viernes, enero 25, 2008

Fiebre embravecida

Despierto.
La última ola irrumpe con brusquedad
el penetrante silencio ahora olvidado.
Me asomó a la terraza
y la luna descubre blancas espumas.
A lo lejos decenas de pesqueros
se deslizan sonoros en el horizonte.
Es madrugada y estoy despierto
asumiendo la intolerancia de la soledad transgredida.
Fiebre embravecida repentinamente.

Gracias a Luis que me envió este bellísimo poema suyo. Tiene muchos más y podés disfrutarlos
acá

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