viernes, mayo 11, 2018

Sueños Breves, La Felicidad (Capitulo 6)

....Y me quede soñando
con una historia breve....

Sueños Breves, La Felicidad


_Una última cosa_ La pregunta apareció urgente en su mente y Micky no pudo, o no quiso dejar de hacérsela.
_Si_ respondió ella sin saber lo que fuera a escribirle.
_¿Eres feliz?._ ¿Cómo una pregunta tan simple podía conmocionarla tanto?. Respondió de inmediato, sin pensarlo.
_No, ¿y tu?_ Él espero unos segundos, la respuesta era sencilla pero difícil de sacarla afuera.
_No_ dijo por fin muy seguro. A ella no le sorprendió y se permitió una reflexión.
_Vaya coincidencia_


"Su corazón era un castillo de púrpura situado en un pedregoso
desierto, oculto tras las dunas y rodeado de un oasis pantanoso
 y de siete murallas de piedra. Solo volando se podía acceder
a él. Contenía mil cámaras, mil bodegas y mil elegantes salones
entre ellos uno provisto de un sencillo canapé de púrpura
donde Grenouille, que ya no era el Gran Grenouille, sino
simplemente Grenouille o el querido Jean-Baptiste, solía
descansar de las fatigas del día."
Cada párrafo de "El Perfume" que leía ávidamente traía a su mente la constante sensación de que "Grenouille", el protagonista de aquel maravilloso relato, no era otro más que Micky, su Micky, el que ella tan bien conocía y que parecía reflejarse en cuerpo y alma en cada uno de esos párrafos. Él le había regalado una frase de ese libro en uno de sus mensajes con la decidida intención de que ella reparara en el y así despertar sus ansias de buscar el texto donde descansaban esas palabras; para sentir por completo la dulce sensación que le provocaron cuando las tuvo frente a sus ojos.
Ahora munida de ese libro y sentada en un rincón de su cuarto se despedía de cada uno de los versos que allí aparecían representados por el "Pequeño Grenouille", para recibir en su lugar a los que significaban para ella mucho más de lo que imaginaba encontrar cuando comenzó la lectura.
Ahora esas palabras, esas oraciones tan sublimes eran para Micky. Y ella imaginaba que él era un hombre que poseía... "una personalidad demasiado tenaz, un temperamento demasiado retorcido y un espíritu demasiado refinado." Un ser especial, que llevaba una vida diferente con un propósito diferente, que..."Se había aislado del mundo para su propia y única satisfacción
solo a fin de estar cerca de sí mismo. Gozaba de su propia existencia, libre de toda influencia ajena, y lo encontraba maravilloso." Así era él. Y ella podía imaginarlo viéndose reflejado en cada rincón de ese libro que no era otra cosa que el mapa de su vida. Se sintió estremecer junto con él, presos de la emoción que de seguro los embargaba al verse sumidos en el mismo relato. Entendía con cada capitulo la firmeza de sus palabras cuando él le aseguró que ese era su libro preferido.
Allí estaban todas las experiencias de su vida puestas sobre un papel con el descuido de quién no tiene la menor idea de lo que esto podría ocasionar en quién lo leyera. Desplegando en tinta negra cada ángulo de un alma que espera ser descubierta por el ser a quién le pertenece.

