más que hablar de su vida, la de él, y se sintió tan egoísta que pensó que ya era tiempo de revertir las cosas. Debía saber más sobre ella.

Se dio un baño largo y reparador y no escucho que del otro lado, en la sala de su inmensa Suite, alguien lo esperaba dispuesta a hacerle la noche lo más larga posible. Al ingresar a la sala en busca de su asistente para encargarle algo que comer se sorprendió de verla, semidesnuda, recostada en el blanco Chez-longe que protagonizaba el fastuoso mobiliario y con una mirada insinuante que lo hizo reaccionar de inmediato.
Se acercó sutilmente y la mujer respondió a cada uno de sus movimientos como si los conociera de memoria. Él se sentó a su lado y rozó con las yemas de sus dedos una piel que le era muy familiar. Busco en los pliegues de ese cuerpo conocido sensaciones que  lo llenaran de pasión, pero solo halló deseos y necesidades y ni una sola pizca de amor que pudiera ilusionarlo.
Se dejó llevar entonces por sus instintos y retribuyó con sus ansias la sensuales caricias que recibía. Amalgamó su sexo al de quien se deshacía en sus brazos, y sintió de pronto la urgente necesidad, de culminar todo aquello lo más rápidamente posible. Es que ya le dolía demasiado la distancia que se imponía entre su cuerpo que jadeante acababa con los deseos y su alma vacía y deshecha, que le pedía a gritos un " te amo" que él no podía pronunciar.
De pronto se dejo vencer y entonces ese cuerpo conocido tomo las riendas del asunto y embriagando sus impulsos con cada pausado movimiento esperaba llevarlo tan alto como sus atribulados pensamientos. Así llego a cumplir con lo que su cuerpo pretendía y dejando satisfecha a su agradecida compañera se tumbó a un lado de la cama, esperando al cerrar los ojos, que el sueño lo empujara tan lejos de este mundo como le fuera posible.
El tiempo pasó y mientras su cuerpo adormecido buscaba refugio entre las sábanas, su mente lo obligaba a recorrer una vez más los rostros de aquellas muchachas, que apostadas sobre su auto le exigían algo que las hiciera soñar,......cualquiera podría ser ella, pensó otra vez.
Abrió sus ojos y el cuerpo conocido, familiar, aún permanecía a su lado. Lo observó detenidamente y se estremeció. Su masculinidad siempre le jugaba en contra y no era posible para él controlar las sensaciones que un cuerpo bello, perfecto, le provocaba. Esa mujer a su lado era toda maravilla, un templo de finas y sensuales curvas, la piel más suave, el rostro más bello, un conjunto de hermosas líneas que conformaban la más perfecta obra humana y sin embargo no hallaba en ella, nada que pudiera conmoverlo interiormente.
Sus encuentros se limitaban a tener sexo y cruzar quizá algunos comentarios triviales, propios de dos personas que poco esperan una de la otra.
Sin embargo esa mujer estaba ocupando un lugar en su cama, compartiendo su tiempo y sus deseos, y él ya ni recordaba como había llegado hasta allí.....
Esa mujer solo era para él una manera más de perder el tiempo, un tiempo que se le hacía eterno cuando su corazón no latía al ritmo de una ilusión. Estar enamorado era su mejor estado, sus momentos mas plenos los había tenido cuando se sintió morir de amor por una mujer y en verdad extrañaba aquellas sensaciones y se lamentaba porque entendía que no era posible que pudiera sentirlas por alguien de quien no conocía más que palabras y pensamientos. Su mente regresó a ella, su dulce secreto, y ya nada tenía sentido. ¡Nadie se enamora de alguien que jamás ha visto!, reflexionó, pero de inmediato surgió la pregunta que le quitaba la poca paz con la que contaba, ¿Sería posible enamorarse de una persona cuando solo se conoce de ella su alma y no se tiene idea de como es exteriormente?. ¿Qué tan importante es el exterior para los seres humanos?. ¿Qué tanto le importaba a él?.

