Creo que tenemos una tendecia a glorificar los instantes supremos del amor, a glorificar nuestros episodios cumbre. Y que, a la luz de esos episodios que en una vida podràn ser uno, dos o tres y no mucho màs, nos olvidamos de pequeños episodios amorosos. Pequeños en duraciòn pero, a veces, no en intensidad. Y yo creo que la luz de nuestra felicidad, muchas veces, es mas noble en la suma de esas pequeñas velas que fueron romances por ahì olvidados que en los grandes faros de Alejandrìa de nuestras tres novias principales. Al menos mi felicidad es mucho mas intensa iluminada por esa multitud de llamas que por las gloriosas, lejanas y ausentes columnas que ya se han hecho clàsicas en mi vida.
Alejandro Dolina
1 comentario:
¡¡ Es verdad !! Cien por cien de acuerdo. Lo malo es que nos damos cuenta la mayoría de las veces, tarde para algunos casos, aunque como estamos constantemente en aprendizaje..... Besos.
Publicar un comentario