Ver fragmento anterior
-Imagino tu alegría al volver a verla- dijo el joven con la emoción reflejada en su mirada.
- Fue más que eso. Sentí la vida regresando a mi cuerpo. Yo estaba muerto y no lo sabía, o mejor dicho, no quería darme cuenta.-
Los primeros albores de la mañana se colaban por las persianas. El joven recostado esperaba oír más de los relatos de su padre, pero la mañana estaba cerca y debía partir a los viñedos.
Desayunaron en la galería con la vista de las nevadas montañas y se prepararon para la ardua tarea del día.
Las vides estaban en su apogeo, la vendimia se acercaba. Vendrían tiempos de gloria y ya planeaban disfrutarlos juntos.
- Será una espléndida cosecha- exclamó el joven con orgullo- es una pena que solo estemos tu y yo para compartirla-.
-Intentas convencerme de que te permita invitar a tus novias.- dijo el hombre entre risas
- No, no me refería a eso, sino a ella… tu ángel. Ella debería estar aquí ahora. Después de todo, haz levantado este viñedo por su recuerdo.-
- No fue por su recuerdo- dijo el hombre convencido- Fue por la esperanza de su regreso-
Aquella noche en el bar conversaron hasta que los sorprendió el reflejó del sol sobre la nieve que cubría las veredas. No fue una conversación convencional. En realidad hubo más silencios y miradas que palabras dichas. Por momentos solo podían observarse y tratar de comprender que había sucedido con ambos durante todo ese tiempo que estuvieron separados.
-Durante años espere un mensaje, un llamado, algo que me dijera que había pasado contigo-
El hombre se esmeraba porque sus palabras no resultaran un reproche. Ella tomó su mano y una lágrima descendió lenta por su rostro.
-Lo siento- solo pudo decir.
-Me gustaría preguntarte tantas cosas….- dijo él- pero ni siquiera sé por donde comenzar-
- Empieza por decirme que haces aquí- pregunto ella- en este lugar tan alejado de tu mundo-
- ¿Mi mundo? Mi mundo eras tú, ahora solo sobrevivo y me pierdo en estas latitudes para escapar de tu recuerdo- Ella lo miró desconcertada.
- Pero… yo creí que eras feliz. Al menos, eso es lo que decían las revistas-
- Ah si, las revistas- exclamó irónico- ellas se acuerdan de vez en cuando de mí, especialmente cuando me ven caído en desgracia.- Ahora él tomaba su mano y la besaba con ternura- En las revistas no se trasluce el dolor. Solo se ven las muecas del éxito y las cicatrices del alma se disfrazan con falsas sonrisas de fotografía.
-¡Que pena! Porque imaginarte feliz aliviaba el peso de mi condena-
Ella soltó su mano y se refugió en un trago de su bebida. Él esperaba oír mas, quería saberlo todo de su dolor, su partida y esa condena a la que ella se refería.
Espero y los segundos se le hicieron eternos. No quería presionarla, ni atormentarla, pero necesitaba imperiosamente saber los motivos que lo habían alejado de la única mujer que había cambiado el rumbo de su vida alguna vez.
Ya con el sol acariciándolos salieron a la calle y caminaron un poco. Las copas de los árboles intentaban deshacerse del frió de la helada nocturna, mientras ellos trataban de quitarle a sus corazones todo el frío del olvido y la distancia.
- Cuando te conocí le di gracias a Dios por ese instante de magia. Mi vida siempre fue un túnel oscuro que atravesé con resignación. A la muerte de mi padre, al que adoraba y con él único con quien podía sentirme amada y protegida, mi suerte cambió de manera drástica y radical. Yo era muy joven, y muchas personas decidieron por mí. Me unieron en matrimonio a un hombre al que yo penas conocía y me vi de pronto sumida en una vida que yo no había soñado, ni pedido. Tuve dos hijos hermosos y ellos se convirtieron en mi consuelo y mi razón de vivir. En todo lo demás fracasé. No fui buena esposa, ni buena amante, ni tampoco me destaqué como ama de casa. No seguí una carrera, ni emprendí un negocio, nada de nada y todo eso me llenaba de frustración y de amargura.-
Ella tomo su brazo para sostenerse mientras caminaban. Apoyó la cabeza en su hombro y cerro los ojos un momento, como buceando en sus recuerdos.
- Tarde mucho tiempo en dejar de culpar a Dios por la vida que me había tocado en suerte y no fue hasta que te conocí que supe que todo lo sucedido no era más que mi culpa, por no revelarme ante los designios del destino. La vida tienes que buscarla, ganártela, desafiarla, pero eso lo supe cuando tus ojos me dejaron al descubierto y tus besos y caricias me desnudaron el alma.-
-Yo aprendí tanto a tu lado…- dijo él abrazándola- Tú me mostraste una realidad que yo desconocía-
- Ya vez como es la vida.- ella acarició su rostro dulcemente- Una embustera cruel y maravillosa a la vez-
Ahora se besaban y la gente que los veía imaginaba que eran la pareja más feliz del universo.
Ya no hubo más palabras, no cabían en las fuerzas de sus deseos. Se amaron esa tarde en un cuarto de hotel y fue como si alguien maniobrara las agujas del reloj haciéndolas girar en sentido contrario. Se sintieron igual que diez años atrás. Todo regresaba para emocionarlos y volverlos vulnerables al amor, una vez más.
Sus cuerpos, más maduros, se desenvolvían con la misma fuerza que conocieron en el pasado y el latir de sus corazones se manifestaba ahora más intenso y voraz.
3 comentarios:
Sabes que me tienes enganchada, verdad? Tengo debilidad por tus relatos! Besos.
Como si lograran consumar una asignatura pendiente...con el tiempo.
Me gustó mucho.
Un abrazo
Perdon por los retrasos en mis posteos pero algunos problemas personales no me permiten dedicarle a este blog todo el tiempo que me gustaria.
Gracias por su visita, los comentarios y la paciencia
Besos
Publicar un comentario