Ausente en mis horas muertas
y en mis minutos de euforia.
Ausente, en mis pródigos infiernos
y mis difusas glorias.
Ajeno a mis noches incompletas
donde el insomnio se viste de fiesta
y flagela tu recuerdo en mi memoria;
para dolerme todos los huesos de ti,
Ausente, pues mi cuerpo,
al completo, se resiente de tu abandono.
Y en mi alma, Ausente,
rememorar tu ausencia es estilete que,
cercena de un tajo la esperanza.
Y el corazón, que comprende,
se desgarra, y queda impotente
para albergar otro sueño,
en el que tú ya no seas dueño,
sino leyenda abocada al olvido.
Allá, donde mi voluntad te arroja, Ausente,
con la fe como blasón
y la connivencia de los sentidos que, al fin
se han convencido, que tu ausencia,
más que puñal,
ha de encarnar para mi espíritu,
rama de olivo portadora de paz…
Trini Reina
Para visitar el Blog de las autora
No hay comentarios.:
Publicar un comentario