sábado, mayo 05, 2018

Sueños Breves, La casualidad (Capitulo 7)

....Y me quedé soñando 
con una historia breve... 

Sueños Breves, La casualidad 


Quien se considera acapulqueño, un buen hijo de Acapulco... ha llevado alguna vez a una señorita a contemplar ese momento tan sublime que es cuando el Sol se va a descansar, iniciando allí, en ese mismo instante el cortejo amoroso. Y ese momento tan especial solo puede contemplarse en Pie de la cuesta, una de las playas mas bravas de esta ciudad de ensueño que tiene como característica principal un sitio, que reúne todas las condiciones para ser considerado el refugio perfecto. 
La Laguna de Coyuca es el sitio preferido de Micky. Allí puede refugiarse de su vida pública y perderse como uno más, como cualquier buen hijo de Acapulco, disfrutando de lo que la naturaleza tan generosamente le ha regalado a este maravilloso lugar. 
Llegar a Pie de la Cuesta demora unos buenos 20 a 25 minutos del centro de la ciudad y justo en la parte posterior, digamos atrás de la playa, está la Laguna de Coyuca. Es muy hermosa, tranquila, tiene agua dulce, y uno puede navegarla tranquilo con su bote o con los locales. Se puede pescar, hacer Jet Ski y disfrutar del paisaje, lleno de palmeras y de manglares. Se ven patitos, garzas, pelícanos, gaviotas y hasta reptiles. Puede uno pasarse unas buenas 2 a 3 horas navegando sin prisa, recorriendo los canales . Además se puede también visitar desde la Barra de Coyuca, hasta Pie de la cuesta unas pequeñas islitas como Pelona y Montañosa, que son una gran atracción para los turistas. 
La gente es súper amable, tranquila y la mayoría tiene su botecito de pesca, y algunos ponen su restaurante en donde hacen delicias. Son familias de pescadores. Y allí va Micky, porque son gente tan maravillosa, y lo tratan tan bien, como a una persona corriente, sin problemas, que él se siente en verdad feliz. Conversar con ellos, y saber que es querido no por su condición social sino como persona es lo que más lo satisface. 
_Es que es tan tranquilo, te sientes parte de todo, y sientes que la naturaleza misma te acepta_ Así suele referirse cuando alguien le pregunta por ese lugar, con un entusiasmo nato, propio de quien ama a su país y a su gente. 
Hay un hotel, justito en el medio entre la playa y la laguna, es el "Hacienda Vayma", de estilo mediterráneo y atmósfera tropical. Allí hacen excursiones para la gente, y tienen un buen restaurante. 
Es un Hotel ecológico con: alberca mega-bar grill, asoleadero, camastros, 
hamacas, música ambiental y clásica. La cocina es 100% al horno natural y se puede disfrutar de platos tales como pizzas, camarones, 
langosta, carnes, aves, pescado a la talla y acompañarlos con excelentes vinos y cenas con velas y antorchas. La mejor especialidad de este Hotel son las 
Bodas Tropicales, ceremonias religiosas en la playa con banquetes 5 estrellas, 
música de orquestas, fuegos artificiales, etc.,etc. 
Y aquí es donde comienza esta historia, en una Boda Tropical a la que Irina debió asistir casi por obligación. 
La hermana de Sonia, su mejor amiga, decidió celebrar su boda en este sitio tan particular y decidió además, que todos los que asistieran deberían hacerlo con ropas típicas, en colores claros, preferentemente blanco y descalzos. Además exigió que las mujeres asistentes llevaran adosados a sus cabellos unos arreglos muy bonitos que ella misma había diseñado , hechos en flores naturales y con pequeños lazos que combinarían perfecto con el vestuario y el entorno elegido para la ocasión. 
Irina detestaba el blanco, en verdad lo odiaba y no había en todo su guardarropa una sola prenda de ese color. Encima ella sabía muy bien, que vestirse en ese tono no la favorecía en nada, porque su figura poco esbelta aún conservaba ciertos kilitos de más que el invierno le había dejado como recuerdo de su paso y por más que se pusiera a dieta y ejercicios no lograría en tan poco tiempo, apenas una semana, rebajarlos. 
