sábado, agosto 11, 2007


…No olvides a la crisálida que dejas pendiendo de una rama seca
No sea que el tiempo la convierta en dueña,
del cariño que desdeñas por consentir tu vivir.

Tan poco falta y sin embargo el tiempo se me hace eterno.
Tengo miedo. Ansiedad y emoción también.
Esta transformación comenzó el mismo día en que decidí extraviarme.
Ya sabes… tuve que hacerlo y aunque en un principio creí que estaba equivocándome,
o lo que es peor aún, renunciando cobardemente. Hoy sé, estoy convencida que aquello
debió ser. Simplemente así debió ser.
Primero fue el dolor convirtiéndose poco a poco en la fuerza de mi espíritu. La magia de tus ojos que nunca me abandonaron fueron mi guía, lenta y fehaciente por el sendero del aprendizaje.
Encontré tanta sabiduría en tus silencios y mas aún, tanta verdad en las palabras que no alcanzamos a decirnos.
Las señales me condujeron y aprendí a verlas detrás de todo lo que hacías o decías. Hasta puede que haya exagerado un poco, pero sé que estuvieron allí, latiendo solo para mí.
Después fue mi mente, abriéndose más y más. Encontrando dentro de mí a la mujer que siempre quise ser y solo tú lograste encontrar. Recordando la forma en que me hacías sentir cuando veías en mi a la crisálida, triste y temerosa que pugnaba por salir a la luz y no quería hacerlo sola, sino…contigo.
Entendí entonces, que no te había visto jamás, que solo había comprado, como todas, la imagen que tu quisiste vendernos. Y fue en la distancia, solo en la distancia, cuando mis ojos te vieron por fin… tal y como eras. Hombre y artista en un solo ser. Un único ser.

Una transformación solo se completa si están aunados todos los sentidos. Si puede llegar a los demás de un modo único, completo, integral.
Espíritu, mente, cuerpo, alma y corazón. Estoy a mitad de camino, ¿Cuánto faltará para llegar al final?

Y esperando la hora te escribo, solo para que mi corazón se sienta acompañado y mi alma no perciba el temor que me carcome. Te escribo porque me hace fuerte dedicarte mis palabras, mis poemas, todos mis pensamientos. Te escribo porque al minuto en que el milagro suceda estaré pensando en ti, repitiendo estas palabras junto con mis rezos.

Dios fue más que generoso conmigo. Me brindo la oportunidad de descubrirme, valorarme y quererme, y lo hizo del modo más perfecto: a través de tu presencia en mi vida.
Y mucho más… me dio la fuerza para perseguir un sueño y la valentía para convertirlo en una realidad.


¿Estaré de vuelta para que me veas resurgir, cual mariposa que abandona el capullo para estrenar sus alas y entregarse por fin a la libertad?
En manos de Dios esta la respuesta. Pero habiendo sido él quien te puso en mi camino, no dudo que tendremos al menos, una posibilidad: la de completar juntos el resto del camino.





No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...