Emboscado en mi escritura, cantas en mi poema Rehén de tu dulce voz, petrificada en mi memoria. A. Pizarnik
sábado, septiembre 30, 2006
Frases
En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco". (P. I. Tchaikowsky)
"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: La Voluntad"(Albert Einstein)
"He aquí que el silencio fue integrado por el total de la palabra humana, y no hablar es morir entre los seres: Se hace lenguaje hasta la cabellera, habla la boca sin mover los labios, los ojos de repente son palabras... Yo tomo la palabra y la recorro como si fuera sólo forma humana, me embelesan sus líneas y navego en cada resonancia del idioma..." (Pablo Neruda)
"Hay que ser sublime sin interrupción". Baudelaire
"Los ángeles pueden volar, porque se toman a sí mismos a la ligera". Chesterton
Pertenencias
Así se me cansaron las cosas,
contra el grito interminable de la ausencia.
Cómo sobrevolar el mar de mis hazañas,
si tus ojos ya no siguen el trayecto de mi vuelo.
Cómo renacer cuando se ha extinguido,
hasta el más ínfimo motivo de existencia.
Cómo ahogar la duda, el temor, la impotencia,
sin son el pan que me alimenta cada día.
Recuerdos imborrables que luchan
contra el grito interminable de la ausencia.
Hago nudos en los lazos del olvido,
para que no resbalen las palabras que inventamos.
Cómo retenerlas en mi mente si tus labios,
se prohiben el placer de pronunciarlas.
El tiempo impiadoso destiñe mis alas
grisáceo cobarde que alberga, solo dolor.
Cómo explicarte si al volver mis ojos,
ya no encuentro las huellas de tu corazón.
Recuerdos imborrables que luchan
contra el grito interminable de la ausencia.
lunes, septiembre 25, 2006
Ballet con Estreno
Me acompañó mi hija de 7 años que entusiasmada siguió cada uno de los cuadros.
Se presentaron " El sueño de Don Quijote", "Capricho" ( el que más le gustó a mi hija) con un fantástico solo del violinista Fernando Favero, luego " Masquerade" y por último el Estreno de "Tangomanón" con coreografía de Mora Godoy.
Excelentes desde el primero hasta el último.
domingo, septiembre 24, 2006
1° Festival de Tango en La Plata
Los días 29 y 30 de Setiembre y 1 de Octubre habrá diferentes actividades de música, baile y teatro que podremos disfrutar de manera gratuita.
Para quienes quieran informarse les dejo el link de la página web de este evento.
¡¡ Los espero!!
Tango en La Plata
jueves, septiembre 21, 2006
Poemas de Alejandra Pizarnik
Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.
(Alejandra Pizarnik, de Las aventuras perdidas, 1958)
Formas
no sé si pájaro o jaula
mano asesina
o joven muerta entre cirios
o amazona jadeando en la gran garganta oscura
o silenciosa
pero tal vez oral como una fuente
tal vez juglar
o princesa en la torre más alta
(Alejandra Pizarnik, de Los trabajos y las noches, 1965)
Madrugada
Desnudo soñando una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron como a un fuego,
como a un poema escrito en un muro.
(Alejandra Pizarnik, de Los trabajos y las noches, 1965)
"Árbol de Diana"
6
ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz
destino de sus visiones
ella tiene miedo
de no saber nombrar lo que no existe.
13
explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome
19
cuando vean los ojos
que tengo en los míos tatuados
35
Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler,
mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo,
de piedras verdes en la casa de la noche,
déjate caer y doler, mi vida.
(Alejandra Pizarnik, 1965)
Alejandra Pizarnik, escritora argentina
viernes, septiembre 15, 2006
Los tres dones del Amor
Además del crepitar de los leños en la chimenea, nada ni nadie emitía sonido
alguno en aquella lujosa recepción.
En plena época invernal el Hotel estaba milagrosamente vacío.
