martes, octubre 09, 2007

Te estoy dejando ir. Así, lentamente como quien deja escapar un suspiro, el último aliento.
Y no siento culpa porque hace tiempo que ya tus ojos se alejaron de mi y no hay en tus recuerdos ningún indicio de mi nombre o de mi voz. Ya no te siento. Ni en mis sueños o ilusiones. No te encuentro en mis silencios,
tampoco en mis pensamientos. No estás...te alejas cada vez más.


Hay un vacio constante que me rodea. Una luz que se apaga con cada parpadeo. Es como si al mirarme en el espejo solo hallara la sombra de aquello que alguna vez soñé y en el traluz tu imágen se desdibuja, vaga
lejana, ausente.


¿Dónde vas amor cuando te elevas y el ego de tu gloria te aleja tanto
de mi?


Las migajas que deje caer, premeditadamente, esperando las siguieras como siguen tus huellas aquellos que te admiran ya se deshicieron. El tiempo las olvido como olvidaron tus ojos mis palabras y tu corazón mis versos.
No hallo el camino de regreso a tu memoria y me convierto, suavemente, en esa bonita historia de amor que nunca fue y que con cariño recordamos, una vez, alguna noche de nostalgia.


Te dejo ir y no me duele. Si fue tu presencia el motor de mi existencia hoy tu ausencia es el refugio donde aletargada mi alma se duerme en los laureles de una vida sin pasión, ni razón para existir.
Porque me dejo ir también y no opongo resistencia si ya no queda vestigio alguno de tu paso por mi vida. No hay señales de que hayas estado aquí. Solo un recuerdo aferrado a mi memoria que ahora dejo partir, porque
ya no me quedan fuerzas para retenerlo. No sin tus ojos merodeando por mis letras, no sin tus letras merodeando por mis ojos.


Te dejo ir y me sabe a hazaña. A sueño conseguido. Y pensar que te creí un milagro y nunca me di cuenta que aquello no fue otra cosa más que un mismo destino compartido. Porque estaba escrito que dos almas que tanto
se habían conocido debían tener al menos un instante de gloria.
Un segundo en el universo para verse por dentro, descubrirse, aprender y luego echarse a volar. Porque no hay espacio en este mundo para tanta magia, tan grandes las alas desplegadas en busca del amor.


Te dejo ir, corazón...Te dejo ir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bonito pero que triste....en ese espejo me miré yo hace tiempo...y sí le dejé ir de mi corazón....Ays Jeza, no sé cómo lo haces, siempre me tocas mi sensible corazoncito! Besos.

Jezabell Suad dijo...

De eso se trata escribir amiga, de tocar el corazón del que lee.
Besos y gracias siempre por pasar por aquí

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...