Y bajo el ángel en la canción jamás imaginada.
La menos esperada pero la más deseada también.
Posó sus alas sobre las notas de un pentagrama abrumado,
de superficie gastada e ilegibles garabatos trazados a desgano.
De tanto cantarle al amor se esfumaron los colores de sus hojas
y en la tristeza de unos versos se perdieron la negra, la corchea y tantas más
a las que hartaste con tus abolerados suspiros y lamentos desgarrados.
Hoy te colma la simpleza en una canción angelada, que se presenta sigilosa
abriéndose paso entre las sombras de tu soledad.
Arrulla las ansias que colmaron tus deseos y se cobija bajo las mantas que
cubren tu dulce sueño.
Estoy segura que ahora sabes lo que es amar sin pretenderlo y no te cabe en un solo
pensamiento la grandeza de ese acto que nunca, pero nunca, vislumbraste en los
escollos de tu vida.
Me imagino tus ojos, vigilantes, orgullosos contemplando el milagro de
tu obra. Y te adivino la sonrisa instalada en tus labios para siempre, como
si el destino hubiese tatuado en tu boca la imágen más perfecta de la felicidad.
De todas las cosas que tenemos en común, ahora nos iguala la alegría de
sabernos acompañados de por vida por estas brillantes almitas, tan sabias
y libres que nos hacen sentir el más inmenso amor, hasta por el más
insignificante detalle de sus vidas.
Te parecerá una locura pero ahora extraño, además de todo lo que extraño,
también las experiencias que podríamos disfrutar juntos. Los consejos
que podríamos darnos, las palabras de aliento que podríamos expresarnos.
Extraño no poder compartir contigo esta milagrosa condición que ahora
nos asemeja, y nos vuelve más entrañablemente unidos.
De todas formas y a pesar de todo, yo disfruto de saber que ya no estás
tan solo y que de todas las maneras en que pudiera admirarte, la de
imaginarte abrigado en el calor de tu sangre es la que más me emociona
y me inspira a recordarte, con inmensa felicidad.
La menos esperada pero la más deseada también.
Posó sus alas sobre las notas de un pentagrama abrumado,
de superficie gastada e ilegibles garabatos trazados a desgano.
De tanto cantarle al amor se esfumaron los colores de sus hojas
y en la tristeza de unos versos se perdieron la negra, la corchea y tantas más
a las que hartaste con tus abolerados suspiros y lamentos desgarrados.
Hoy te colma la simpleza en una canción angelada, que se presenta sigilosa
abriéndose paso entre las sombras de tu soledad.
Arrulla las ansias que colmaron tus deseos y se cobija bajo las mantas que
cubren tu dulce sueño.
Estoy segura que ahora sabes lo que es amar sin pretenderlo y no te cabe en un solo
pensamiento la grandeza de ese acto que nunca, pero nunca, vislumbraste en los
escollos de tu vida.
Me imagino tus ojos, vigilantes, orgullosos contemplando el milagro de
tu obra. Y te adivino la sonrisa instalada en tus labios para siempre, como
si el destino hubiese tatuado en tu boca la imágen más perfecta de la felicidad.
De todas las cosas que tenemos en común, ahora nos iguala la alegría de
sabernos acompañados de por vida por estas brillantes almitas, tan sabias
y libres que nos hacen sentir el más inmenso amor, hasta por el más
insignificante detalle de sus vidas.
Te parecerá una locura pero ahora extraño, además de todo lo que extraño,
también las experiencias que podríamos disfrutar juntos. Los consejos
que podríamos darnos, las palabras de aliento que podríamos expresarnos.
Extraño no poder compartir contigo esta milagrosa condición que ahora
nos asemeja, y nos vuelve más entrañablemente unidos.
De todas formas y a pesar de todo, yo disfruto de saber que ya no estás
tan solo y que de todas las maneras en que pudiera admirarte, la de
imaginarte abrigado en el calor de tu sangre es la que más me emociona
y me inspira a recordarte, con inmensa felicidad.
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