¿En que momento esta mujer había tenido la graciosa idea de que todos los asistentes se vistieran de un mismo color? ¡y además descalzos!, Definitivamente no haría caso a tal exigencia, ya tenía bastante con tener que lucir como una heladera con un traje blanco, para encima no poder realzar un poco su figura con un buen par de zapatos.¡No!, ¡Que pena por la hermana de su mejor amiga, pero descalza... jamás!. 
Así, refunfuñando contra todo lo que le viniera en mente, Irina se lamentaba de su mala suerte mientras observaba el paisaje que se transparentaba a través de su ventana. Al menos la habitación del Hotel que le había tocado era de su completo gusto y todo lo que allí aparecía como elemento decorativo destacaba en Irina una fascinación muy especial. 
Era su primera vez en Acapulco, y estaba dispuesta a hacer que valiera la pena. Más allá de la dichosa boda a la que debía asistir, Irina ya tenía planes muy especiales para hacer de su viaje, un evento único e inolvidable. 
Un día antes de la celebración Irina y Sonia decidieron ir a dar un paseo por la Laguna. Rentaron un bote para ello y se pasaron un par de horas disfrutando de las maravillas de aquel lugar. 
Casualmente, en ese mismo momento, Micky hacía lo propio con un grupo de amigos en su pequeña y lujosa lancha. 
Es extraño, pero a pesar de que prácticamente recorrieron las mismas distancias, las embarcaciones nunca se encontraron, y así Sonia e Irina se perdieron de una oportunidad que estaban esperando hacía mucho tiempo. 
Ambas eran grandes fan's de Luis Miguel y estar en aquel sitio era como un privilegio para ellas. Tenían la secreta esperanza de poder cruzárselo en cualquier momento pero al parecer hoy, no era el día indicado para que eso sucediera. 
A escasos kilómetros de la entrada a la playa principal , viniendo de Acapulco, se encuentra el embarcadero y cerca de allí una serie de pequeños restauranticos que son la delicia de los turistas. Un tanto más alejado hay un pequeño puesto de antojitos que Micky y sus amigos suelen frecuentar, ya que ese sitio por ser el mas modesto era solo visitado por los lugareños que sabían muy bien de los platillos prodigiosos que allí se servían. 
Apenas llegaron tomaron una de las pequeñas mesas y Micky se dirigió de inmediato hasta donde estaba su dueña para saludarla con beso y abrazo como acostumbraba hacerlo. 
_¡Y como le va a mi Dama Preciosa!_ Exclamó llamando la atención de la mujer que agachada recogía unos víveres para continuar sus tareas. 
_¡Hasta que por fin se aparece el señorito!, ya te habías olvidado de esta vieja fea_ la mujer estiró su cuello por sobre el hombro de Micky y vio que en la mesa donde estaban sus amigos además de dos muchachos había tres bellas señoritas acompañándolos._ ¿Ya conseguiste novia? y yo que todavía tenía esperanzas_ La mujer echó a reír mientras Micky se acercaba para abrazarla con fuerza. 
_¡¿Como cree mi Reina?!, ya le dije que cuando decida casarme la vengo a buscar a usted_ 
_¡Ay sí como no!, bueno y que se van a servir, mira que se van a tener que esperar tantito porque se enfermó Raúl y estoy sola , así que mejor me tienen paciencia_ la mujer tomaba los alimentos con manos laboriosas y preparaba mientras hablaba y se reía los diferentes platillos allí a la vista de todos, impregnando el aire del más delicioso de los aromas. 
_¿No quiere que la ayude?_ La expresión en cara de Micky era de la más completa inocencia lo que provocó la carcajada plena de la noble señora, que apenas podía imaginarlo en esas tareas. 
_¡Pero que estas diciendo hijo!.Tus manos son para tocar el piano, ¡cómo se te ocurre que vas a dañarlas cogiendo estos viejos trastes!. 
_¡Mis manos son para ayudarla cada vez que lo necesite!, así que no se hable más y deje todo por mi cuenta_ 
La amable señora no se animo a decir más nada, es que ella sabía bien que el muchacho era terco como una mula y que por más que ella insistiera en tratar de convencerlo, no lo lograría. Así que dejo sus quehaceres por un momento y se dedicó a observarlo mientras Micky atendía diligente las pequeñas mesas dispuestas en todo el lugar. 