Excepto por él y unas cuantas parejas- algunas de luna de miel otras celebrando bodas de plata o de oro quizás- nadie más ocupaba las muchas habitaciones especialmente decoradas para la llegada de la navidad.
Bebió de un sorbo el tequila que acababa de servirle el barman del lugar.
El hombre lo miró con curiosidad. Sabía que lo conocía de alguna parte pero no lograba descifrar de donde.
Él entendió que lo estaban observando y prefirió refugiarse en la bebida y distraer su mirada en los muchos adornos que cubrían desde la escalera hasta la puerta de entrada todo el amplio y majestuoso Hotel.
Un solo trago no alcanzó para aplacar su aburrimiento, así que fueron tres
o quizás cuatro los que llegaron de mano del barman hasta el sitio que había elegido para ubicar su aletargado cuerpo en medio de la enorme barra de madera lustrada.
Era extraño que unos cuantos tequilas lograran hacer algún efecto en su ya muy acostumbrado cuerpo, pero en ese momento, al verla, le pareció que el alcohol le estaba jugando una mala pasada. Bueno, mala es solo una forma de decir, porque lo que tuvo ante sus ojos fue la visión más majestuosa e increíble que él hubiese imaginado jamás.
No es que fuera bella. En realidad sí lo era y mucho, pero no se trataba solo de eso.
Había algo en ella. Algo poderoso, magnético, hipnotizante. Algo que hacía que los ojos de cualquier hombre, los de él en este caso, se posaran sin remedio en su esbelta figura y no pudieran alejarse de allí aunque el mismísimo Dios se lo impusiera.
Ella era ... se le ocurrieron mil adjetivos para calificarla pero lo único cierto es que ninguno alcanzaba a decir lo que realmente sintió al verla.
En un rápido giro de su cabeza busco al barman para corroborar con alguien mas
que no estaba soñando o totalmente borracho como creía.
Esperaba hallar en la mirada del empleado el mismo gesto que seguramente tenía su cara después de haberla visto pasar.
No encontró lo que pretendía ya que el barman se ocupaba azaroso de ordenar una enorme pila de vasos en una vitrina y jamás se había percatado de la etérea presencia que cruzando el salón, casi dejó sin aliento a nuestro amigo, el protagonista de
esta historia.
Estaba solo entonces. Él con su visión y el corazón latiéndole a mil por hora.
En un primer momento pensó en seguirle los pasos. La vio subir las escaleras y estaba seguro que la encontraría en el vestíbulo aguardando el ascensor.
Pero una estúpida timidez lo detuvo. Siempre era así cuando una mujer en verdad lograba fascinarlo.
Entonces pensó: “la distancia es siempre el camino más directo hacia la proximidad” y así fue que buscó una forma indirecta, más lenta quizás pero al final
más segura, de averiguar quien era la misteriosa y bellísima mujer que sus ojos habían contemplado durante apenas unos segundos, cual milagrosa visión divina.
En la recepción del Hotel preguntó a todo aquel que imaginó podría darle alguna pista sobre su búsqueda. Desde la recepcionista, hasta el conserje, pasando por la camarera, el chef o la mucama, nadie supo decirle ningún detalle, ni el más mínimo sobre una mujer hermosa que cruzo esa tarde el amplio y lujoso salón y que sus ojos observaron como si un ángel se hubiese presentado frente a él para mostrarle, así como en un descuido, lo más sublime de este mundo.
Angustiado, ya sin fuerzas inició el camino de regreso a su habitación. Subió los peldaños de la imponente escalera cabizbajo, perdido en sus abrumados pensamientos.
De pronto, como si el cielo se apiadara de él, un rayo de luz, rojo y brillante atravesó el pasillo en dirección a la terraza y esta vez, su timidez no pudo detenerlo y corrió con todas las ganas tras el destello que aún refulgía en el sitio por donde ella, radiante había pasado.
