Soy la rosa que recoges
cuando caminas vencido,
por los senderos de la calma.
Arroyo seco que llenaste con tus lágrimas.
Penas de amor buscando un consuelo,
que llegó hasta ti hilando palabras.
¿Será que eres tu lo que siempre he esperado?,
preguntaste urgente queriendo escapar.
Un triste destino empañó tu suerte.
Y yo fui la vela, y yo fui la llama,
que le puso luz a tu soledad.
Soy la magia que deslumbra,
el dolor en la penumbra de tus horas muertas.
Canto melodioso de un silencio eterno.
Que se pierde a veces, que siempre regresa.
¿Dónde vas amor cuando te elevas
y el ego de tu gloria te aleja tanto de mi?
No olvides a la crisálida
que dejas pendiendo de una rama seca.
No sea que el tiempo la convierta en dueña
del cariño que desdeñas por consentir tu vivir.
Soy la mariposa que encendio tu vida.
Soplo de aire fresco que aprendio a volar.
Recuérdame amor, porque aquí te espero,
lejos del bullicio, cerca del silencio.
Abrigando los sueños que aún esperas conquistar.