Los aplausos aún resonaban estruendosos en su cabeza. Alguien lo cubrió con una toalla blanca mientras descendía con prisa los peldaños hacia el inmenso Garaje, donde lo esperaba un auto negro con vidrios polarizados, elegido especialmente para sacarlo de inmediato del Teatro sin que sus Fan's se percataran del hecho.
A pesar de las pericias del experimentado Chofer apenas avanzaron unos cuantos metros cuando el vehículo debió detenerse, para no atropellar a un grupo de frenéticas muchachas que sin reparo se abalanzaron sobre el mismo, a fin de obtener la imagen tan soñada.
Micky resopló con fuerza. Ya deseaba estar en el hotel, metido en su cuarto, dándose un baño, detestaba que el trayecto se le hiciera más largo de lo que debía ser. Observó a las muchachas que gritaban desesperadas exigiéndole un gesto, un saludo, una sonrisa. Las esculcó detenidamente una por una y pensó que cualquiera podría ser "ella", su dulce secreto, su oculta amiga, la mujer que cada vez con más frecuencia aparecía en sus pensamientos para adosarle las alas que lo tenían volando, por sobre todas las cosas.
Las había altas, bajas, rubias, morenas, gorditas, demasiado flacas, jóvenes, algo maduras; era como estar frente a un gran espectro de posibilidades. Cualquiera podría ser ella, se repetía, ¿cómo podría reconocerla?.
Llegó al Hotel y no hizo más que ingresar en la Suite cuando se descubrió riendo, pensando en lo extraño de la situación; ¿sería posible que se estuviera enamorando de una mujer a la que jamás había visto?.
Ella llegó a su vida cuando menos la esperaba, como sucede siempre con el amor, que llega para sorprendernos cuando menos pensamos en él, cuando menos lo necesitamos.
Ella llegó cuando él no pensaba más que en deshacerse del dolor que lo martirizaba día y noche y no encontraba en nada consuelo para su fracaso, uno más y la lista ya se le hacía demasiado extensa para sus cortos años.
Ella llegó cuando él quiso poner en palabras su sufrimiento y sin que pudiera notarlo, casi sin darse cuenta, ella transformo esas frases dolorosas en poemas de amor, e historias de sueños e ilusiones.
Ahora caía en la cuenta de que no sabía de ella más que lo que alguna vez le dijera y no le había dicho mucho por cierto, porque al igual que él, ella no gustaba de hablar sobre su vida. A decir verdad, ella siempre buscaba escaparle a las preguntas que él le hacía, así, descuidadamente.....
Tampoco sabía nada sobre su origen, ni a que se dedicaba. Él jamás se lo había preguntado y ella tampoco lo había mencionado. Es que de pronto comprendió que no habían hecho más que hablar de su vida, la de él, y se sintió tan egoísta que pensó que ya era tiempo de revertir las cosas. Debía saber más sobre ella.
Se dio un baño largo y reparador y no escucho que del otro lado, en la sala de su inmensa Suite, alguien lo esperaba dispuesta a hacerle la noche lo más larga posible. Al ingresar a la sala en busca de su asistente para encargarle algo que comer se sorprendió de verla, semidesnuda, recostada en el blanco Chez-longe que protagonizaba el fastuoso mobiliario y con una mirada insinuante que lo hizo reaccionar de inmediato.
Se acercó sutilmente y la mujer respondió a cada uno de sus movimientos como si los conociera de memoria. Él se sentó a su lado y rozó con las yemas de sus dedos una piel que le era muy familiar. Busco en los pliegues de ese cuerpo conocido sensaciones que lo llenaran de pasión, pero solo halló deseos y necesidades y ni una sola pizca de amor que pudiera ilusionarlo.
Se dejó llevar entonces por sus instintos y retribuyó con sus ansias la sensuales caricias que recibía. Amalgamó su sexo al de quien se deshacía en sus brazos, y sintió de pronto la urgente necesidad, de culminar todo aquello lo más rápidamente posible. Es que ya le dolía demasiado la distancia que se imponía entre su cuerpo que jadeante acababa con los deseos y su alma vacía y deshecha, que le pedía a gritos un " te amo" que él no podía pronunciar.
De pronto se dejo vencer y entonces ese cuerpo conocido tomo las riendas del asunto y embriagando sus impulsos con cada pausado movimiento esperaba llevarlo tan alto como sus atribulados pensamientos. Así llego a cumplir con lo que su cuerpo pretendía y dejando satisfecha a su agradecida compañera se tumbó a un lado de la cama, esperando al cerrar los ojos, que el sueño lo empujara tan lejos de este mundo como le fuera posible.
El tiempo pasó y mientras su cuerpo adormecido buscaba refugio entre las sábanas, su mente lo obligaba a recorrer una vez más los rostros de aquellas muchachas, que apostadas sobre su auto le exigían algo que las hiciera soñar,......cualquiera podría ser ella, pensó otra vez.
Abrió sus ojos y el cuerpo conocido, familiar, aún permanecía a su lado. Lo observó detenidamente y se estremeció. Su masculinidad siempre le jugaba en contra y no era posible para él controlar las sensaciones que un cuerpo bello, perfecto, le provocaba. Esa mujer a su lado era toda maravilla, un templo de finas y sensuales curvas, la piel más suave, el rostro más bello, un conjunto de hermosas líneas que conformaban la más perfecta obra humana y sin embargo no hallaba en ella, nada que pudiera conmoverlo interiormente.
Sus encuentros se limitaban a tener sexo y cruzar quizá algunos comentarios triviales, propios de dos personas que poco esperan una de la otra.
Sin embargo esa mujer estaba ocupando un lugar en su cama, compartiendo su tiempo y sus deseos, y él ya ni recordaba como había llegado hasta allí.....
