martes, febrero 05, 2008

Manual de seducción

Adelante. Está un poco oscuro con las velas pero a mí me gusta así. No tengas miedo, quería darte una sorpresa. Quiero que sepas que esta noche voy a escribir sobre tu piel una carta perfumada con el licor que emanas de tus besos. Una carta con las palabras que nunca te he dicho porque he preferido guardarlas para esta ocasión.

No quiero lanzarme sobre ti, yo soy muy cuidadoso, cariño. A mí, antes de besar, me gusta hablar mucho. Me encanta eso por sentir la emoción y el vértigo de perderme en tus ojos. Porque es imposible preservar esa sensación, ese preludio dubitativo de roces anterior a los besos, a hacerte el amor, y como no podemos atesorarlo lo quiero alargar ¿Entiendes?. Porque una vez que nos hayamos besado lo perderemos para siempre.

¿Sabes que llevaba mucho tiempo esperando este momento? ¿Esperando a estar a solas contigo?. Perdóname si me pongo nervioso, pero estás tan cerca que aún me parece imposible alcanzarte.
Siéntate, princesa.
Voy a poner música. ¿Te gusta Billie Holiday?. Escucha...

Acabo de abrir este vino francés para celebrar que estás aquí. Ten. Toma esta copa entre tus manos. Esta noche es sólo para ti y para mí.

Escucha esta canción mientras te hablo. Escucha bien a Billie... tiene una voz que te remueve las entrañas y te desgarra el alma, se te enquistará en lo más hondo y ya no te abandonará nunca. Es como un desfallecimiento romántico que se aloja bajo cada poro de tu piel.

Ya no quiero sufrir más. No sé si lo sabes, pero solía oír esta canción pensando en ti. He pasado demasiado tiempo solo y no quería estar con ninguna mujer que no fueses tú ¿entiendes?; incluso llegué a pensar que ya no te iba a volver a ver nunca más. Me he refugiado en el recuerdo de tus gestos, en tu rostro, en la mirada que tenía que ocultar cuando pasabas por mi lado y no me veías. Moría dejándome deslizar dentro de las voces del jazz. Sí, esta canción me trae recuerdos de cuando no te podía tener.

Sabes de sobra que ansío en silencio probar de tus labios el ardor del vino que estamos disfrutando; y mecer tus cabellos hasta que caigas rendida en mis brazos. Sabes que mi boca se desvive por recorrer con caricias tu cuello blanco, desde tu barbilla a tu nuca, allí sí podré hacerme trizas, en tu fragancia imprecisa.

Puedes quitarte los zapatos si lo deseas, cariño. Ponte cómoda.

Creo que ha llegado el momento de besarte; y voy a hacerlo porque ya no lo soporto más; porque creo haber conseguido guardar este maravilloso preludio en la caja de mis recuerdos; y podré vivir de él aunque llegue el día en que te vayas de mi lado para siempre. Te voy a besar porque no puedo esperar ni un minuto más para encontrarme hundido en ti, perdido en tu regazo. Pero antes quiero que sepas que yo no soy así. Este no soy yo, cielo... eres tú.

Tú eres la que me vuelve así, querida. Porque eres un auténtico y silencioso manual de seducción.


Simplemente me encantó y lo traje para compartirlo. Gracias a
Scriptoria

3 comentarios:

Eva dijo...

Ays! este hombre me puso nerviosa...casi me lanzo encima de él....menos mal que al final me dio el beso,jeje!

Besos.

Jezabell Suad dijo...

jaja ¿no es genial? Yo casi me senti viviéndolo al mismo tiempo que lo leía.
Excelente relato!
Besos

Anónimo dijo...

Hola, hablando de seducción, he encontrado un blog que va de este tema tambien, dirigido a un público masculino y femenino, es http://artedeseduccion.wordpress.com

A mi me encanta.
Salu2

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...