martes, enero 10, 2006

Absurdo

Tiempo atrás hemos sido
cada verso de amor que se haya escrito.
El Paraíso estaba
presente en todo acto. Las mañanas
siempre tenían un sol dando señales.

De modo que no había

ni sombras con su ahogo
ni pantanos tragándose los sueños.

Muchos querían leerse en nuestros ojos
descifrar el camino.
Entender
al menos cierta parte del misterio.

Ningún puente era ajeno
para acortar distancias y olvidarlas.

Por eso esta intemperie resulta tan aciaga

la piedad de la lluvia
no apacigua el infierno que consume los párpados.
No hay alba, ni luceros
ni suspiros durmiendo.

Tu nombre
es un consuelo que no tengo.

Néstor Morris

Poeta Contemporáneo
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...