....Y me quede soñando
con una historia breve....
Sueños Breves, La
Felicidad
_Una última cosa_ La
pregunta apareció urgente en su mente y Micky no pudo, o no quiso dejar de
hacérsela.
_Si_ respondió ella sin
saber lo que fuera a escribirle.
_¿Eres feliz?._ ¿Cómo una
pregunta tan simple podía conmocionarla tanto?. Respondió de inmediato, sin
pensarlo.
_No, ¿y tu?_ Él espero
unos segundos, la respuesta era sencilla pero difícil de sacarla afuera.
_No_ dijo por fin muy
seguro. A ella no le sorprendió y se permitió una reflexión.
_Vaya coincidencia_
"Su corazón era un castillo de púrpura
situado en un pedregoso
desierto, oculto tras las dunas y rodeado de
un oasis pantanoso
y de
siete murallas de piedra. Solo volando se podía acceder
a él. Contenía mil cámaras, mil bodegas y
mil elegantes salones
entre ellos uno provisto de un sencillo
canapé de púrpura
donde Grenouille, que ya no era el Gran
Grenouille, sino
simplemente Grenouille o el querido
Jean-Baptiste, solía
descansar de las fatigas del día."
Cada párrafo de "El
Perfume" que leía ávidamente traía a su mente la constante sensación de
que "Grenouille", el protagonista de aquel maravilloso relato, no era
otro más que Micky, su Micky, el que ella tan bien conocía y que parecía
reflejarse en cuerpo y alma en cada uno de esos párrafos. Él le había regalado
una frase de ese libro en uno de sus mensajes con la decidida intención de que
ella reparara en el y así despertar sus ansias de buscar el texto donde
descansaban esas palabras; para sentir por completo la dulce sensación que le
provocaron cuando las tuvo frente a sus ojos.
Ahora munida de ese libro
y sentada en un rincón de su cuarto se despedía de cada uno de los versos que
allí aparecían representados por el "Pequeño Grenouille", para
recibir en su lugar a los que significaban para ella mucho más de lo que
imaginaba encontrar cuando comenzó la lectura.
Ahora esas palabras, esas
oraciones tan sublimes eran para Micky. Y ella imaginaba que él era un hombre
que poseía... "una personalidad
demasiado tenaz, un temperamento demasiado retorcido y un espíritu demasiado
refinado." Un ser especial, que llevaba una vida diferente con un
propósito diferente, que..."Se había
aislado del mundo para su propia y única satisfacción
solo a fin de estar cerca de sí mismo.
Gozaba de su propia existencia, libre de toda influencia ajena, y lo encontraba
maravilloso." Así
era él. Y ella podía imaginarlo viéndose reflejado en cada rincón de ese libro
que no era otra cosa que el mapa de su vida. Se sintió estremecer junto con él,
presos de la emoción que de seguro los embargaba al verse sumidos en el mismo
relato. Entendía con cada capitulo la firmeza de sus palabras cuando él le
aseguró que ese era su libro preferido.
Allí estaban todas las
experiencias de su vida puestas sobre un papel con el descuido de quién no
tiene la menor idea de lo que esto podría ocasionar en quién lo leyera.
Desplegando en tinta negra cada ángulo de un alma que espera ser descubierta
por el ser a quién le pertenece.
"Se abalanzaron sobre el ángel, cayeron
encima de él, lo
derribaron. Todos querían tocarlo, todos
querían tener
algo de él...". ¿Cuantas veces se habrá sentido así?,
pensó en voz alta, esperando que alguien respondiera al interrogante que surgía
como reflejo de lo que esas palabras le inspiraban. ¿Cuantas veces se habrá
visto atrapado en medio de una veneración que a veces no entiende, que no sabe
como manejar pero tan intensa que no puede renunciar a ella?. Y sigue allí,
recibiendo tanto amor que le resulta asfixiante, pero a la vez es el aire que
no puede dejar de respirar para seguir viviendo. ¿No era suficiente acaso todo
ese amor para sentirse feliz?, ¿qué más le hacía falta? ¿porqué se declaraba en
infelicidad...?.
Cada cuestionamiento era
la llave de una puerta que no abría. Ella intentaba por todos los medios
encontrar respuestas a sus preguntas pero nada parecía percatarse de sus dudas.