La puerta, blanca, enorme, de vidrios repartidos estaba entreabierta. Del otro lado una brisa helada enredada sin permiso lo cabellos de su reina.
Sublime, altiva, serena como la noche lo esperaba enfundada en un perfecto traje color furia que moría en un profundo escote engalanando toda la belleza de su espalda.
Las curvas se le hicieron más que peligrosas y el dorado de su piel lo estremeció hasta la locura. Había en su cincelada anatomía mucho de escultura, pero mucho más de ángel o virgen bendecida.
Ella giró pausadamente, descubriéndose de a poco. Lo miró con una rara mezcla de vergüenza y seducción. Él se sintió morir en aquellos ojos, negros, intensos, con forma almendrada que sacudían sin miedo las pestañas esperando enloquecerlo, como si acaso hubiese hecho falta.
En apenas unos segundos que le parecieron eternos, llego hasta ella para contemplarla en todo su esplendor. La brisa golpeaba fría en sus rostros y el helado trinar de algunas aves interrumpía de a ratos el sortilegio de aquel mágico paisaje de montaña que los enmarcaba.
Pensó mil cosas para decirle pero ninguna llegó hasta sus labios. Ella extendió su mano y él supo que debía tomarla. La beso con miedo pero con ansias y antes de que pudiera saber que era lo que estaba sucediendo sus pasos lo llevaron tras la danza ondulante de ese cuerpo que deseo más que a nada en toda su existencia.
Ella lo llevo hasta su morada, allí todo estaba listo para el amor. Las sábanas de seda resaltaban en la amplitud de una cama esplendorosa. Rincón de amantes ardientes que esperan el instante perfecto para sentirse el uno al otro. Desde algún sitio, una suave melodía les llegaba para despertar sus sentidos y el quejido sensual de un magistral saxofón elevaba hasta lo más alto el ambiente que invitaba a una noche plena de pasión.
Había velas blancas encendidas por doquier, otorgándole a la habitación todo el encanto y el calor de sus pequeñas llamas que desprendían aromas tan variados como vainilla canela o sandía.
En el suelo, surcándolo todo, un camino de pétalos conducía hasta el mismísimo paraíso.
La vio despojarse de aquel sueño colorado que la cubría para dejar al descubierto todo el esplendor de su piel.
Era perfecta. Como lo es la noche cuando hay luna llena o el día cuando el sol se nos ofrece, cálido y brillante en plena primavera.
De repente se preguntó como si no lo mereciera : ¿Qué podía hacer él con tanta maravilla?.
Supo que esa noche sería única cuando rozó con sus dedos el primer tramo de su cuerpo.
Más allá de aquel roce un infierno lo esperaba, pero nada podría detener la fuerza de sus instintos que enloquecían con la sola fantasía de amar a esa mujer como nunca había amado a nadie en toda su vida.
Sus cuerpos danzaron un baile perfecto. Encajando el uno en el otro con la certeza de que no habría espacio entre ellos que no pudiera completarse.
Se abrazo a la fuerza de sus muslos y vago en cada sitio de esa hermosa llanura que recorrió con las ansias de un niño que espera descubrirlo todo cuanto antes.
Las palabras sobraron desde el primer instante en que la vio y ahora, con los gemidos como únicos intérpretes de sus pasiones, no había nada que pudieran decir para describir lo que sentían en medio de esa lucha voraz que emprendieron para amarse.
Gozó, río, luchó y lloró con ella embriagados en la fuerza que emanaba de sus corazones.
¿Qué instante perfecto los había sorprendido?, ¿qué enorme milagro se había presentado esa noche ante ellos?.
Si no habían tenido tiempo de saber sus nombres siquiera. Si nadie les había avisado de aquella inmensa felicidad y por lo tanto nadie tampoco les había explicado que hacer con ella.
La plenitud llegó con los primeros albores de la mañana y así como en un descuido, mientras ella descansaba, él recorrió con sus ojos el perfecto horizonte en el que había renacido. Quería registrar en su memoria cada pequeño trozo de ese cuerpo que le brindo en un mismo momento, el más sublime de los gozos y la más perfecta incertidumbre.