"Donde hubo fuego....
El Rey se reencuentra con una vieja amiga. La famosa modelo, Tanya, quien fuera uno de sus más comentados romances hace no mucho tiempo, acompañó  anoche a Luis Miguel después de su segundo show en esta ciudad. Fuentes no confirmadas aseguran que ingresó a la Suite del famoso cantante como a la 1.30 a.m. para retirarse por la mañana, muy temprano, esperando escapar del acoso de la prensa que paso la noche aguardando su salida. Tanya,  considerada la mujer más sexy de este país, llevaba un vestido muy ceñido al cuerpo que dejaba al descubierto sus impactantes curvas, lo que provoco la admiración de todos los periodistas apostados en el lugar. "Para el Rey solo lo mejor" se escuchó decir, a lo que la escultural modelo respondió con una amplia sonrisa y saludando se retiró rápidamente del Hotel...."

La misma noticia, la misma sensación. Cada vez que una de esos mensajes aparecía en su casilla de correo sabía de antemano que la decepción volvería a embargarla por completo.
Ella sentía que él se desdoblaba, que había dos hombres conviviendo en su interior .Un hombre simple, el más humano, el que ella ahora conocía y otro muy diferente, tan lejano y distante que deseaba no conocer jamás.
Pero ese otro hombre existía y ocupaba dentro de él un espacio importantísimo, ganado en 20 años de ser "El Rey", el único, el mejor. Un espacio que no cede ante las ansias de un hombre que busca ser solo eso, un hombre, sin títulos, ni tronos, ni nada que lo eleve por sobre los demás.
"Para el Rey solo lo mejor", ¿ y para el hombre que...?.
Sentada frente al espejo de su cuarto dejó caer sobre los hombros la larga cabellera que siempre llevaba recogida. Soltó de a una las horquillas que le sostenían el cabello y pretendió que liberaba en ese movimiento todos los miedos que a diario la atormentaban.
Busco en la palidez de su rostro algún signo de belleza pero no halló más que marcas y secuelas de una vida que trascurría triste y olvidada. A los lados, surcándole las mejillas, dos líneas delimitaban el camino de sus lágrimas, las que no la abandonaban ni de noche ni de día.
Su ojos oscuros denotaban soledad y sus labios resecos, escondían las palabras que no se animaba a pronunciar. El espejo le devolvía la imagen de una mujer que se había perdido a sí misma en algún punto de su vida y el brillo en su mirada era lo único que aún permanecía vivo, anunciándole que no había muerto en su interior, que su corazón aún latía vibrante y su alma no se resignaba.
¿Pero a quien le importaba lo que había dentro de ese cuerpo maltratado?
Se imaginó frente al Rey y pudo ver la decepción en su mirada y se sintió morir de solo imaginarlo, comparándola con aquellas que a diario cubrían su mundo de tanta belleza, tanta perfección.
Luego volvió a imaginar, y esta vez en su delirio veía al hombre parado frente a ella, sonriéndole con sus labios llenos de palabras dulces y sus ojos rebosantes de aceptación. Pero el hombre no estaba solo, a su lado el Rey le imponía su voluntad. 20 años de permanencia prevalecían por encima de unos pocos meses de sueños e ilusiones y el hombre entonces se rendía y se cubría de miedos y se llenaba de dudas, que lo obligaban a retroceder una vez más en el camino hacia su felicidad.
"Y sí, soy raro, Mi mundo es raro. Tienen y tienes que aceptarlo" Esa frase era su gran excusa, la que él esgrimía cuando el dolor le cerraba todas las puertas y entonces en una suerte de resignación disfrazada, se escondía en ese "Mundo raro" que nadie conocía, al que nadie podía acceder.
Ese mundo es una inmensa Torre en la que vive atrapado, preso de los dictámenes impuestos por un Soberano egocéntrico y vanidoso, al que declaró Rey una corte de bufones, tontos sirvientes que escudan sus miserias tras la corona de un hombre que ya esta harto de llevarla puesta. Pero no le es posible abandonarla, no le permiten dejar a un lado su destino, el que ellos le inventaron a fuerza de Imperios y Castillos que hoy no son nada, porque ya no existe la razón por la que fueron concebidos.
Ella se apartó del espejo con tristeza. Retornó a la pantalla de su computadora donde él siempre le dedicaba una sonrisa y decidió que debía terminar allí lo que aún no comenzaba. Que no había sueño posible para ella porque en ese "Mundo raro" solo soñaban las Reinas, bellas y perfectas que acompañaban al Rey y ese no era su destino. Es que lo único bello que ella poseía vivía dentro suyo y no relucía a los ojos del Rey. Quizás un hombre simple podría descubrirlo, pero ese hombre no llegaba a ella, porque vivía atrapado en la inmensa Torre y aún no se decidía a abandonarla....

sábado, junio 02, 2018

La misma de ayer...

