Lo dicen ellos, los que te veneran, que tus alas se abren gigantes,
egregias en los arrabales del ùnico tema que pinta en tu alma el
color de mi tierra.
Que con cada acorde de ese fueye alado te entregas al mundo cubierto
del manto, sutil abrigo de tu alma en pena, que borda recuerdos y
zurce tristezas.
Lo dicen ellos, los que te acompañan, que sueña conmigo tu dulce
esperanza. Pero yo no quiero desgarrarme el alma tejiendo ilusiones,
que al fin no son nada.
Yo Cerre mis ojos y callè mis ansias. Todos mis sentidos tapiè y hasta
el alma arrroje, en el vacìo profundo del mar de tu olvido.
Por eso te ruego, tan solo te pido, ya no trates de vencer mi voluntad
invadièndome la mente de profanos artilugios.
No procures doblegarme convirtiendo cada noche en otra noche de
secretos que solo mi corazòn podrìa comprender y descifrar.
Por favor entiende que se vuelve imposible mi empeño si cada estrofa
la conviertes en un ruego y cada nota se deshace en tu garganta como
un tango traicionero y mortal.
Sì, mis ojos negros te quieren mirar y mi risa leve tu alma amparar.
Y la rosa, nuestra rosa, vestida de fiesta me vendrà a buscar.
Pero eso, dime ¿Cuando serà?
Serà cuando el tiempo lo diga, diràs...
cuando tu y yo estemos listos para enfrentar la verdad.
¿Serà cuando el cielo se cierre en un profundo negro azabache y solo
la luz de la luna se filtre para enfocarme.
Y atravesando los gritos, lo clamores, lo ruegos, te acercaras a mi como
el ùltimo consuelo para ofrecerme tu alma en un pètalo dormido y
despertarme a la vida en una nueva pasiòn?
O serà quizàs cuando despierte del sueño y sacuda mi cuerpo de los
viejos recuerdos. Otra vez la nada apretando mi pecho.
Frìa la mirada, cerca los silencios.
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