Adorándola se durmió para despertar cuando el brillo de la nieve sobre las altas cumbres se reflejó impiadoso en su ventana.
Estaba solo en su habitación y no había nada alrededor que delatara lo que su piel, sus manos, su cuerpo todo había vivido la noche anterior.
Con desesperación busco entender lo que había sucedido y en un fatídico instante comprendió que Morfeo había burlado todas sus defensas para vencerlo una vez en una cruel y fugaz fantasía.
Soñó con la noche mágica, la mujer única, el amor convencido y con tristeza imaginó que aquellos tres dones, que en su vida tanto había pretendido, solo podían concretarse en la verdad de un hermoso sueño…hermoso, pero sueño al fin.
Hoy la fuerza de su corazón lo obliga a no resignarse y aún transita su vida buscando ese amor que escapó de su mundo, tan rápido como llegó y en ese sueño que sintió tan auténtico y real.
Por eso, no importa a donde vaya, siempre lleva en sus valijas unas cuantas velas blancas, que enciende ceremonioso, cada noche, esperando que la magia se repita y regrese hasta él.
También esparce pétalos de rosas mientras le da gracias a Dios por haberle mostrado los tres dones del amor que él tanto anhela para su vida.
Mágico, Único y Convencido.
Y si era capaz de soñarlo, sería capaz también, de conseguirlo algún día.
sábado, septiembre 09, 2006
La última lágrima
la última lágrima por tu cara rodo.
Lo que no fue, ya nunca será,
cierra tus heridas, deja de llorar.
Abre tus ojos que ya sale el sol,
abre tu alma que llega el amor.
Un día cualquiera en algún lugar,
tendrás otra oportunidad.
La gloria fue el beso de una falsa mujer,
quedaste en off-side y empezaste a perder.
Y los amigos que la fama te dio,
todo todo todo, desaparecio.
Muy lentamente se desenredo,
la telaraña de tu canción.
No sé si fue magia canto de caracol,
algo bueno para tu corazón.
La gloria fue el beso de una falsa mujer,
quedaste en off-side y empezaste a perder.
Y los amigos que la fama te dio,t
odo todo todo, desaparecio.
Abre tus ojos que ya sale el sol,
abre tu alma que llega el amor.
Un día cualquiera en algún lugar,
tendrás otra oportunidad,
siempre hay otra oportunidad,
siempre hay otra oportunidad.
"Memphis La Blusera"
jueves, septiembre 07, 2006

La internet nos brinda muchas posibilidades, algunas de las cuales no deberíamos desperdiciar, como por ejemplo, disfrutar de la mejor música: La Música Clásica.
Amadeus 103.7 es el mejor sitio para esto.
Desde su página web www.amadeus103.com tendrán la oportunidad de descubrir la música que conduce directamente, a las puertas del alma.
¡Vale la pena intentarlo!
Del ondulante océano,
De la multitud de sus aguas,
Una gota llegó suavemente hasta mi susurrando:
“Te amo,
moriré dentro de poco,
he viajado un largo trecho sólo para tocarte
porque no podía morir sin haberte mirado una sola ves,
porque temía que después te habría perdido..”
Ahora nos hemos encontrado,
nos hemos mirado, estamos a salvo.
Regresa en paz al océano ,amor mío.
Yo también soy parte de este océano.
No estamos tan distantes
¡Contempla la gran esfera,
la cohesión de todo,
cuan perfecta es!
Pero en cuanto a ti, a mí,
El irresistible mar ha de separarnos
Más la hora que habrá de distanciarnos
No podrá con la eternidad
No te impacientes,
Espera un poco,
Piensa que cada día al atardecer
Yo saludo al aire,
Al océano,
A la tierra
En tu nombre, amor mío.
Walt Whitman
