
No, aùn no es tiempo. Tù no estas listo y yo mucho menos.
Se necesita, ademàs de los recuerdos que ya conservamos, la necesidad imperiosa de nuestras almas, aùn dormidas, de abrazarse y de abrazar aquel sentimiento que dejaron trunco alguna vez.
Fue importante apaciguar nuestros amores para dar paso a estos otros, tan soñados, y conseguir asì avanzar seguros por la senda de la vida.
El tiempo que todo lo da, tambièn todo lo quita; y lo que se nos va como agua de las manos jamàs se vuelve a recuperar.
Tuvimos que hacer a un lado todos nuestros anhelos porque de lo contrario habrìamos cometido el màs grande de los errores: el egoísmo de pensar solo en los que nos estaba pasando y no ver màs allà de nuestra historia.
Fue necesario apartarse para crecer, alejarse para dar lugar a otras historias, olvidarse para algùn dìa volvernos a encontrar.
Tù y yo somos una cuenta pendiente, un asunto sin resolver. Somos un rompecabezas que se arma de a poco, con tesòn y con paciencia. Somos el vino que espera en la bodega aquella ocasión especial para la que fue escogido.
Tù y yo somos la noche tan esperada por el dìa. Somos la tormenta después de la calma, el rayo que precede al trueno, el mar anunciado por la espuma.
¿No imaginas tu risa contagiàndose en la mìa?, ¿no vislumbras tus ojos encendièndose reflejados en los mìos?
No creas que pretendo màs que eso, porque eso es todo lo que mi alma precisa para despertarse por fin y sacar a mi corazòn del letargo amargo y tedioso en el que muere desde que no estàs en èl.
¿Después? Después serè feliz. Tan simple como eso y te verè partir cerrando por fin este capitulo de mi vida, envuelta en la paz que me daràn tus labios pronunciando suavemente un adiòs.
Se necesita, ademàs de los recuerdos que ya conservamos, la necesidad imperiosa de nuestras almas, aùn dormidas, de abrazarse y de abrazar aquel sentimiento que dejaron trunco alguna vez.
Fue importante apaciguar nuestros amores para dar paso a estos otros, tan soñados, y conseguir asì avanzar seguros por la senda de la vida.
El tiempo que todo lo da, tambièn todo lo quita; y lo que se nos va como agua de las manos jamàs se vuelve a recuperar.
Tuvimos que hacer a un lado todos nuestros anhelos porque de lo contrario habrìamos cometido el màs grande de los errores: el egoísmo de pensar solo en los que nos estaba pasando y no ver màs allà de nuestra historia.
Fue necesario apartarse para crecer, alejarse para dar lugar a otras historias, olvidarse para algùn dìa volvernos a encontrar.
Tù y yo somos una cuenta pendiente, un asunto sin resolver. Somos un rompecabezas que se arma de a poco, con tesòn y con paciencia. Somos el vino que espera en la bodega aquella ocasión especial para la que fue escogido.
Tù y yo somos la noche tan esperada por el dìa. Somos la tormenta después de la calma, el rayo que precede al trueno, el mar anunciado por la espuma.
¿No imaginas tu risa contagiàndose en la mìa?, ¿no vislumbras tus ojos encendièndose reflejados en los mìos?
No creas que pretendo màs que eso, porque eso es todo lo que mi alma precisa para despertarse por fin y sacar a mi corazòn del letargo amargo y tedioso en el que muere desde que no estàs en èl.
¿Después? Después serè feliz. Tan simple como eso y te verè partir cerrando por fin este capitulo de mi vida, envuelta en la paz que me daràn tus labios pronunciando suavemente un adiòs.
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