
Nos unieron las rosas que aromaron nuestros versos.
rojo el fuego en tu garganta, desgarrando los silencios
espinosas mis palabras atormentando tu ego...
Fue en San Valentín... si, esas fueron, las rosas que más recuerdo.
Tan bellas, tan rojas, tan distantes como hermosas.
Siempre hubo rosas entre nosotros. ¿Recuerdas aquella canción?
"Te llegará una rosa cada día
rojo el fuego en tu garganta, desgarrando los silencios
espinosas mis palabras atormentando tu ego...
Fue en San Valentín... si, esas fueron, las rosas que más recuerdo.
Tan bellas, tan rojas, tan distantes como hermosas.
Siempre hubo rosas entre nosotros. ¿Recuerdas aquella canción?
"Te llegará una rosa cada día
que medie entre los dos una distancia
y será tu silente compañía
cuando a solas, te duela la nostalgia..."
A ti te gustaban las rojas en cambio yo..... yo siempre preferí las blancas
Un sola para Alma.... Un par, para la que nunca espera nada...
Siempre me pregunto si habrá llegado hasta ti el aroma que envié para
decirte que mi alma aún seguía aquí, justo donde la extraviaste y entre
los miedos y las culpas que no sabía como expresar.
Treinta y uno de Octubre de dos mil cuatro, esa fue la fecha y en un sobre rojo
entre tantos otros, escondí el decenario de sedosas perlas rojas
de palo de rosa que acompañó una carta llena de códigos, secretos
y misteriosos códigos, esos que a ti tanto te gustan.
Ahora espero impaciente que algún suave pétalo roce mi vida y se hace tan
larga la espera que ya me siento morir,marchita. Como la rosa del
último poema que te escribí justo antes de que se perdieran para
siempre mis motivos.
"Soy la rosa que recoges cuando caminas vencido por los senderos de la calma..."
A ti te gustaban las rojas en cambio yo..... yo siempre preferí las blancas
Un sola para Alma.... Un par, para la que nunca espera nada...
Siempre me pregunto si habrá llegado hasta ti el aroma que envié para
decirte que mi alma aún seguía aquí, justo donde la extraviaste y entre
los miedos y las culpas que no sabía como expresar.
Treinta y uno de Octubre de dos mil cuatro, esa fue la fecha y en un sobre rojo
entre tantos otros, escondí el decenario de sedosas perlas rojas
de palo de rosa que acompañó una carta llena de códigos, secretos
y misteriosos códigos, esos que a ti tanto te gustan.
Ahora espero impaciente que algún suave pétalo roce mi vida y se hace tan
larga la espera que ya me siento morir,marchita. Como la rosa del
último poema que te escribí justo antes de que se perdieran para
siempre mis motivos.
"Soy la rosa que recoges cuando caminas vencido por los senderos de la calma..."
1 comentario:
Bel blog, ma non capisco bene cosa scrivi. Un saluto da Roma. Oreste
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