Esa mujer solo era para él una manera más de perder el tiempo, un tiempo que se le hacía eterno cuando su corazón no latía al ritmo de una ilusión. Estar enamorado era su mejor estado, sus momentos mas plenos los había tenido cuando se sintió morir de amor por una mujer y en verdad extrañaba aquellas sensaciones y se lamentaba porque entendía que no era posible que pudiera sentirlas por alguien de quien no conocía más que palabras y pensamientos. Su mente regresó a ella, su dulce secreto, y ya nada tenía sentido. ¡Nadie se enamora de alguien que jamás ha visto!, reflexionó, pero de inmediato surgió la pregunta que le quitaba la poca paz con la que contaba, ¿Sería posible enamorarse de una persona cuando solo se conoce de ella su alma y no se tiene idea de como es exteriormente?. ¿Qué tan importante es el exterior para los seres humanos?. ¿Qué tanto le importaba a él?.
"Donde hubo fuego....
El Rey se reencuentra con una vieja amiga. La famosa modelo, Tanya, quien fuera uno de sus más comentados romances hace no mucho tiempo, acompañó anoche a Luis Miguel después de su segundo show en esta ciudad. Fuentes no confirmadas aseguran que ingresó a la Suite del famoso cantante como a la 1.30 a.m. para retirarse por la mañana, muy temprano, esperando escapar del acoso de la prensa que paso la noche aguardando su salida. Tanya, considerada la mujer más sexy de este país, llevaba un vestido muy ceñido al cuerpo que dejaba al descubierto sus impactantes curvas, lo que provoco la admiración de todos los periodistas apostados en el lugar. "Para el Rey solo lo mejor" se escuchó decir, a lo que la escultural modelo respondió con una amplia sonrisa y saludando se retiró rápidamente del Hotel...."
La misma noticia, la misma sensación. Cada vez que una de esos mensajes aparecía en su casilla de correo sabía de antemano que la decepción volvería a embargarla por completo.
Ella sentía que él se desdoblaba, que había dos hombres conviviendo en su interior .Un hombre simple, el más humano, el que ella ahora conocía y otro muy diferente, tan lejano y distante que deseaba no conocer jamás.
Pero ese otro hombre existía y ocupaba dentro de él un espacio importantísimo, ganado en 20 años de ser "El Rey", el único, el mejor. Un espacio que no cede ante las ansias de un hombre que busca ser solo eso, un hombre, sin títulos, ni tronos, ni nada que lo eleve por sobre los demás.
"Para el Rey solo lo mejor", ¿ y para el hombre que...?.
Sentada frente al espejo de su cuarto dejó caer sobre los hombros la larga cabellera que siempre llevaba recogida. Soltó de a una las horquillas que le sostenían el cabello y pretendió que liberaba en ese movimiento todos los miedos que a diario la atormentaban.
Busco en la palidez de su rostro algún signo de belleza pero no halló más que marcas y secuelas de una vida que trascurría triste y olvidada. A los lados, surcándole las mejillas, dos líneas delimitaban el camino de sus lágrimas, las que no la abandonaban ni de noche ni de día.
Su ojos oscuros denotaban soledad y sus labios resecos, escondían las palabras que no se animaba a pronunciar. El espejo le devolvía la imagen de una mujer que se había perdido a sí misma en algún punto de su vida y el brillo en su mirada era lo único que aún permanecía vivo, anunciándole que no había muerto en su interior, que su corazón aún latía vibrante y su alma no se resignaba.
¿Pero a quien le importaba lo que había dentro de ese cuerpo maltratado?
Se imaginó frente al Rey y pudo ver la decepción en su mirada y se sintió morir de solo imaginarlo, comparándola con aquellas que a diario cubrían su mundo de tanta belleza, tanta perfección.
Luego volvió a imaginar, y esta vez en su delirio veía al hombre parado frente a ella, sonriéndole con sus labios llenos de palabras dulces y sus ojos rebosantes de aceptación. Pero el hombre no estaba solo, a su lado el Rey le imponía su voluntad. 20 años de permanencia prevalecían por encima de unos pocos meses de sueños e ilusiones y el hombre entonces se rendía y se cubría de miedos y se llenaba de dudas, que lo obligaban a retroceder una vez más en el camino hacia su felicidad.
"Y sí, soy raro, Mi mundo es raro. Tienen y tienes que aceptarlo" Esa frase era su gran excusa, la que él esgrimía cuando el dolor le cerraba todas las puertas y entonces en una suerte de resignación disfrazada, se escondía en ese "Mundo raro" que nadie conocía, al que nadie podía acceder.
Ese mundo es una inmensa Torre en la que vive atrapado, preso de los dictámenes impuestos por un Soberano egocéntrico y vanidoso, al que declaró Rey una corte de bufones, tontos sirvientes que escudan sus miserias tras la corona de un hombre que ya esta harto de llevarla puesta. Pero no le es posible abandonarla, no le permiten dejar a un lado su destino, el que ellos le inventaron a fuerza de Imperios y Castillos que hoy no son nada, porque ya no existe la razón por la que fueron concebidos.
Ella se apartó del espejo con tristeza. Retornó a la pantalla de su computadora donde él siempre le dedicaba una sonrisa y decidió que debía terminar allí lo que aún no comenzaba. Que no había sueño posible para ella porque en ese "Mundo raro" solo soñaban las Reinas, bellas y perfectas que acompañaban al Rey y ese no era su destino. Es que lo único bello que ella poseía vivía dentro suyo y no relucía a los ojos del Rey. Quizás un hombre simple podría descubrirlo, pero ese hombre no llegaba a ella, porque vivía atrapado en la inmensa Torre y aún no se decidía a abandonarla....
No hay comentarios.:
Publicar un comentario