domingo, enero 21, 2007

...Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.
Si insistes en permanecer en ella,
más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto...

Así comienza un texto que leí varias veces ya, desde que llegó a mis manos.
Es interesante y en algunos párrafos siento que estoy frente a una gran verdad,
más precisamente frente a la "gran verdad de este momento de mi vida".
Aunque no todo lo que leo me agrada, ni me resulta tan verdadero.
.

...No podemos estar en el presente añorando el pasado.-dice el texto-
Ni siquiera preguntándonos por qué.
Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.

Hay algo muy cierto en todo esto, y creo habértelo dicho ya. Yo no
puedo detenerme en una historia que no fue, creo que nadie debe hacerlo.
La vida sigue, cada quien atraviesa sus etapas, sino míranos: Tu tan feliz y radiante ahora
en esta nueva etapa de tu vida y yo aquí, peléandola como siempre, pero
con tanto entusiasmo y con tanta nueva sabiduría.

Pero por otro lado, cuando se trata de "desprenderse" como dice el texto,
me da una nostalgia terrible cada recuerdo de nuestra historia que
no hay forma de que algo me convenza de dejarte ir. Me refiero
a todo aquello que compartimos,claro.

Desprenderse...tomar distancia...

Siento que en la distancia aprendí más acerca de ti que cuando tuve la
oportunidad de tenerte cerca, por decirlo de algún modo.
Y debe haber algo de cierto en eso de que al alejarnos vemos con más objetividad
y comprendemos mejor, todo lo que no alcanzamos a entender cuando somos
parte de algo o de alguien.
En esta distancia supe de las muchas aristas que conforman tu mundo, de como
unas no pueden separarse de las otras. Entendí los muchos detalles que hacen
a un todo. De como una mentira puede parecer verdad y de como una verdad, indiscutible,
termina siendo una gran mentira. Ví como diariamente te enfrentas a la envidia, el morbo, la mediocridad
y siempre sales ganando o haces lo imposible para que así lo parezca.
Comprendí, que en este mundo raro, no se trata solo de ser sino también y a veces
mucho más, de parecerlo.

En este texto que sigo leyendo dice: ...Cierre capítulos. Dígase a usted mismo
que no, que no vuelve. Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque
usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón....

¡Ay Corazón! (sí...aún te sigo llamando asi) no sabes lo difícil y doloroso que es
para mi pensar que ya no encajo allí, en ese lugar, tu corazón.

Tu corazón... ese castillo púrpura por el que me inventé miles de alas, porque
solo se podía acceder a él, volando.
Tu corazón que fué mi desvelo, mi pasion, mi desafío. Tu corazón, el que sentí
tan mío en tus palabras.
¡Cómo imaginar que fueron el tiempo y la distancia tan hábiles como para
borrar de un plumazo todo lo que fuimos y que ya no quede ni una mínima huella
de mis versos en tu morada...ese corazón, que siempre fue mi paraíso!

Si tus ojos, aquella noche angelada, se quedaron para siempre en mi mirada
y tus manos en el aire que aspiré, cual bocanada urgente porque me ahogaba
el delirio de tenerte frente a mi, aún perdura en la tibieza de mis recuerdos.
Si fue tu sonrisa mi más recurrente sueño desde que se presentó, audaz,
generosa, solo para mi, para mi canto ensordecido bajo la muchedumbre,
pero que jamás dejó de cantar cada estrofa que imaginamos juntos.
Como resignarme ahora al olvido de tu mente y conformarme tan solo con un sueño
que se escapa, cada vez con más frecuencia, cada vez con más dolor...

Dime... tan solo dime que ya no hay ni un solo latido para mi, y dejaré vacío y de inmediato
el refugio de tu nombre, que construí con las cenizas de este amor que profesamos
bajo el manto de mis versos y tu canto.

Júrame que ya no encajo en tus poemas, que no hay lugar en tu memoria para mis
suspiros y te prometo deshabitar todos los recuerdos y limpiar el alma de cualquier despojo
para que alguien más te habite y se regocije con tu pasión y con tu entrega.

Avísame, del modo que sea, y no sabrás ya de mi. Ni de estas letras que se escapan ahora y
siempre de mis dedos, porque no hay texto que las intimide ni las obligue a desprenderse de ti,
a menos que seas tu mismo, quien así se los exija.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Impresionante texto, Jezzabel, donde derrochas algo bastante poco frecuente : generosidad, aún en el desamor...Desde esa amnesia que sufre el corazón y que, inevitablemente, nos invita a voltear la memoria al pasado y rescatar lo mejor...Porque el olvido nunca termina de llegar.

Un abrazo

Jezabell Suad dijo...

Gracias Ana!
me quedo con tu última frase: "Porque el olvido nunca termina de llegar"
¡Cuanta certeza!
Besos y gracias por leerme
Jezabell

Muxica dijo...

Precioso. Un beso, pero aun no me voy voy a releer que merece la pena.

Ana F dijo...

Ana F
Acabo de leer, y me dejo un sabor amargo y dulce a la vez..
Aceptar el desarraigo de una amor, es algo que lleva tanto tiempo, la necesidad de abrir el alma a la señales que tantas veces pasamos por alto, requiere mucho valor, y dolor...
Todos alguna vez sufrimos el desprenderse, el dejar ir...
Interesante seria saber cual es el desarraigo que te proboca escribir estas palabras... o mejor dicho quien... pero eso es intimidad pura!!
Hermosas palabras!!
Asi como a mi la musica me salva, vos tenes dos aliadas, la musica y las letras.

Jezabell Suad dijo...

Gracias Ana por tus palabras y tu visita!
Espero que te sientas como en casa
Saludos afectuosos

Jezabell

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