
Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer, le dijo a Dios:
- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra pero ¡Cómo vivirá alguien tan pequeño e indefenso como yo! - Entre muchos ángeles escogerás uno para ti que te estará esperando: él te cuidará. -
Pero aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír. ¡Eso me basta para ser feliz! -
Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tu sentirás su amor y serás feliz. -
¿Y cómo haré para entender cuando la gente me hable si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres? - Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar. -
¿Y cómo haré cuando quiera hablar contigo? -
Tu ángel te juntará las manitas y te enseñará a orar. -
He oído que en la Tierra hay hombres malos, ¿Quién me defenderá? -
Tu ángel te defenderá aún a costa de su propia vida. -
Pero estaré siempre triste porque no te veré más, Señor. -
Tu ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres y el niño presuroso repetía suavemente:
- Dios mío, si ya me voy dime su nombre. ¿Cómo se llama mi ángel? -
Su nombre no importa, tú le dirás MAMÁ.
Autor desconocido