¿Quién más que él podría despejarlas?. Pero él no estaba allí, no de un modo
visible, convencional. No estaba sentado a su lado, recostado sobre una
almohada de su cama vacía, contemplándola mientras ella devoraba cada hoja de
ese relato que alguna vez él calificó como "Sublime". No podía
encontrarse con sus ojos al levantar la vista y descubrirlos expectantes,
deseosos de saber lo que ella pudiera estar descubriendo en las páginas de su
libro favorito.
Le hubiese gustado iniciar
una conversación con él acerca de "Grenouille".
Lo imaginó describiéndole
ese personaje con serias reflexiones y ademanes firmes destacando su
elocuencia.
_Grenouille es un ser
desesperado, por su pasado, por su necesidad de descubrir su alma y de poseer
las demás, claro que a su manera, buscando su esencia. Su supervivencia es
increíble, y su destrucción es maravillosa._ Sus palabras la hipnotizaban. Siempre
tenían ese efecto sobre ella, incluso cuando las veía aparecer en la pantalla
de su ordenador. Se dejó vencer por esa hipnosis y acurrucada en la inmensa
cama continuaba con su sueño, y entonces lo veía exaltarse de emoción
diciendo:_ ¡¡Pero que tenaz apego a la vida, con la conciencia puesta en sus
objetivos!!_
Ella sonrió satisfecha. No
era una locura comparar a aquel ser humano del libro con el hombre que habitaba
en sus sueños. El paralelismo de sus vidas era enorme, tan grande como la lucha
que ambos sostenían para concretar sus anhelos. Y esa lucha era la vida que
llevaban adelante, atravesando todos los instantes, todas las emociones,
conociendo el dolor, el miedo, la fuerza, el poder, la miseria, la pasión.
Todo,...menos la felicidad.
"Un poder mayor que el poder del dinero
o el poder del terror
o el poder de la muerte; el insuperable
poder de inspirar amor
en los seres humanos. Solo una cosa no
estaba al alcance de
este poder: hacer que él pudiera olerse a si
mismo. Y aunque
gracias a su perfume era capaz de aparecer
como un Dios
ante el mundo....si él mismo no se podía
oler y, por lo tanto,
nunca sabía quien era, le importaban un
bledo el mundo,
él mismo y su perfume." Ya casi en el final de la historia sintió
que
nada lo definía mejor que
este párrafo. Micky tiene el poder de insipirar amor en los seres humanos. Ese
es el poder más grande, el más insuperable.
Pero ese amor reflejado en sus canciones, en la incondicionalidad de su
gente , carece de valor si no puede obtener el amor para sí mismo. Si no puede
conocerse, saber que hay dentro de él y de cuanto amor es capaz de dar y
recibir. En definitiva, si no puede ser feliz. Ese es sin duda su sueño más
grande, el que nunca se cumple y por eso todo lo que su carrera le otorga jamás
llega a cubrir ese vacío. Nada le sirve de nada sin amor en su corazón.
Recordó el pequeño dialogo
con el que concluyeron su charla. Aquella última cosa que él quiso preguntarle
quién sabe porque razón, con que motivo. ¿Acaso él esperaba que ella asintiera
a su pregunta para así poder pedirle, como un niño pide un mimo, una caricia,
que le explicara cómo es ser feliz. Que se siente, que significa....?
Quizás no. Tal vez imagino
que ella respondería negativamente y entonces él esperaría, tal como sucedió,
que ella lo abordara y lo interrogara acerca de su felicidad. Esa que se
ausenta tan a menudo de su lado que por momentos siente que ya no le quedan fuerzas
para seguir adelante.
¿Qué quería él exactamente
al formular esa pregunta?, ¿qué esperaba por respuesta?.
Por momentos se sentía tan
cerca de él, tan ligada a él, que no le pareció extraño que ambos coincidieran
en esa infelicidad. Sus caminos se veían cruzados por las artes de un destino
que buscaba unir en un mismo lugar, en un mismo universo, a dos seres que
tenían en común, además de falta de momentos dichosos, una luz y una fuerza
casi inexplicable que se volvía necesaria con cada paso que daban,
enfrentándolos a la vida que les había tocado en suerte. Él pugnaba por salir
airoso en un mundo de poder y de gloria y ella se aferraba con fuerza a sus
sueños, luchando sin descanso por alcanzarlos algún día. En medio de todo eso
la felicidad aparecía como un horizonte lejano que surcado por lo mas bello: un
arco iris, una gaviota, un sol naciente,
la luna en su plenitud, nunca alcanza a sortear esa distancia y sigue a pesar
de su belleza tan lejano y distante como siempre. Difícil de divisar, imposible
de alcanzar.