Los primeros en soltar la risa fueron su par de amigotes que apenas podían creer que el joven y brillante artista estuviera atendiendo a los lugareños, preguntándoles que se iban a servir con la mayor predisposición de la que pudiera hacer gala. 
Se mostraba amable y atento y hasta sugería platillos a los asombrados comensales que ya lo habían reconocido y no daban crédito a lo que estaba haciendo. 

Irina y Sonia desembarcaron cansadas y muertas de hambre y lo único que deseaban con todas sus fuerzas era ingerir algo, cualquier cosa que saciara su necesidad básica: la de alimentarse. 
Preguntaron al viejo lanchero donde podrían comer algo y el hombre, casualmente, era asiduo asistente al puesto de la amable señora que ahorita estaba siendo atendido por un apuesto y servicial muchacho, por lo que no tardo nada en sugerirles un sitio pequeño, modesto, pero donde sin duda degustarían los mejores platos de Acapulco. 
Hacía allí se dirigieron entonces las dos amigas, apurando el paso y deseando que el sitio no estuviera repleto de personas que las demoraran. 
Llegaron y tomaron una de las mesas mas alejadas, dejaron sus bolsas y esperaron que alguien se acercara a atenderlas. 
En una mesa al otro lado, un grupo de amigos reía fuertemente despertando la curiosidad de las dos jovencitas. 
_Oye Sonia, ¿esos no son Andrés y Leonardo, los amigos de Luis Miguel?_ 
_¡Pues si no lo son, se le parecen muchísimo!. ¡Ay Dios mío!, ¿crees que Micky este por aquí?_ 
_No lo sé, yo no lo veo. ¿Y quienes son esas chavas?_ 
_A la rubia no la conozco pero la morena me parece que es la de la telenovela "Maldita mentira"_ 
_¡Si, tienes razón!.¿ Y la de cabello castaño claro?_ 
Podrían haberse pasado el día deliberando acerca de la procedencia de cada una de aquellas bellas y voluptuosas muchachas que acompañaban a los amigos de Micky, si no fuera porque el mesero las interrumpió para preguntarles que deseaban consumir. 
Irina ni le presto atención. Estaba demasiado concentrada tratando de recordar en que otra telenovela había visto a la muchacha de cabellos castaño claro. Sonia, sin levantar la vista, le hizo un ademán al joven en señal de que se esperara, es que no era posible en ese momento pensar en nada más que no fuera el origen de aquellas chavas... 
_Yo creo que fue, "Pasión otoñal"_ Irina repetía sin quitar la vista de la ruidosa mesa. 
_¡No, fue "Laberintos encontrados"!_ Aseguraba Sonia, _ Lo que pasa es que en esa novela estaba más rubia_ 
_¡Espera!.¿ No la vimos en esa que filmaron en Miami?, ¿cómo se llamaba?_ 
_"Amor eterno"_ La voz sonó detrás de ellas y ambas exclamaron al unísono 
_¡Esa, si!_ pero ninguna volteó a ver al joven que les había develado el misterio y aún esperaba detrás de ellas por su pedido. 
Como ninguna de las dos muchachas hacía caso de su presencia, Micky las dejó y se dirigió a la mesa de junto para continuar con las labores que ese día le habían asignado. 
Irina y Sonia no podían quitar la vista de aquellas personas y ya se les había olvidado hasta el hambre de tanto pensar y pensar, hasta que uno de los amigos de Luis Miguel levantando su mano llamó la atención de todos con su resonante grito, _¡Mesero!_ exclamó y todos se echaron a reir, incluidas las chavas que parecían muy divertidas con la gracia. 
_¿De qué se ríen?_ pregunto Irina extrañada. No tenía sentido que llamar al mesero les causara tanta risa, pero eso sirvió para que ambas recordaran el motivo de su llegada a ese lugar, por lo que dejando de lado la mesa de bulliciosos amigos se dispusieron ellas también a llamar al mentado mesero para que les tomara su orden. 
_¡Mesero!_ Gritó Sonia, el joven que les daba la espalda sin voltearse le dijo: 
_ Enseguida estoy con usted señorita_ y Sonia se sintió rara porque esa voz, de pronto le sonó conocida y no supo distinguir a quién podría recordarle. 
