Cierto guerrero recibía una medalla por cada batalla ganada. Los amigos admiraban su valor y las mujeres adoraban su carisma. Al cabo de algunos años, las medallas eran tantas que cubrían todo su uniforme. Una tarde, en mitad de un duro combate, el guerrero casi fue alcanzado por la espada de su enemigo.
"Siempre he sido el mejor y hoy he estado a punto de perder", pensó el guerrero.Pero en seguida se percató del problema: el peso de las medallas no le dejaba luchar con agilidad. Tiró al suelo la capa, volvió al campo de batalla y derrotó a sus enemigos."La victoria me puede dar confianza, pero no debe convertirse en una carga"
Paulo Coelho
2 comentarios:
Hola Jezabell:
Magnífico Paulo Coelho. También a mi me gusta.
Y sí... las medallas pesan mucho.
He cumplido con "los deberes" que me encomendaste, aunque como verás he introducido una pequeña variación.
Un beso, y hasta pronto.
Así empecé el año.....pero sin medallas, sólo la capa....que no sé de dónde salió....ahora ya es más ligera o es que la estoy perdiendo en el camino. Besos.
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