lunes, febrero 12, 2007

Hoy le escribí a Pancho. Encontré su página en internet y allí estaba una
dirección para escribirle.
¿Adivina qué?. Sí ,le hable de ti. No pude evitarlo.
Siempre recuerdo aquella canción " Que lejos" y el día que me la enviaste.
En ese momento fue tan importante para mi que su letra toda ,su música
y más tarde la voz de Pancho cuando por fin pude oirla, se convirtieron
en el venerado himno que identificaba nuestra historia.

Ay amor, ay amor...que lejos

Que lejos tu mundo del mío y sin embrago tan necesario se volvio el tiempo
que cada día compartíamos.
Las mañanas esperándote, las noches imaginándote. No hubo un solo
instante en que escaparas de mi pensamiento y fue toda una revelación
darme cuenta cuan cercanas le resultaban a mi corazón tu palabras,
mientras más lejano e hiriente se volvía todo aquello que siempre me rodeaba.
Como si vencer distancias fuera tu talento y escaparle a mi realidad, el mío.

Que lejos nuestra historia y sin embargo siento que nunca fue más real
y mas auténtico el amor como cuando me enseñaste a ver en mí, todo
aquello que desconocía. Fue tu mano la que me guió por los senderos
que hoy transito y tus poemas el punto de partida de un relato
interminable que escribo con las lágrimas y sonrisas que derroché a tu lado.
Yo soy lo que soy gracias a ti y la fuerza que infundiste en mi corazón con cada
paso que diste por mi vida.
Porque no se encuentran ángeles en los altares ni en las nubes más perfectas.
Un ángel es aquel que sin pretenciones se entrega y se ofrece en un milagro,
no al que llora, sino al que sus lágrimas seca.


Pero que lejos los recuerdos y sin embargo viven en mí como una semilla
que renace cada primavera. Así comienzo a crecer cuando sé de tu llegada
y se fortalece el tallo de mis ilusiones cuando imagino tu ojos enfrentados
con los míos. Se enverdecen las hojas de mi alma y me convierto en flor
cada Diciembre, porque tu alma otra vez esta cerca, a pesar de la eterna
distancia.

Y que lejos has de sentirme y sin embargo aún regresas. Cada verano en
la piel de aquel que sabe, lo esperan. Y me dejas tu ternura en alguna
vieja canción y te atormentan las ansias de decirme: ¡He retornado!.
¡No sufras, corazón!, ¡No te hagas daño! yo puedo adivinarlo en los mensajes
secretos que me regalas con tu canto.

Ay amor, ay amor...que lejos

Que lejos esta carta y sin embargo creo, que no importa cuantas letras derrame
sobre este teclado mientras sepa que tu existes, así seguirán mis manos:
regalándo el testimonio de lo que juntos logramos.
Que el alma siempre son dos buscando un mismo destino.
Que estar lejos no es excusa para echarse de lleno al olvido
Que el corazón no se rinde, ni siquiera sintiéndose herido
y que el amor lo vence todo, hasta el dolor que compartimos.

1 comentario:

Muxica dijo...

aunque yo tengo muchos mas que tú tambien me gusta Pancho.
Un abrazo

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