Esperaron unos momentos, siempre con la vista clavada en los amigos de Luis Miguel cuando sintieron tras sus espaldas la presencia del muchacho que iba a atenderlas. 
_¿Ya están listas para ordenar?_ preguntó Micky e Irina sintió que el mundo de pronto se le venía encima. Giró violentamente su cabeza. Ambas lo hicieron y enmudecieron sin remedio al descubrir que, quién pretendía tomar su orden en aquel modesto puesto de la Laguna de Coyuca, no era otro que el mismísimo Luis Miguel. 
Micky con su sonrisa plena, esperaba divertido sabiendo ya, que las muchachas lo habían reconocido. 
_¡Si aún no se deciden, regreso mas tarde!_ les dijo e hizo un movimiento como si fuera a alejarse de la mesa que ocupaban las muchachas. Sonia viendo que podría desaparecer de pronto la oportunidad más maravillosa de su vida se apuro a decir_ ¡No!, no, ya nos decidimos_ y mirando a Irina intentaba que esta pronunciara alguna palabra, pero todos sus intentos fueron inútiles. Micky continuaba sonriente pero ya deseaba terminar con ellas para atender a una pareja que acababa de llegar, no quería por nada del mundo que fueran a reclamarle a la Dama Preciosa por su mala atención. Es que el muchacho solía tomarse todo muy a pecho, hasta este pequeño favor que le hacía a una mujer a la que consideraba toda una Gran Señora. 
_¡Y bien!_ les dijo impaciente. 
_Ah si, yo quiero unos * Sopecitos de Jaiba, ¿ y tu Irina?_ Era inútil, Irina seguía sin poder hablar. Micky bajó un poco su cabeza para poder observarla mejor y arqueando sus cejas de manera interrogativa le pregunto: 
_ Irina,¿que quieres ordenar?_ él sabía que lo que la muchacha tenía no era más que fascinación por verlo así tan cerca y de un modo tan inusual, pero a él le encantaba y divertía aquella situación y aprovechaba para mostrarse gracioso y galante con sus admiradoras. Irina por fin reaccionó y exclamó casi en un suspiro, _¡Lo que tu quieras!_ y Micky no pudo evitar soltar una gran carcajada que acompañó echando su cabeza hacía atras, gesto que lo hacía ver más guapo aún y radiante de felicidad. Irina sintió entonces que los colores comenzaban a subir por sus mejillas y presa de la vergüenza apenas si pudo sonreír y disculparse. 
_Lo siento, lo que pidió mi amiga estará bien_ 
_Perfecto, enseguida se los traigo_ 
Se alejó con una gran sonrisa en su rostro y las muchachas casi no podían contener su emoción. Se tomaron de las manos nerviosas y reían y hablaban al mismo tiempo, enloquecidas por la increíble situación que estaban viviendo. 
No le perdieron pisada. Lo observaban hacer el pedido a la amable señora que cocinaba sin descanso del otro lado de una larga mesa de madera, después lo veían ir deambulando en medio de las otras mesas, atendiendo rápida y eficazmente a cada uno de los que le solicitaban su atención. 
Sonreía, conversaba con los lugareños y cada tanto hacía señas a sus amigos que aún seguían muy ruidosos, celebrando cada acción de Micky como si fuera un gol de Campeonato Mundial. 
Se lo veía feliz, desenvuelto, como si en verdad estuviera disfrutando de ese entorno, de formar parte de ese paisaje, como un pescador más que pone su puesto para ganarse la vida cocinando para los lugareños. Él se sentía parte de la naturaleza allí, como buen hijo de Acapulco, uno más entre todos ellos.... 

Dispuso los alimentos en una bandeja que acerco muy diestramente hasta la mesa que ocupaban Sonia e Irina. Depositó cada plato en el sitio que le correspondía, al igual que las bebidas y los cubiertos. Les sonrió abiertamente y se alejó para continuar con sus quehaceres. 
Las muchachas no sabían que hacer. Querían conversar con él pero a pesar de que lo veían tan accesible y alejado de lo que ellas estaban acostumbradas, no se animaban a abordarlo. Micky sabía esto y a propósito, como jugando , de tanto en tanto les echaba una miradita para hacer resurgir en ellas, la emoción y los colores en las mejillas de Irina. 
