lunes, enero 29, 2007

Ángel rojo

Novela en tres actos para amantes del amor, el vino y la nostalgia.

Acto 1

"El vino es un ángel rojo, caído para siempre en nuestra copa"


Con la mirada fija en el horizonte andino, el hombre inhalaba con fuerza el frío aire de montaña, como si en esa bocanada se inundara su cuerpo de todos los recuerdos que atesoraba el paisaje que era hoy su hospedaje, su morada.
Sentado sobre la piedra, apenas el cuerpo cubierto por una camisa entreabierta, las manos se frotaban furiosas implorando un calor que a él parecía no hacerle falta.
Desde hacía mucho tiempo ya, su humanidad toda se había vuelto de hielo.
No existía en su cuerpo ningún recuerdo de algún calor humano que pudiera reconfortarlo en su enorme soledad.
Vivía alejado de toda intervención humana, en los viñedos que ahora conformaban su mundo y que escribían con el jugo de sus uvas, los últimos actos de su existencia.
Abocado por completo al cuidado de sus vides, las horas significaban para él tan solo el paso entre una labor y otra. El cuidado extremo de los racimos, la atención de la tierra, el cambio del clima, eran sus únicas preocupaciones
diarias , las que hacían que sus días no fueran solo extrañar, o esperar la muerte.

Los pasos juveniles lo despertaron de su ensoñación. Improvisó una sonrisa para no delatar su nostalgia.
El joven se sentó a su lado, agitado y eufórico.

_ ¡Es maravilloso!- exclamó con ganas- el viñedo, el lago, las montañas, todo. Creo que voy a dejar la universidad para venirme a vivir aquí contigo-
_ ¡Cómo te se ocurre! esto no es vida para un muchacho.- dijo el hombre casi en un regaño.
_ Podría ayudarte con los vinos- insistió- ocuparme de algo, lo que tu digas- El hombre se puso de pie como buscando imponerse ante la insistencia.
_ No, no acepto competencia. Soy el rey aquí, ¿lo olvidas?-
_ Podrías serlo donde quisieras, de hecho siempre lo fuiste-
_ Ya no... ahora solo reino en estas áridas montañas-
_ ¿Porqué te refugiaste aquí? Nunca me contaste esa historia- La vista del hombre regreso a los picos nevados que lo vigilaban.
_ Fue culpa de un ángel- susurró_...un ángel rojo_

Aquella noche, ya en la cabaña, el joven se empecino en escuchar de boca de su padre la historia de ese ángel que lo trajo hasta ese sitio tan alejado del mundo. Un mundo que alguna vez supo de ese hombre y lo veneró
cual afamado Rey. No era una historia que pudiera contarse en unas cuantas líneas, ni siquiera resumiéndola, porque estaba tan llena de mágicos momentos que quitarle aunque fuera una sola de las impresiones que la conformaban sería como mutilar la fantasía o despedazar el amor.

Sirvió una copa del brillante líquido que llevaba su nombre en la copa cristalina y sonrío apenas, como despertando a los recuerdos que el vino siempre le traía. Lo alzó con delicadeza y expresó_ El vino es un ángel rojo caído para siempre en nuestra copa"_ acto seguido se sumió en los momentos que relató con detalle y sin dejar de sonreír mientras su hijo se deslumbraba descubriendo por primera vez en los ojos de su padre, el brillo inconmensurable del amor.

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