sábado, septiembre 29, 2007

Donde te escapas

Te escribiré desde los girasoles, mañana;
no volverás al río ni a la piedra rota,
tienes prohibido recordar que el miedo existe.

No te cortes el aire, el alma, todavía.
Espera a que te cuente como llueve allá,
en el campo de girasoles,
un diluvio amarillo,
como pénde la noche de mis manos y mi pelo
cuando sé que me sueñas,
sumergido en los húmedos rincones de tu isla,
agachado entre el musgo y las gaviotas.

Permíteme colgarte en mis paredes,
dibujar con tu nombre el naranja de este ocaso.

Ya sé que nadie mirará,
que se pierden tus trazos en la espuma
y esperas los devuelva descifrados.
No es posible.
No podría matarles tanto vuelo,
encarcelarlos en palabras,
en olvidos de hoy que nos desploma.

Quédate con mi muerte,
te regalo otra vez el desconcierto, la timidez final;
ve que mañana estará de nuevo instalado el
reloj de tu tiniebla,
más para entonces ya habrás escapado,
corriendo por la noche repleta de pinceles,
hasta donde te escribe este poema,
entre los girasoles.

Leidy Vidal García





1 comentario:

Anónimo dijo...

Bello poema! Me gustó mucho! Saludos a Leidy! Besos.

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