"Se abalanzaron sobre el ángel, cayeron encima de él, lo
derribaron. Todos querían tocarlo, todos querían tener
algo de él...". ¿Cuantas veces se habrá sentido así?, pensó en voz alta, esperando que alguien respondiera al interrogante que surgía como reflejo de lo que esas palabras le inspiraban. ¿Cuantas veces se habrá visto atrapado en medio de una veneración que a veces no entiende, que no sabe como manejar pero tan intensa que no puede renunciar a ella?. Y sigue allí, recibiendo tanto amor que le resulta asfixiante, pero a la vez es el aire que no puede dejar de respirar para seguir viviendo. ¿No era suficiente acaso todo ese amor para sentirse feliz?, ¿qué más le hacía falta? ¿porqué se declaraba en infelicidad...?.
Cada cuestionamiento era la llave de una puerta que no abría. Ella intentaba por todos los medios encontrar respuestas a sus preguntas pero nada parecía percatarse de sus dudas. ¿Quién más que él podría despejarlas?. Pero él no estaba allí, no de un modo visible, convencional. No estaba sentado a su lado, recostado sobre una almohada de su cama vacía, contemplándola mientras ella devoraba cada hoja de ese relato que alguna vez él calificó como "Sublime". No podía encontrarse con sus ojos al levantar la vista y descubrirlos expectantes, deseosos de saber lo que ella pudiera estar descubriendo en las páginas de su libro favorito.
Le hubiese gustado iniciar una conversación con él acerca de "Grenouille".
Lo imaginó describiéndole ese personaje con serias reflexiones y ademanes firmes destacando su elocuencia.
_Grenouille es un ser desesperado, por su pasado, por su necesidad de descubrir su alma y de poseer las demás, claro que a su manera, buscando su esencia. Su supervivencia es increíble, y su destrucción es maravillosa._ Sus palabras la hipnotizaban. Siempre tenían ese efecto sobre ella, incluso cuando las veía aparecer en la pantalla de su ordenador. Se dejó vencer por esa hipnosis y acurrucada en la inmensa cama continuaba con su sueño, y entonces lo veía exaltarse de emoción diciendo:_ ¡¡Pero que tenaz apego a la vida, con la conciencia puesta en sus objetivos!!_
Ella sonrió satisfecha. No era una locura comparar a aquel ser humano del libro con el hombre que habitaba en sus sueños. El paralelismo de sus vidas era enorme, tan grande como la lucha que ambos sostenían para concretar sus anhelos. Y esa lucha era la vida que llevaban adelante, atravesando todos los instantes, todas las emociones, conociendo el dolor, el miedo, la fuerza, el poder, la miseria, la pasión. Todo,...menos la felicidad.

"Un poder mayor que el poder del dinero o el poder del terror
o el poder de la muerte; el insuperable poder de inspirar amor
en los seres humanos. Solo una cosa no estaba al alcance de
este poder: hacer que él pudiera olerse a si mismo. Y aunque
gracias a su perfume era capaz de aparecer como un Dios
ante el mundo....si él mismo no se podía oler y, por lo tanto,
nunca sabía quien era, le importaban un bledo el mundo,
él mismo y su perfume." Ya casi en el final de la historia sintió que
nada lo definía mejor que este párrafo. Micky tiene el poder de insipirar amor en los seres humanos. Ese es el poder más grande, el más insuperable.  Pero ese amor reflejado en sus canciones, en la incondicionalidad de su gente , carece de valor si no puede obtener el amor para sí mismo. Si no puede conocerse, saber que hay dentro de él y de cuanto amor es capaz de dar y recibir. En definitiva, si no puede ser feliz. Ese es sin duda su sueño más grande, el que nunca se cumple y por eso todo lo que su carrera le otorga jamás llega a cubrir ese vacío. Nada le sirve de nada sin amor en su corazón.
Recordó el pequeño dialogo con el que concluyeron su charla. Aquella última cosa que él quiso preguntarle quién sabe porque razón, con que motivo. ¿Acaso él esperaba que ella asintiera a su pregunta para así poder pedirle, como un niño pide un mimo, una caricia, que le explicara cómo es ser feliz. Que se siente, que significa....?
Quizás no. Tal vez imagino que ella respondería negativamente y entonces él esperaría, tal como sucedió, que ella lo abordara y lo interrogara acerca de su felicidad. Esa que se ausenta tan a menudo de su lado que por momentos siente que ya no le quedan fuerzas para seguir adelante.
¿Qué quería él exactamente al formular esa pregunta?, ¿qué esperaba por respuesta?.
Por momentos se sentía tan cerca de él, tan ligada a él, que no le pareció extraño que ambos coincidieran en esa infelicidad. Sus caminos se veían cruzados por las artes de un destino que buscaba unir en un mismo lugar, en un mismo universo, a dos seres que tenían en común, además de falta de momentos dichosos, una luz y una fuerza casi inexplicable que se volvía necesaria con cada paso que daban, enfrentándolos a la vida que les había tocado en suerte. Él pugnaba por salir airoso en un mundo de poder y de gloria y ella se aferraba con fuerza a sus sueños, luchando sin descanso por alcanzarlos algún día. En medio de todo eso la felicidad aparecía como un horizonte lejano que surcado por lo mas bello: un arco iris, una gaviota,  un sol naciente, la luna en su plenitud, nunca alcanza a sortear esa distancia y sigue a pesar de su belleza tan lejano y distante como siempre. Difícil de divisar, imposible de alcanzar.

