Y si he de decir la verdad, lo cierto es que últimamente no me gusta
nada de ti. Ni lo que haces, ni lo que dices, mucho menos lo que muestras.
Nada me alcanza, ni me convence. Nada me hace feliz.
Siento en el pecho un fuego negro que me quema las entrañas y que
solo en forma de palabras puedo expulsar de mi.
Alguna vez yo te creí tan habil para confundir como para encantar.
Y me senti orgullosa de ese don, que a diestra y siniestra manejabas,
igual que un hábil hechicero, que mezcla sus posiones según su conveniencia.
No hay mejor disfraz que la frivolidad, pero.... ¿y si el disfraz se vuelve
un hábito y de tanto recurrir a él acabas escondiéndote detrás de
un manto de penumbras?
Y si he de decir la verdad, estoy mejor asi... perfecta sin ti.
Y aunque aún tu voz se me cuela como el rocío en la noche puedo afirmar,
casi sin dudarlo, que hoy no te necesito para sentirme feliz.
Que me deshice de ese velo que te adorna la mirada y sople una por una las
luces que me encandilaban.
Si pudieras también deshacerte de todo aquello...
te asombrarían los brillos de una vida sin cadenas
y hasta andarías descalzo, riendo sobre la arena, sin importar las huellas que dejes al pisar.
Ya no quiero ser tu cómplice en esta macabra aventura. No quiero consentirte
y pretender que no me entero de la forma en que te hundes más y más
en un bolero patético y falaz.
Y si he de decir la verdad aún conservo una esperanza. No un sueño, ni un delirio.
Tampoco esa ilusión que me abrigaba. Conservo apenas un hilo de una agónica
nostalgia que se mece en el susurro de tu voz encadenada.
Que existen el día y la hora perfectamente marcados, cuando a jirones te rasgues
la piel ajada por años de caricias deshonestas, de besos desperdiciados.
Descorrerás el telon, elevaras la mirada, y te veras frente a frente con ese amor
que soñabas. Entonces... cuando eso suceda:
¿qué disfraz escogerás para cubrirte las alas?,¿con qué burla escaparás de la verdad
de tu alma?
Y si he de decir la verdad, me duele el tiempo sin ti,
pero más me dolían las horas de una espera inútil, sin fin.
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Y yo añadiría:
"Y dejé de soñar, de esperar, de pensar que valía la pena.
Cerré la puerta que estaba abierta por tí y no volví a abrirla, ni esperé que en cualquier momento se volviera a abrir.
Ahora soy feliz, tengo nuevos sueños y el temor que tenía de que no podría vivir sin tí, ya pasó."
Amiga, como ves, veo a quién están dedicadas estas palabras, ya lo hemos hablado en alguna ocasión. Es triste, muy triste, pero ya no está en nuestras manos, nuestro cariño nunca lo quiso (al menos eso pienso yo ahora).
Besos y ánimo, no te me tires en Velez que se arma!!! jeje!
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