Cuando terminaron de comer volvieron a llamarlo, la excusa sería abonar la cuenta, pero lo que más deseaban era poder cruzar algunas palabras y tal vez pedirle que les permitiera sacarse unas fotos con él. 
Micky se acercó diligente y al llegar y notar que las muchachas revisaban sus bolsas en busca del dinero para pagar la cuenta, él se apresuró a detenerlas. 
_¡No hace falta!, es una atención de la casa, ojalá y regresen otro día_ Micky sabía que la Gran señora no podía permitirse esos gestos tan generosos, pero él de antemano había decidido hacerse cargo de esa cuenta. Era su forma de agasajar a quienes le devolvían con cariño y admiración todo el esfuerzo de su trabajo como artista. Ambas sonrieron complacidas y por fin Sonia se animo a dar el primer paso. 
_Espero que esto sea algo temporal, ¿o ya has decidido dejar de cantar?_ Los tres rieron con fuerza. 
_¡No, claro que no!, es solo un favor que le hago a alguien muy especial_ y giró su cabeza para mirar a la noble mujer que trabajaba sin descanso cumpliendo con las obligaciones de un día muy ajetreado. Las muchachas sonrieron asintiendo. 
_¿Regresaran mañana?_ preguntó Micky divertido 
_¿Estarás tu?, si es así venimos seguro_ Irina se apuro a responder, ya mas calmada y deseando que la conversación no se terminara nunca. 
_Pues si van a regresar, aquí estaré_ y volvió a envolverlas con su sonrisa de encanto al tiempo que se retiraba para acudir al llamado de sus amigos. 
Ellas recogieron sus bolsas y se marcharon a paso lento esperando disfrutar de cada último segundo que pudieran verlo y con la firme convicción de que regresarían al día siguiente. 


La Boda se desarrollo sin sobresaltos. En medio de la playa con adornos florales enmarcando cada esquina de la suntuosa decoración, el novio y la novia dieron el sí en un caluroso mediodía de la maravillosa Acapulco. Luego llego el almuerzo, un banquete de lujo con manjares impensados que Sonia e Irina apenas disfrutaron debido a la gran angustia que sentían de saber que no podrían desligarse de ese compromiso hasta bien entrada la tarde. 
Él estaría allí, atendiendo a los lugareños y ellas no podían moverse de ese lugar hasta que la mayoría de los invitados se hubiese retirado ya. 
Pasaron 5 o 6 horas de total y absoluto aburrimiento mientras deseaban con todas sus fuerzas que la fiesta se diera por concluida para correr en busca de un sueño que ya veían malogrado. 
_A estas horas ya Micky estará en su casa y nunca más tendremos otra oportunidad como esta_ Irina se lamentaba casi sollozando. 
_Al menos lo hemos visto, ¡y de que manera!, eso debería consolarnos, 
¿ no crees?_ Quizás, si, tal vez eso debería consolarlas, pero no era así. Irina y Sonia se sentían morir al ver que las horas pasaban y con ellas su posibilidad de volver a encontrarse con Luis Miguel. 
Casi al atardecer los pocos invitados que quedaban decidieron apostarse en la playa para disfrutar desde allí la Puesta de Sol. 
Irina y Sonia aprovecharon entonces para escabullirse y llegar a la Laguna de Coyuca donde tal vez aún tuvieran la suerte de toparse con el apuesto mesero que ayer las atendiera en aquel modesto puesto de antojitos. 
Llegaron con el último aliento y vieron las mesas vacías y ningún rastro de Luis Miguel en todo el lugar. Divisaron a la alegre Señora culminado con las tareas de aquel día y se acercaron a preguntarle por el paradero de su Ídolo. 
Sonia fue quien tomo la iniciativa ya que la timidez de Irina siempre le jugaba malas pasadas. 
_¿Y el mesero?_ pregunto Sonia con total desparpajo. La Gran señora volteó a verla y le dijo algo molesta por su pedantería. _ Allí esta, en el fregadero_. Las muchachas dirigieron su vista pero lejos de encontrar a Luis Miguel, vieron a un joven moreno, delgado que hundía sus manos con fuerza en el viejo fregadero. 
