Es como una mano gigante aprisionándome el pecho. Una sensación de agobio, como si nadie alrededor pudiera verme, ni escucharme, y por lo tanto, tampoco ayudarme.
Estoy sola entre tanta gente. Allí están, los que amo y me aman. Sé que mis pensmientos se pierden y vagan solitarios cuando descubro en sus ojos la nada, que no es otra cosa que mí nada. La que me invade ferozmente.
Es algo así como si el cuerpo, el alma y la mente se separaran y cada quien tomara un rumbo diferente.
Por un lado el cuerpo que se queda, encadenado y débil, asumiendo un papel que le inventaron, o que le inventé para que nadie se dé cuenta del vacío que me aqueja, como si acaso existiera alguna forma de ocultarlo.
Por otro lado la mente que se escapa, sigilosa, indulgente y se pierde en millones de paisajes que no pertenecen a este mundo. Son los senderos que mi cuerpo desea recorrer pero que así, inmóvil como ha quedado preso del rol que se ha inventado, no puede, ni se atreve.
¿No te sucede a menudo que no encuentras un lugar dónde soñar a gusto?
¿No te atormentan las miradas de los otros ?¿ No te fastidian sus voces, sus juicios, sus reclamos?.
Es por eso que la mente se libera y navega por los sueños que nada tienen que ver con lo que el cuerpo ha concebido. Porque la mente es inquieta, inquiriosa y atrevida y no soporta que le aten sus alas, ni que le señalen el rumbo.
Ella vaga sola y lejana y se pierde feliz en los escondrijos de nuestros deseos.
Y mi alma... A ella es a quien le pesa la mano gigante sobre el pecho. A ella le pretenece la angustia, el dolor, el desasociego. Sufre por la ausencia de quien alguna vez supo encontrarla. Porque no es sencillo hallar el alma de quien de sí misma se oculta. Y sin embargo casi sin esfuerzo y con paciencia él me despojo de todos mis miedos y reveló mi verdadera imagen en el espejo de la confianza.
Se abrieron mis alas ansiosas, como un pájaro al que le imponen el cielo como límite y la libertad como única frontera para su vuelo. Y avezada por la fuerza de un poema me lancé a la aventura de descubrirme, como si acabara de crearse el universo. Como si el mar fuera mi cuna y el fuego mi alimento.
Mi Cuerpo, mi mente y mi alma. Se odian y se necesitan. Se aman y se ignoran. Solo una vez, una única vez lograron unirse. Y aunque fue fugaz el encuentro,ese instante, cuando tus dedos escribieron mi nombre y tus ojos avistaron la verdad de mis versos; el universo todo conspiró para regalarnos la magia de una ilusión que fue el amor y la vida. Tu paz y mi delirio. Y que hoy es solo recuerdo... un eterno e imborrable recuerdo.
Aquello fue un milagro que no volverá a repetirse, y lo que vivimos será siempre aquel secreto
que a nadie compartimos. De todos modos yo sigo imaginando que existe el día en que mi cuerpo se libere por fin de sus cadenas, para darle refugio a mi mente y consuelo a mi alma en pena.
4 comentarios:
Hay una dualidad entre el cuerpo y el alma. Algo que impide alzar el vuelo a plenitud, liberarse...eso es, liberarse de las propias ataduras.
Siempre es un gusto pasar por aquí.
Un abrazo
que gusto leerte.
Sin palabras....mi alma voló, mi imaginación voló....
Gracias,mil gracias!
Estoy viviendo momentos difíciles, y estas palabras que me regalan son un mimo importante que le pone una sonrisa a lo pesado que me estan resultando estos días.
Gracias por estar ahí
Besos!!!
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