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Ya habían acabado la primera botella y la segunda se dejaba descorchar generosa.
Los recuerdos seguían brotando, como de un manantial inagotable.
Un padre y un hijo sumidos en la charla más intensa de sus vidas. La jamás pensada, la menos imaginada. Uno de esos momentos que todos los padres deben vivir con sus hijos, al menos una vez en toda su relación filial.
Pero además eran dos hombres hablando de la vida, de sus errores y sus aciertos, de las circunstancias y los caminos que debieron transitar, tan solo para vivirla.
En la chimenea crepitaban los leños y el susurro de una voz cargada de melancolía eran los únicos sonidos del ambiente. El hombre se recostó en el amplio sofá junto al fuego. Era tarde ya y la jornada había sido agotadora, sin embargo no quería terminar con aquella plática. No sabía si tendría otra oportunidad de sacar afuera todos esos sentimientos que durante tantos años había guardado celosamente.
-Los siguientes diez años partí de viaje. El dolor me atormentaba y no podía permanecer demasiado tiempo en un mismo lugar. Los recuerdos me invadían y se hacían insoportables entonces buscaba escapar, del modo que sea, para que su imagen no me alcanzara.
Viajé por el mundo sin rumbo y sin descanso. No me detuve más de una o dos semanas en cada lugar que visite y no me preguntes nada acerca de esos sitios porque pase por ellos sin verlos. Eran simples refugios en los que me ocultaba del desgarro que su partida me provocaba.
Intenté aturdirme con mi trabajo. En ese tiempo me dedicaba a una actividad que yo siempre creí mi vida, mi pasión, mi razón en el mundo. ¡Que increíble! Cuando ella se fue todo dejo de ser importante y no hubo más razón para mí que ella y su recuerdo, ella y su partida, ella y este inmenso dolor.
Solo regresaba a mi país para verte. No quería que esto que me sucedía te afectara a ti también. Tu madre fue paciente y aceptó mi alejamiento casi sin decir nada y siempre se ocupó de que tú me esperaras y de que siempre supieras cuanto te amaba.
Mi fortuna se esfumó casi sin que me diera cuenta. La gente que se ocupaba de mis negocios intentaron por todos los medios hacerme reaccionar, pero todo fue en vano.
No sé si dilapidé todo en el casino, o en los tragos y mujeres o en alguna otra cosa.
Solo sé que nada de lo que hice me salvó de esta angustia que aún cargo en mi pecho como una mano gigante que me aprisiona y me impide respirar normalmente.
Fueron los diez años más terribles de mi vida, los más amargos, los más infelices.-
- Sin embargo yo te recuerdo llegar sonriente, siempre con un regalo. Y aunque no era mucho el tiempo que compartíamos, esos días los disfrutaba muchísimo. No tenía idea de tu dolor-
-Es que tú fuiste mi tabla en el mar. Lo único que me devolvía a la realidad y me salvaba del infierno. Creo que de no haberte tenido, si tu no hubieses estado en mi vida yo habría acabado con todo, sin siquiera pensarlo.-
- ¿Tanto la amabas?- el joven experimentaba hacia su padre una mezcla de compasión y ternura inmensa. Le dolía saberlo tan triste y le pesaba no poder ayudarlo.
Acabando la segunda botella llegaba el epílogo de una historia dolorosa pero fascinante y comenzaba con una conmovedora interpretación del amor que el hombre describió ya con lágrimas en sus ojos, tan llenos de viejos recuerdos.
- Cuando crees que la vida te lo ha mostrado todo, que has vivido las más increíbles experiencias, visitado los sitios mas extraordinarios. Cuando te han ocurrido las peores tragedias y has tenido todo lo que has querido. Cuando el mundo comienza a resultarte pequeño y las personas no pueden ofrecerte nada que tú no hayas tenido ya.
Entonces, si de pronto una simple sonrisa, en los ojos de una mujer puede hacerte estremecer con tan solo asomarse en su boca te darás cuenta que la vida siempre te sorprende y cuando menos te lo esperas estarás volviéndote loco de amor por el mas simple y hasta entonces insignificante gesto y comprenderás que no eres mas que un punto en la inmensidad del universo y que nunca es suficiente lo que hayas atravesado en tu camino… siempre hay algo más por descubrir. Ella fue eso para mí. La oportunidad de descubrirle un nuevo sentido a la vida. Una nueva oportunidad.-
-¡Pero no te sirvió de nada!- dijo el joven exaltado- Ella se fue, te dejo y tu caíste en lo más bajo. ¿De qué oportunidad me hablas?-
El hombre bebió el último sorbo y un aleteo de su Ángel rojo le acarició la garganta.
-La oportunidad llego después…- dijo sonriendo - Cuando volvimos a encontrarnos.-
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