sábado, marzo 24, 2007

Mira como el tiempo es un sabio artesano y en sus manos se modelan nuestras vidas.

Quizás he estado un poco dormida, pero de todos modos no he podido
evitar pensarte. Fue en sueños que te imaginé a mi lado, platicando de como
nos ha cambiado la vida, que diferente nos vemos, cuanto hemos aprendido.

Lo nuestro es cuestión de tiempo, eso siempre lo supe. Y había que alejarse
para encontrarse algun día porque la distancia, es el camino más directo hacia la
proximidad...

Ahora me doy cuenta. Aquel momento no era propicio para nosotros.

No estabamos en igualdad de condiciones y por eso la vida se ocupo de ubicarnos
cada uno a un lado del camino. Tu en tu mundo, yo en el mío. Tu en el norte, yo bien al sur.
Tu madurando, yo transitando...

Alguna vez creí que la razón de tu paso por mi vida tenía que ver con los sueños o los milagros.
Había deseado tanto conocerte, saber de ti, que solo se me ocurría darle gracias a Dios por
aquella milagrosa oportunidad.
Sin embargo, hoy comprendo al fin que el verdadero milagro fue haberte perdido ( o
haberte dejado ir, o haberme ido...) porque las huellas que dejaste fueron la impronta con la que inicie mi aprendizaje
y de ese encuentro que tuvimos rescate más de un detalle, a veces efímeros, otras trascendentales y todos me
mostraron la auténtica razón de mi existencia.

No es preciso llegar a ningun lado para encontrar el amor, la felicidad, el éxito... Se encuentra todo
eso, caminando. El camino transitado,es el verdadero y único aprendizaje.

Fui una ilusa al suponer que yo podía enseñarte algo, o que tenía que aprender algo de ti.
¡Qué arrogancia la mía! Es la vida quien nos pone a prueba todo el tiempo, quien nos abre las alas
y nos empuja al abismo para que iniciemos vuelo y más tarde nos baja de un hondazo porque
en nuestra furia cotidiana nos sentimos capaces de llegar al sol, al cielo, a las estrellas.

Yo supe de los rayos inclementes del sol en mi corazón y sentí el golpe abrazador cuando
me creí, tontamente, poseedora de tus pensamientos, musa de tu arte, receptora de tus dolores y añoranzas.
Yo me calciné en la tristeza de una despedida y estallé en el fulgurante ardor de la nostalgia.
Y fue preciso vivirlo, experimentarlo en mi cuerpo y en mi alma para deshacerme en cenizas y de
ellas renacer, cual Ave Fénix, y descubrirme así en la tibieza de esta distancia elegida y consentida por
ambos.

Sabrás ahora, cuando la vida en tus manos se arrulla y se te encienden los ojos con tan solo observarla
que no fue injusta, ni arbitraria mi renuncia. Entenderás ahora que alguien más gobierna tu reino y tus acciones
se limitan solo a obedecer los latidos de tu corazón, ya vulnerable, entregado, inundado de un nuevo
amor, tan grande y poderoso como jamás habías sentido, que no fue un capricho mi " paso al costado"
sino una necesidad; tan vital como lo es respirar porque no contempla indecisiones, ni medias tintas.
Fue preciso elegir y yo no tuve dudas. Como tampoco las tendrías tu ahora, si te vieras enfrentado a la misma
encrucijada.


Se igualan nuestras condiciones y las experiencias vividas se asemejan cada vez más.
Me hace feliz saber que ya tiene destino tu sonrisa, que no vaga sola tu mirada porque tus ojos
tienen puerto en la tibieza de un nuevo continente, que sabrás conquistar con la pureza de tu alma.
Me emociona descubrirte rodeado de ternura, embriagado en dulces sensaciones, suspiros plenos,
horizontes color pastel.
Te imagino cuestionándote, tan inocente ¿Cómo es que el llanto que siempre fue sinónimo de dolor
de pronto se transforma en la más sublime expresión de vida?. O ¿porqué las horas, que tan lentas
y tediosas detenían tu mundo, hoy se escapan ligeras y el tiempo no alcanza para abarcar tanto amor,
tanto regocijo?
¡Que privilegio verte crecer y madurar y saberte tan feliz!

Somos dos fervientes caminantes, amantes de la huella, que no buscan metas ni destinos...
sino un único y auténtico camino.





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