Develado el misterio, nada espera
al imposible trance repentino.
No deberá llegar lo que no vino,
esta escrito que todo siga afuera.
pero, secretamente, aunque no quiera,
anda una voz cambiándome el destino;
la noche se desangra por el trino
del ave que en mi arteria se hace fiera.
Quizá quede motivo suficiente
para rajar la voz en una huida,
como mi cuerpo, al despertar, presiente.
Y aunque quede la sangre detenida
en su cárcel febril y omnipresente,
ha de escapar el ser por esa herida.
Leidy Vidal García"Otra historia interminable"Cuba
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