_¡Ese no, el otro!_ Reclamó Irina disgustada. 
_¿Cuál otro?, aquí el único mesero es Raúl, ¿ a quién buscan?_ La mujer no comprendía y ya pensaba en no seguir platicándoles cuando las chicas exclamaron juntas y casi a los gritos... 
_¡¡A Luis Miguel!!_La Dama Preciosa entro a reír cuando comprendió que las niñas desesperadas reclamaban la presencia del amable muchacho que hiciera de mesero el día anterior y riendo les respondió. 
_¡Él no ha venido hoy!, ¿no creerán ustedes que trabaja aquí, verdad?_ 
_¡No, claro que no!, pero él nos dijo que....._ Irina no pudo seguir hablando porque Raúl, el mesero, que había escuchado la conversación interrumpió para darles razón de la persona que ellas estaban buscando. 
_¡Acabo de verlo en el embarcadero, iba a ver la Puesta de Sol!_ 
_¡Nosotras también!_ Exclamó Sonia. 
_¡Que casualidad!, dijo la noble señora en una sutil burla, sabiendo que las muchachitas en verdad venían siguiendo al artista. Irina se dio cuenta y sonrió. 
_¡Si, toda una casualidad!_ 

Con la decepción bordeándole los sentidos caminaron en silencio por la orilla de la Laguna en dirección al embarcadero. Ya sin esperanzas de verlo, lo más probable, pensaban, es que ya este a unos cuantos Kilómetros del sitio en el que ellas estaban y no tendrían posibilidad alguna de encontrarse con él. 
El Sol ya comenzaba su rito diario y decidieron entonces apostarse junto a unas palmeras para disfrutar desde allí el maravilloso atardecer. Al menos esa imagen prodigiosa se llevarían de recuerdo, esperando calmar un poco la desazón de aquel día fatal. 
Irina sintió el sonido de una gaviota a lo lejos que cruzaba el cielo ya pintado de profundos naranjas y amarillos refulgentes y al levantar la vista para observar su vuelo pudo distinguir a lo lejos una mano que le hacía señas saludándola. 
El hombre se esmeraba en sacudir sus brazos para que Irina pudiera verlo. Estaba en una pequeña pero muy lujosa embarcación y parecía ser alguien conocido. Irina sacudió a Sonia que contemplaba extasiada el atardecer para que le ayudara a responder con señas y saltos al saludo de Luis Miguel, que reconociéndolas, les enviaba su afecto. 
_¡Sonia es él!, ¡No puedo creerlo!_ Irina no dejaba de moverse mientras esperaba que Micky dirigiera su bote hacia ellas para invitarlas a subir y así disfrutar juntos de la maravillosa Puesta de Sol. Pero mientras la mente de Irina se deshacía en sueños y fantasías la figura de una mujer aparecía para recortarse en el límpido paisaje y destruir lentamente todos y cada uno de esos anhelos. Irina bajó sus brazos y Sonia detuvo sus movimientos y ambas quedaban otra vez sumidas en el letargo de una nueva decepción. 
Luis Miguel giró para encontrarse con la afortunada señorita que lo acompañaba y así abrazados registrar la ardiente despedida del Sol en su ocaso, que generoso retribuía, quizás con un nuevo fuego, a quienes presenciaban su partida. 
_¡Fue una suerte que casualmente estuviéramos aquí para poder verlo una vez más!_ Sonia se consolaba y esperaba que Irina pudiera hacer lo mismo. 
_¡Si, fue toda una suerte!_ Respondió Irina con una sonrisa a medias. Al menos había logrado lo que se propuso al llegar, que su viaje a Acapulco fuera un evento único e Inolvidable. Como lo sería desde ahora y para siempre, su amor por Luis Miguel.... 


"Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar 
hacia él desde el primer momento"( "La insoportable levedad del ser", Milan Kundera) 
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* Sopecitos de Jaiba: Tortilla de maíz ligeramente frita cuyo relleno, la Jaiba, es una especie de cangrejito o también cebiche que pueden ser o pescados o mariscos crudos marinados en ajo, se aderezan con mucho limón, chile, aguacate, cebolla, tomates, etc. 








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