Despierto.
La última ola irrumpe con brusquedad
el penetrante silencio ahora olvidado.
Me asomó a la terraza
y la luna descubre blancas espumas.
A lo lejos decenas de pesqueros
se deslizan sonoros en el horizonte.
Es madrugada y estoy despierto
asumiendo la intolerancia de la soledad transgredida.
Fiebre embravecida repentinamente.
Gracias a Luis que me envió este bellísimo poema suyo. Tiene muchos más y podés disfrutarlos acá
No hay comentarios.:
Publicar un comentario