Al cerrar el computador esta vez él se sintió diferente. Imaginó que cerraba la puerta de su alma con ese ligero movimiento y todos y cada uno de sus secretos se quedaban allí, perfectamente guardados, al resguardo de cualquier intervención externa que pudiera dañarlos, guardados para  la siguiente ocasión en que ella y él volvieran a encontrarse.
Se sirvió una copa y no podía quitar de su mente esas últimas palabras, "ella no es feliz", se repetía, "al igual que yo, tampoco es feliz...."
Coincidir en ese sentimiento lo hacía sentir vulnerable, como si de pronto ella fuera a darse cuenta de lo que él escondía tan bien en su interior.
Frente al mundo él era un luchador, un hombre fuerte, decidido, que a pesar de los reveses de su vida había sabido salir adelante destacando siempre su valor y su voluntad.
No conocía el mundo nada acerca de sus miedos, de las noches que temblando de dolor había pasado llorando, envuelto en desesperados pensamientos que lo invitaban a terminar con todo, a ponerle fin a tanto sufrimiento.
No tenía idea el mundo de los días inútiles que había pasado tratando de explicarse porque la vida se ensañaba con él de este modo, porque tanta pérdida, porque tanta soledad.
No podían saber ellos con que fuerzas había logrado salir adelante, ni de que modo le había hecho frente a sus desgracias, sobreponiéndose a ellas, evitando así que lo arrastraran a un abismo del que no hubiese salido jamás.
Él no era feliz, es cierto y ahora ella lo sabía. Ella tenía la certeza de su infelicidad y eso lo volvía vulnerable. Porque todos sospechaban que él no era feliz, todos imaginaban de un modo u otro, basándose en los hechos de su vida que él no había alcanzado la felicidad.
Cualquiera podía darse cuenta que eran mayores las tragedias que los momentos felices en su vida, pero no tenían nada que se los confirmara. Nunca él había salido a decirle al mundo, _Es cierto, tienen razón. ¡¡No soy feliz!!_ y esa falta de certeza, de confirmación, era lo que resguardaba su interior. Lo que ponía límites en la puerta de su alma.
Y ahora ella lo sabía, y él sentía que había puesto la llave en sus manos y una vez más se volvía vulnerable. Ahora sus secretos le pertenecían y ella los guardaba allí, en el flamante ordenador, para la siguiente ocasión en que volvieran a encontrarse.

 ...Sí, al mirar hacia atrás, le pareció que era un hombre
especialmente favorecido por la suerte y que su destino le
había llevado por caminos que, si bien habían sido tortuosos,
al final resultaban ser los correctos..... Despertó confundida. Los ojos hinchados y el cuerpo dolorido le decían que había pasado una mala noche. Junto a ella reposaba el libro que la había sumido en una suerte de torbellino interminable del que no podía desligarse desde que comenzara a leerlo. Las estrofas aún giraban dentro de su mente, haciendo fuerza por salir y revelarse como nuevos pensamientos pero ella estaba demasiado agotada y ya no quería seguir pensando. Sin embargo ya hacía rato que su mente había perdido las riendas de su voluntad. Últimamente, en realidad desde que él apareciera, todo lo que hacía estaba dirigido por su corazón y no había nada que su razón pudiera hacer para impedirlo. Se sirvió un café y tomo otra vez el libro entre sus manos. Ya no se despegaría de él en todo ese largo día.