Al cerrar el computador
esta vez él se sintió diferente. Imaginó que cerraba la puerta de su alma con
ese ligero movimiento y todos y cada uno de sus secretos se quedaban allí,
perfectamente guardados, al resguardo de cualquier intervención externa que
pudiera dañarlos, guardados para la
siguiente ocasión en que ella y él volvieran a encontrarse.
Se sirvió una copa y no
podía quitar de su mente esas últimas palabras, "ella no es feliz",
se repetía, "al igual que yo, tampoco es feliz...."
Coincidir en ese
sentimiento lo hacía sentir vulnerable, como si de pronto ella fuera a darse
cuenta de lo que él escondía tan bien en su interior.
Frente al mundo él era un
luchador, un hombre fuerte, decidido, que a pesar de los reveses de su vida
había sabido salir adelante destacando siempre su valor y su voluntad.
No conocía el mundo nada
acerca de sus miedos, de las noches que temblando de dolor había pasado
llorando, envuelto en desesperados pensamientos que lo invitaban a terminar con
todo, a ponerle fin a tanto sufrimiento.
No tenía idea el mundo de
los días inútiles que había pasado tratando de explicarse porque la vida se
ensañaba con él de este modo, porque tanta pérdida, porque tanta soledad.
No podían saber ellos con
que fuerzas había logrado salir adelante, ni de que modo le había hecho frente
a sus desgracias, sobreponiéndose a ellas, evitando así que lo arrastraran a un
abismo del que no hubiese salido jamás.
Él no era feliz, es cierto
y ahora ella lo sabía. Ella tenía la certeza de su infelicidad y eso lo volvía
vulnerable. Porque todos sospechaban que él no era feliz, todos imaginaban de
un modo u otro, basándose en los hechos de su vida que él no había alcanzado la
felicidad.
Cualquiera podía darse
cuenta que eran mayores las tragedias que los momentos felices en su vida, pero
no tenían nada que se los confirmara. Nunca él había salido a decirle al mundo,
_Es cierto, tienen razón. ¡¡No soy feliz!!_ y esa falta de certeza, de confirmación,
era lo que resguardaba su interior. Lo que ponía límites en la puerta de su
alma.
Y ahora ella lo sabía, y
él sentía que había puesto la llave en sus manos y una vez más se volvía
vulnerable. Ahora sus secretos le pertenecían y ella los guardaba allí, en el
flamante ordenador, para la siguiente ocasión en que volvieran a encontrarse.
...Sí,
al mirar hacia atrás, le pareció que era un hombre
especialmente favorecido por la suerte y que
su destino le
había llevado por caminos que, si bien
habían sido tortuosos,
al final resultaban ser los correctos..... Despertó confundida. Los ojos hinchados y
el cuerpo dolorido le decían que había pasado una mala noche. Junto a ella
reposaba el libro que la había sumido en una suerte de torbellino interminable
del que no podía desligarse desde que comenzara a leerlo. Las estrofas aún
giraban dentro de su mente, haciendo fuerza por salir y revelarse como nuevos
pensamientos pero ella estaba demasiado agotada y ya no quería seguir pensando.
Sin embargo ya hacía rato que su mente había perdido las riendas de su
voluntad. Últimamente, en realidad desde que él apareciera, todo lo que hacía
estaba dirigido por su corazón y no había nada que su razón pudiera hacer para
impedirlo. Se sirvió un café y tomo otra vez el libro entre sus manos. Ya no se
despegaría de él en todo ese largo día.
"Quería ser por una sola vez igual que
los otros hombres y
expresar lo que sentía: expresar su odio,
así como ellos
expresaban su amor y su absurda veneración.
