
Asi son los cambios, llegan de repente sin que nadie los pida, ni los espere.
Estoy mudando la piel como la serpiente. Siento las alas abrirse, nuevas
radiantes, brillantes. Ansiosas por levantar vuelo.
Decoro la casa con renovados colores. Cambios muebles, cuadros, rosas.
Veo luces que me llaman. ¡Que loco! antes, solo el sol me iluminaba.
Y en el cambio voy dejando hastíos que ya me atormentaban.
Un suerte de liberación se esta produciendo dentro de mí.
Comenzó hace tiempo y aunque yo no lo notaba podía percibir
que a paso lento se estaba produciendo.
Y como si alguien con mano firme lo escribiera, mi destino se desarrolla
cuadro a cuadro igual que en una historia ficcionada que supera altamente
cualquier realidad imaginada.
Hay pasos que jamás soñe dar y ahora estoy dando. Hay otros que los soñé tantas veces y sin embargo jamás llegaron.
Es extraño como todo se presenta y más extraño aún como esta distancia, que aparentemente nos aleja, parece ser la única capaz de acercarnos algún día.
Es tan fuerte ver nuestros sueños representados en una imágen. Y sentir
esas estrofas describiendo muchos de los recuerdos (¿se puede recordar
algo que nunca sucedió?) que formaron nuestra historia.
Algo cambia también dentro de ti. Algo renace y se hace fuerte y aunque
me creas loca desquiciada, por un instante, breve y efimero instante, puedo imaginar que, poco o mucho de mi, tiene que ver con ese cambio.
Cambiamos pero algo pendiente queda entre los dos. Como una gota que
orada nuestros corazones. Eso duerme allí, donde el tiempo lo atesora.
Y cuando nadie lo imagine se abrirá como capullo de seda para despertarnos de una vez a un amor que solo se completa, con tus ojos fundiéndose en la puerta de mi alma.
Estoy mudando la piel como la serpiente. Siento las alas abrirse, nuevas
radiantes, brillantes. Ansiosas por levantar vuelo.
Decoro la casa con renovados colores. Cambios muebles, cuadros, rosas.
Veo luces que me llaman. ¡Que loco! antes, solo el sol me iluminaba.
Y en el cambio voy dejando hastíos que ya me atormentaban.
Un suerte de liberación se esta produciendo dentro de mí.
Comenzó hace tiempo y aunque yo no lo notaba podía percibir
que a paso lento se estaba produciendo.
Y como si alguien con mano firme lo escribiera, mi destino se desarrolla
cuadro a cuadro igual que en una historia ficcionada que supera altamente
cualquier realidad imaginada.
Hay pasos que jamás soñe dar y ahora estoy dando. Hay otros que los soñé tantas veces y sin embargo jamás llegaron.
Es extraño como todo se presenta y más extraño aún como esta distancia, que aparentemente nos aleja, parece ser la única capaz de acercarnos algún día.
Es tan fuerte ver nuestros sueños representados en una imágen. Y sentir
esas estrofas describiendo muchos de los recuerdos (¿se puede recordar
algo que nunca sucedió?) que formaron nuestra historia.
Algo cambia también dentro de ti. Algo renace y se hace fuerte y aunque
me creas loca desquiciada, por un instante, breve y efimero instante, puedo imaginar que, poco o mucho de mi, tiene que ver con ese cambio.
Cambiamos pero algo pendiente queda entre los dos. Como una gota que
orada nuestros corazones. Eso duerme allí, donde el tiempo lo atesora.
Y cuando nadie lo imagine se abrirá como capullo de seda para despertarnos de una vez a un amor que solo se completa, con tus ojos fundiéndose en la puerta de mi alma.
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