sábado, septiembre 20, 2008

Apretó la rosa blanca contra su pecho mientras entonaba la última nota de aquella canción. Quince días sin noticias de ella se le hacía demasiado tiempo y no encontraba modo alguno de hacerle saber cuanto la extrañaba.
Sabía que ella entendería ese gesto, solo ella podía hacerlo.
En ese momento se le antojaba cantar solo boleros. Una luz tenue, una melodía suave y un saxofón desgarrando sus notas era todo lo que deseaba. Y que el escenario se volviera de pronto un sitio donde reflejar sus nostalgias, las que le llegaban desde el fondo de su alma para convertirse en las palabras que a través de su voz, revivían las más bellas canciones de amor.


"Nos pasa a todos cuando andamos lejos
o por lo menos quienes somos Almas
nos llega de mil formas la nostalgia
y de ella hacemos el mejor bolero."


Dejó la flor y continuó con el Show, ahora solo restaba esperar y sentía que cada segundo que pasaba su corazón se marchitaba un poco, al igual que aquella rosa que perdía su aroma y su color con cada noche sin su dueña.
Se maldecía por sus errores y no hallaba la manera de remediarlos. Jamás debió insinuarle lo que estaba sintiendo. Debió suponer que la asustaría con su actitud pero el amor renaciendo en su interior fue mas fuerte y no pudo evitar que se le escapara por todo su ser. No pudo, ni quiso evitar que se le notara, que ella lo notara. Ahora la falta se le hacía enorme y no saber como recuperar todo aquello lo torturaba día y noche, solo podía esperar que ella interpretara aquel gesto que repetía sin cesar en cada concierto como una súplica, un ruego de su alma que añoraba su regreso.

"Sueños Breves", 2001

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