Hay silencios escritos por su revés,
burlas resueltas por el tamaño de la traición.
El cartón de los nadie
en la protuberante nariz,
el sucio de tus calzones para las deudas pendientes
y toda la inmensa carroña de tu alma chacotera
metiéndose en la biografía de una máscara.
La pintura de los ninguno
en la ceja de los distantes
el ojo redondo del fisgoneo por el que ascienden
torbellinos tragados a diario.
A través de la calle una ruma de espantos
nos va enseñando que otro arte reencarna
a los no perfectos bajo su costra:
falsificaciones negando la desnudez del rostro,
trazos que ruedan por calaminas de la memoria.
¿Muecas o carcajadas?
Oyes la insinuación de la pandilla remolona
tras el galpón y ese guapido como lengua del aire
empeora la lluvia,
oyes la respiración de la fiesta
y de los musgos
de sus fantasmas brotan los personajes de una novela:
alcaldes, doctores, jueces y gamonales,
la galería de la vida sin dones ni perdones.
Los ninguno de voz
impostada intercambian las soeces de su costumbre
tras ese exorcismo incendiario en su ambigüedad.
Caricaturas,
borrones de la venganza en cosas de palo y alambre,
costuras que alejan
y el carnaval de los sátiros mece a su dios en ondas de plata.
¿Qué bailan
mientras dicen detrás de la máscara,
de qué se acuerdan?
La danza es su escrita mudanza.
Tulio Mora
No hay comentarios.:
Publicar un comentario