#Fan #Faby #Lamismadeayer

viernes, junio 01, 2018

Sueños Breves, Ella ( Capitulo 10)




_ ¿De verdad te gusta ese sitio?, ¿qué buscas allí?_ La pregunta llegaba como referencia a unas fotos que habían salido publicadas en una revista, donde él aparecía en uno de esos antros que solía frecuentar. Acompañado de algunas personas y en una actitud que a ella le pareció extraña. Es que él se veía aburrido, distante, como si en verdad no deseara estar allí. Como si aquel sitio le resultara indiferente y su presencia fuera solo un acto rutinario. Una vieja costumbre que comenzaba a molestarle. Él le respondió exultante, ajeno a lo que ella en realidad quería descubrir.
_ ¡Claro que me gusta!, allí están mis amigos y busco..... Diversión, música, alegría._
_ ¿Seguro?_ Ahora él comprendía su intención pero prefirió indagarla.
_ ¿Qué otra cosa podría buscar yo en un sitio como ese?_ Ella fue clara, precisa.
_Un escondite, un escape_
_ ¿De qué hablas?, ¿por qué iba a escaparme?_
_No lo sé, dímelo tú..._Ella solía jugar con su impaciencia y eso.....
_ ¡Yo no estoy escapando! _reaccionó furioso, le molestaba la forma en que  hurgaba en su interior. Ella no se dio por vencida.
_ ¿No?_ le pregunto y a él le sonó burlón su interrogante.
_ ¡No!_  dijo esperando acallarla. Ella guardo silencio y eso fue peor. Él reaccionó desafiante.
_A ver Mi Reina, ¿de qué me estoy escondiendo, según tú?_ la respuesta fue sencilla.
_De ti mismo_



El humo y el olor penetrante a cigarrillo le provocaron náuseas. Miró a lo lejos y apenas pudo distinguir al grupo de amigos que lo esperaban del otro lado del inmenso recinto.
Con paso lento, mezclándose entre la gente del exclusivo salón Vip logró alcanzar la mesa que dispuesta especialmente para él albergaba esa noche a quienes consideraba sus "cuates". Sus amigos de noches intensas como esta, en donde todo era, diversión, fiesta, bellas mujeres y buenos tragos.
A lo largo de estos meses en los que después de desgastar su voz y su salud en docenas de escenarios, disfrutaba de una merecidas vacaciones, la escena se repetía más de lo aconsejable.
Aquellas noches no pretendían ser más que lo que eran: una forma de alejarse, una manera de escapar, un refugio a su soledad.
Comenzaba con una recorrida por los antros más exclusivos de la Ciudad y terminaba en un sitio imprevisto. Aturdiendo los sentidos con la música ensordecedora y los efectos de algunas copas. Con sus manos confundiéndose en las de alguien más. Alguien de quien al día siguiente seguramente no recordaría ni su cara, ni mucho menos su nombre.
Observó todo a su alrededor e imaginó que no estaba allí. Esa misma tarde, mientras veía el mar se acordó de ella, su dulce secreto, y se preguntó cómo serían sus noches, con quien las pasaría, y se sintió raro. Porque nunca antes había tenido interés por saber de su vida. Ahora allí mismo, volvía a tener una sensación parecida. Se imaginó en otro lugar y con ella a su lado. ¿Pensará en mí?, se preguntó. Es que últimamente ella surcaba su mente con más frecuencia de la que hubiese deseado y de pronto saber si a ella le pasaba lo mismo se tornó urgente, casi una necesidad.