Quería, por
una vez, por una sola vez, ser reconocido en
su verdadera
existencia y recibir de otro hombre una
respuesta a su
único sentimiento verdadero, el odio." . La primera vez que ella supo de él lo
percibió extraño, muy diferente a lo que siempre había creído o imaginado. Su
pequeño mensaje en aquel lugar en el que ahora se encontraban derrochaba
cortesía y amabilidad pero a la vez se notaba distante, como quién busca medir
y calcular cada palabra para que lo que expone ante los demás no lo delate, y
solo se vea como uno más de todos ellos. Un igual, tan simple y común como
cualquiera de ellos.
Así hacía su aparición en
el mundo de su gente, tímidamente, casi con miedo y esperando no ser una
molestia para ellos.
Quería ver y escuchar.
Quería saber pero también quería opinar, decirles lo que pensaba, lo que
sentía, no importaba el tema en cuestión, ni la propuesta a seguir. Él solo
quería ser uno más, sentirse igual a ellos, acercarse a ellos, salvar toda la
distancia que lo separaba de su gente y brindarles un poco a cambio de lo que
siempre recibía de su parte. Quería entregarles su amor del mismo modo, con el
mismo afán que Grenouille quería mostrar su odio.
Así buscaba él la
felicidad, porque "La felicidad se logra de a momentos" y para él,
esos pequeños momentos, allí, junto a su gente, siempre le sabían a felicidad.
El amor de su gente era
para Micky una forma de alcanzar la felicidad.
Al principio fue sencillo,
nadie sabía que él estaba allí, que se escondía tras ese absurdo nombre, que
opinaba cada vez con más frecuencia, que respondía cada vez con más afán. Hasta
que ella lo intuyó y entonces todo comenzó a tambalearse. Porque a diferencia
de él, ella no quería ser una mas, no quería seguir siendo parte de un todo.
Ella quería ser TODO para él y comenzó su camino sola, buscando llegar más allá
de lo que todos habían llegado.
Le aterraba parecerse a
quienes creen saberlo todo sobre él y en verdad solo tienen en sus manos un
montón de nada. Aquello que él le muestra al mundo solo para ocultar lo que en
verdad hay en su corazón.
Detestaba la idea de no
tener de él más que frases hechas, palabras cuidadosamente ensayadas para una
conferencia de prensa o una nota de revista. Ella quería más, ella ambicionaba encontrarse con el ser
que no conocía las luces de los flashes, el maravilloso ser que habitaba dentro
de él.
Es que si ellos lo
tuvieran enfrente, no lo reconocerían, pensaba y no se equivocaba.
"Y abrió los brazos para recibir al
ángel que se precipitaba
hacia él. Ya creía sentir en el pecho la
magnífica punzada
de la espada o el puñal y cómo penetraba la
hoja en su frío
corazón, atravesando todo el blindaje del
perfume y las
nieblas asfixiantes....¡Por fin, por fin
algo en su corazón,
algo que no fuera él mismo!. Ya se sentía
casi liberado."
Siempre le pareció
que su vida, tan centrada en si mismo,
en su imagen,
en su persona, se volvía
un tanto egoísta y que en el fondo de su alma, él anhelaba algo diferente. Algo
en su corazón que no fuera él mismo. Algo que borrara tanto dolor, tanta
soledad y angustia. Algo quizás que fuera de alguien más. Algo de a dos, algo
para compartir. Le sobrevino entonces la idea de una familia, un hogar con
hijos, que fuera el refugio de su frío corazón cansado ya de estar solo, y a la
espera de la liberación. Saberse libre para elegir una vida diferente. Sentirse
libre y saber que es amado por lo que hay en su interior más allá de su voz y
su nombre. Concluyó entonces que una Familia podría ser para Micky una forma de
alcanzar la felicidad.
¿Pero a quién culpar por
esa infelicidad?, ¿a quién echarle la culpa por un corazón vacío, un amor
incondicional que no alcanza, una familia que no llega? ¿Cuanto era
responsabilidad del destino y cuanto del propio Luis Miguel?.
Cerró el libro dando por
finalizada la lectura cuando además de llegar al final de la historia
comprendió que no tenía respuestas para tantos interrogantes.
Que tal vez la vida misma
era un gran interrogante que nadie podía contestar.
"Porque esto, aquí y ahora, era el
mundo y esto, aquí y ahora
era su sueño convertido en realidad. Y él
mismo lo había
querido así."
(Fragmentos tomados de
"El perfume"de Patrick Süsskind.)
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