lunes, agosto 20, 2007

Carmen



"Esta mùsica me resulta perfecta. Aparece livianamente, flexible, con cortesìa. Es amable; no transpira. Lo bueno es liviano, todo lo que es de estirpe divina camina con pies suaves, tal es la primera premisa de mi estètica. Esta mùsica es malvada, refinada, fatalista: con todo mantiene el nivel popular, no responde al refinamiento de una raza, tampoco al de un individuo. Ella es rica, ella es precisa..."

Asi el filòsofo y poeta alemàn Friedrich Nietzsche ( 1844-1900) se referìa a Carmen, la inmortal creaciòn de Georges Bizet que despertò en el mundo entero, despùes de varios meses de su estreno, una devociòn de los distintos pùblicos pocas veces igualada.


Lo que acabo de transcribirles pertenece al programa que recibimos anoche al ingresar a la imponente sala Alberto Ginastera de mi queridìsimo Teatro Argentino de La Plata para gozar de una nueva noche lìrica, en este caso de "Carmen" la magnìfica òpera de Bizet.


Como es clàsico ya, la sala estaba abarrotada de entusiastas platenses de todas las edades, àvidos por este gènero que cada vez convoca màs adeptos en mi ciudad.


Quiero detacar algunos aspectos de esta genial puesta en escena que me parecieron dignos de mencion. En primer lugar la talentosìsima actuaciòn de Luis Lima, este tenor argentino, nacido en Còrdoba que posee ademàs de una gran voz, un excelente domino de la escena y la interpretaciòn. Fue ovacionado el final de esta obra a cargo de los actores pincipales donde un "Don Jose" totalmente poseìdo por el drama hizo vibrar y estallar las emociones de todos los presentes, conmovidos al màximo por su desgarro y su dolor tan increìblemente interpretados por Lima.


Otra actuaciòn memorable fue la de Maria Jose Siri en el rol de "Micaela". Una soprano uruguaya maravillosa que se destacò muy especialmente en su solo del tercer acto.


El vestuario y en especial las luces a cargo de Gabriel Lorenti ( esposo de una amiga) merecen una menciòn muy especial. Logradìsimos los efectos sobre los actores y la escenografìa toda, creando los diferentes climas necesarios para contar la historia.


No quiero olvidarme del coro de niños, maravillosos y de la orquesta, bajo la batuta del maestro Mario Peruso que brillo durante toda la gala en especial con la introducciòn del tercer acto que fue en verdad un deleite para los oidos y el espìritu de todos los presentes.


Que màs puedo decir. Cada nueva noche lìrica en mi querido Teatro Argentino es una nueva noche de regocijo y puro placer para el alma.

2 comentarios:

Unknown dijo...

En la función de hoy 26/08/07 el vestuario me pareció excedido en el uso del negro.
Por momentos pensé que la obra transcurría en la plaza de Teheran,
pues todas las mujeres estaban vestidas de negro.
Además el uso de la misma escenografía en los 4 actos solo refleja una lamentable`pobreza de ideas.
Hubo mucha gente "tirada" por el piso y la escalera por momentos estaba completamente llena de cantantes.
Sinceramente era de esperar algo mejor en esos aspectos.

Jezabell Suad dijo...

Gracias Carlos por tu comentario!
Yo entendì el negro, como una forma de identificar a las cigarreras. Sì, habia mucha gente en el escenario, pero creo que eso le dio porfundidad a la escenografìa que era sencilla, pero muy bien lograda y potenciada por la excelente iluminaciòn.
Estuve feliz de verla y destaco el gran trabajo del cuerpo estable del Teatro.
Saludos
Jezabell

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