En los escritos que le regalaba siempre parecía mencionarle un amor tierno, ingenuo, que él retribuía sintiéndose halagado y feliz de recibirlo. Incluso, las veces en que conversaban, ella siempre parecía demostrarle que su presencia le resultaba importante, casi imprescindible.
Hecho que alimentaba su vanidad y fortalecía su espíritu, muy necesitado por esos días de un cariño limpio que borrara la angustia aún latente de una cruel traición.
No era difícil para él entonces soñarla enamorada e imaginarse ahora, caminando a su lado, dando los pasos que esperaba dar en busca de un nuevo sueño. Un sueño iluminado que lo invitaba a renacer.
Alguien apoyo la mano en su hombro interrumpiendo su letargo.
_ ¿En qué piensas?_ le preguntó uno de sus mejores amigos sorprendido por la lejanía de su mirada. Él sonrió apenas y bajó la cabeza. Su amigo sonrió también y dándole una palmada en el hombro se alejó tras una hermosa rubia que pasaba insinuante a su lado, invitándolo a la pista de baile.
Normalmente a esa altura de la noche ya estaría entregado a la fiesta, disfrutando de la música y seduciendo con miradas  y sonrisas a las mujeres que siempre le rodeaban. Sin embargo esa noche nada parecía distraerlo de sus pensamientos, los que instalados en su mente lo obligaban a sentir que aquel sitio ya no era para él. Que no había en ese lugar nada que lo conformara, ni satisficiera y que lo que estaba buscando no lo encontraría allí, sino muy lejos de aquel lugar.


Pasaba muchas noches recostado en su cama, leyendo cada palabra que ella le dedicara, buscando un indicio, una clave. Cualquier cosa que le confirmara que lo que estaba sintiendo era correspondido.
Una mañana ella lo sorprendió temprano y él se descubrió feliz de esa sorpresa. Hablaron, rieron y se hicieron bromas durante casi una hora, hasta que él, imprevistamente le preguntó.
_ ¿Me quieres?_ Ella se sorprendió. Solía sugerirle sin que sonara demasiado importante lo que empezaba a sentir por él, imaginando que lo notaría, pero nunca esperó que él fuera tan directo. Trató de parecer casual al responderle.
_ ¡Claro!_ Él insistió, quería estar seguro.
_ ¿De verdad?_
_Sí, de verdad_
_Yo también te quiero_ Le dijo y sintió que no solo se lo revelaba a ella, también se lo decía a sí mismo, abriendo su corazón una vez más. Se hizo una pausa hasta que él continuo..._ Y mira que no soy de decirlo fácilmente_ Quería que entendiera la importancia de sus sentimientos, porque no era fácil para él volver a sentir.
_Yo tampoco_ Aseguró ella, que no guardaba en su alma ningún recuerdo que implicara sueños e ilusiones.

Ahora en aquel antro todo le parecía poco, escaso, para las ansias que su corazón estrenaba y aquellas personas que antes fueran su más cercana compañía, en estos momentos le parecían tan lejanas como las dudas que le impedían ver, que el amor otra vez llamaba a su puerta.

Intentó salir de aquel sitio pero sus amigos se lo impidieron. Era demasiado temprano para que los abandonara y menos sin una compañía femenina. Lo rodearon y le propusieron otra ronda de tragos. Una más y la cuenta ya era elevada pero no suficiente para confundir los sentidos como normalmente sucedía. Bebió el trago apresuradamente. No quería ser descortés con quienes tantas noches se ocuparon de curarle las heridas que le dejaran las penas y el dolor de un amor equivocado. Se disculpó amablemente y busco la salida enceguecido por las luces que ahora nublaban sus ojos. Hartos ya de tanto brillo inútil y anhelantes de alguna luz tenue que lo llenara de paz y serenidad.

Salió solo y con la mirada ausente y no notó los flashes que disparaban sobre él buscando captar el preciso instante en que abandonaba aquel sitio sin nadie que lo acompañara. Se subió a su auto y partió sabiendo que dejaba atrás una etapa de su vida que, fue tal vez necesaria para sobrellevar el vacío de su último fracaso, de su reciente desilusión, pero que ya no le servía. Porque su alma tenía nuevamente motivos para creer en el amor y todo aquello le resultaba entonces, demasiado gris, demasiado frío. Todo lo contrario al suave calor que comenzaba a sentir dentro de su ser.



“Un dulce secreto rescata mi vida, del dolor, la angustia y la soledad.
Serás en mi voz gaviota escondida, que lleva en sus alas mis ganas de amar."

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