"Quería ser por una sola vez igual que los otros hombres y
expresar lo que sentía: expresar su odio, así como ellos
expresaban su amor y su absurda veneración. Quería, por
una vez, por una sola vez, ser reconocido en su verdadera
existencia y recibir de otro hombre una respuesta a su
único sentimiento verdadero, el odio." . La primera vez que ella supo de él lo percibió extraño, muy diferente a lo que siempre había creído o imaginado. Su pequeño mensaje en aquel lugar en el que ahora se encontraban derrochaba cortesía y amabilidad pero a la vez se notaba distante, como quién busca medir y calcular cada palabra para que lo que expone ante los demás no lo delate, y solo se vea como uno más de todos ellos. Un igual, tan simple y común como cualquiera de ellos.
Así hacía su aparición en el mundo de su gente, tímidamente, casi con miedo y esperando no ser una molestia para ellos.
Quería ver y escuchar. Quería saber pero también quería opinar, decirles lo que pensaba, lo que sentía, no importaba el tema en cuestión, ni la propuesta a seguir. Él solo quería ser uno más, sentirse igual a ellos, acercarse a ellos, salvar toda la distancia que lo separaba de su gente y brindarles un poco a cambio de lo que siempre recibía de su parte. Quería entregarles su amor del mismo modo, con el mismo afán que Grenouille quería mostrar su odio.
Así buscaba él la felicidad, porque "La felicidad se logra de a momentos" y para él, esos pequeños momentos, allí, junto a su gente, siempre le sabían a felicidad.
El amor de su gente era para Micky una forma de alcanzar la felicidad.
Al principio fue sencillo, nadie sabía que él estaba allí, que se escondía tras ese absurdo nombre, que opinaba cada vez con más frecuencia, que respondía cada vez con más afán. Hasta que ella lo intuyó y entonces todo comenzó a tambalearse. Porque a diferencia de él, ella no quería ser una mas, no quería seguir siendo parte de un todo. Ella quería ser TODO para él y comenzó su camino sola, buscando llegar más allá de lo que todos habían llegado.
Le aterraba parecerse a quienes creen saberlo todo sobre él y en verdad solo tienen en sus manos un montón de nada. Aquello que él le muestra al mundo solo para ocultar lo que en verdad hay en su corazón.
Detestaba la idea de no tener de él más que frases hechas, palabras cuidadosamente ensayadas para una conferencia de prensa o una nota de revista. Ella quería  más, ella ambicionaba encontrarse con el ser que no conocía las luces de los flashes, el maravilloso ser que habitaba dentro de él.
Es que si ellos lo tuvieran enfrente, no lo reconocerían, pensaba y no se equivocaba.

"Y abrió los brazos para recibir al ángel que se precipitaba
hacia él. Ya creía sentir en el pecho la magnífica punzada
de la espada o el puñal y cómo penetraba la hoja en su frío
corazón, atravesando todo el blindaje del perfume y las
nieblas asfixiantes....¡Por fin, por fin algo en su corazón,
algo que no fuera él mismo!. Ya se sentía casi liberado."
Siempre le pareció que  su vida, tan centrada en si mismo, en su imagen,
en su persona, se volvía un tanto egoísta y que en el fondo de su alma, él anhelaba algo diferente. Algo en su corazón que no fuera él mismo. Algo que borrara tanto dolor, tanta soledad y angustia. Algo quizás que fuera de alguien más. Algo de a dos, algo para compartir. Le sobrevino entonces la idea de una familia, un hogar con hijos, que fuera el refugio de su frío corazón cansado ya de estar solo, y a la espera de la liberación. Saberse libre para elegir una vida diferente. Sentirse libre y saber que es amado por lo que hay en su interior más allá de su voz y su nombre. Concluyó entonces que una Familia podría ser para Micky una forma de alcanzar la felicidad.
¿Pero a quién culpar por esa infelicidad?, ¿a quién echarle la culpa por un corazón vacío, un amor incondicional que no alcanza, una familia que no llega? ¿Cuanto era responsabilidad del destino y cuanto del propio Luis Miguel?.

Cerró el libro dando por finalizada la lectura cuando además de llegar al final de la historia comprendió que no tenía respuestas para tantos interrogantes.
Que tal vez la vida misma era un gran interrogante que nadie podía contestar.

"Porque esto, aquí y ahora, era el mundo y esto, aquí y ahora
era su sueño convertido en realidad. Y él mismo lo había
querido así."


(Fragmentos tomados de "El perfume"de Patrick Süsskind.)

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