Vienes, por el largo camino de mi recuerdo, vienes de nuevo,
despertando los sueños que tú hilvanaste,
ahuyentando resquicios de saber, de placer...
De nuevo te acercas despacio, en la sombra de mis versos,
anotando un beso en mi mano, cálida voz de amable gesto,
enturbiando mi soledad,
cayendo en mi abismo.
Vienes, como viniste a mi mirada hace ya tantos siglos.
Se veían caer de tus manos las huellas de otras voces,
caían, caían como estrellas fulgurantes
a las que nadie reclama
pues su brillo se acobarda ante el alba suave
de una mañana.
Al brindar contigo los ecos de nuestro misterioso sino,
comencé a caer, primero en tus manos,
y luego en mi propio destino, sin los lazos de tus lazos,
sin saber si
algún día,
una paloma se acercaría de nuevo a mí
con tus misivas.
Cae la noche, lluvia que acaricia mis lágrimas,
y tú sabes que te estoy leyendo,
que te estoy sintiendo,
mientras mi corazón se mece
en el vacío
¿Porqué será que me gusto tanto este poema? Lo tomé de Momentos un maravilloso Blog que visito cada vez que puedo.
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